Artista 05,2016

(Mayo 2016)

Luciano Spanó


1959-01-01

 

Fecha: 2016-05-01

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<i>Orgasmo</i>
Orgasmo
Acrílico sobre tela
150 x 300 cm

 

Pensieri
Pinto desde emociones que se sobreponen como capas de pintura y despintura.

Cuando surge un tema, de ser posible lo sostengo en ese tono de emociones.

La interpretación de un tercero, que parte de su propia emoción, no comparte con la mía más que pocos encuentros casuales. 

La historia de los cuadros reside bien en su proceso; su vida: una casualidad, la línea y la tensión: su alma. 

Luciano Spanó, Artista del mes en Artes e Historia, es un pintor prolífico con una obra que ha transitado por distintas etapas, siempre ligadas a -y partiendo de- la abstracción. Durante años produce gran cantidad de telas en las que predomina la figura humana, que mantuvo como una referencia permanente, situadas en fondos más bien abstractos, expresionistas.

 

Durante mucho tiempo abordó la figura como tema central, como un motivo para estudiar los elementos de la pintura, entre ellos la luz, la expresión y el lenguaje corporal. Las situaba en distintas posiciones y representadas en diferentes juegos de perspectivas. Pero también descomponía la figura, volviéndola a ratos más dramática. La referencia para llegar a una mayor intensidad de luz casi siempre son las sombras, y en esta búsqueda llegaba a un gran tenebrismo que recuerda a Caravaggio, eliminando en ciertos momentos casi por completo el color que ahora, en cambio, rescata.

 

Desde que volvió de París, hace tres años, el pintor ha decidido abandonar la figura por completo, y adoptar, en cambio, el lenguaje de la pintura en su forma más esencial y pura, a partir de sus componentes esenciales: el color, la mancha, el accidente, la textura; se sumerge en un proceso que lo lleva a descubrir y encontrarse el material y la técnica. Así, establece una relación corporal y libre con las telas, en la que predomina la acción gestual, al interactuar con los lienzos y los componentes pictóricos: el pintor se entrega a su obra, y no solo emocionalmente: lo hace además corporal, físicamente. A pesar de que exista una idea preconcebida, el pintor se deja fluir, sorprender por la tela y disfrutar del acto pictórico. Busca encontrarse con la sorpresa y para eso ha tenido que abrirse a lo que sucede, al acto fortuito en la pintura cuando se escurre la pintura.

 

Spanó busca desprenderse de la imagen en sí misma y de toda referencia, llegar a la no figuración evitando el trazo geométrico y el dibujo, planteándose incluso el gran desafío de eliminar algo tan importante y presente en la pintura como es la línea. Spanó forma parte de una generación de estudiantes que tuvo una importante formación en el  dibujo y la figura humana, fue alumno de los maestros Luis Nishisawa y Gilberto Aceves Navarro, para quienes el punto central es la figura humana y el trabajo a partir de la interpretación: desprenderse de este aprendizaje es un proceso difícil.

 

Si la abstracción geométrica mantiene una estructura porque trabaja a partir del desarrollo de la línea y de las formas geométricas; lo que Spanó busca es superar las estructuras. Al no plantear una recta, un apoyo, se crea un desequilibrio que le sugiere la interrogante ¿por qué puede haber una tela que no se refiere a nada más que al color?

 

Este proceso de transformación va evidentemente acompañado de un cambio en la técnica: del óleo pasa al acrílico, que le permite un secado rápido y, por lo tanto, puede trabajar a partir de las emociones y abrirse y descubrir el color, no busca resaltar la luz evadiendo el color.

 

Spanó es un pintor que está en constante transformación y búsqueda, por eso explora y varía sus modos de representación; de ver y percibir, como explorador incansable se plantea desafíos: romper con la estructura y la figura, que conlleva un riesgo, pero Spanó se aventura, se deja fluir y busca que la pintura hable por sí misma. No quiere plantear un discurso a partir de la pintura; más bien invitar a reflexionar desde otro nivel de percepción: su pintura propone la intuición como una de las formas de conocimiento y de aprehensión de la realidad.

 

Luciano Spanó nace en Saluzzo, Italia, en 1959. Llega a la Ciudad de México en 1974 y cursa dos años en la Escuela de Iniciación Artística 4 del INBA. En 1976 ingresa a la Esmeralda. Tres años después expone en Aguascalientes en el Polivalente de la Universidad y trabaja gráfica en el taller José Guadalupe Posada.

 

Profundiza en las técnicas de los materiales en la Academia de San Carlos con el maestro Nishizawa y en dibujo con el maestro Gilberto Aceves Navarro. Del 86 al 88 es promotor cultural en el Museo Carrillo Gil.

 

En 1988 es premiado en el Encuentro Nacional de Arte Joven, el Salón Nacional de Pintura y el Salón Nacional de Dibujo. En 1996 presenta su exposición "Per fare un uomo".

 

En 1997 viaja a Turín donde estudia con el profesor Gian Franco Rizzi la pintura del 900. De 2000 a 2006 es miembro del SNCA. Expone en el Museo José Luis Cuevas pinturas que fusionan lo figurativo y lo abstracto.

 

En 2004 se muda a París, donde estudia a Soutine, Fautrier y Moreau. Sus puentes y catedrales se presentan en distintas exposiciones internacionales y tres individuales en París en 2012.

 

En la exposición "Biografía" (abril, 2013) en la ENAP Xochimilco, cambia del óleo al acrílico y entra de lleno al color como acción pictórica y expresión gestual. En la serie "Noesis" su pintura se vuelve movimiento dramático y actuación emotiva.

 

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Autor/Redactor: Daniela Cuéllar
Editor: Manuel Zavala y Alonso

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A la pintura 1990

 

 

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