EL MACHETE. Periódico que se funda en 1924 como órgano del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionarios de México, dirigido por Xavier Guerrero, Rivera y Siqueiros. En 1925 pasa a ser órgano del Partido Comunista.







 

ESCUELA MEXICANA DE PINTURA Y ESCULTURA. El término ha sido producto de la necesidad analítica de historiadores y críticos por referirse a una etapa específica de la producción plástica de los artistas nacionales y extranjeros que trabajaron en el país desde 1921 hasta fines de la primera mitad del siglo, con secuelas posteriores. En un sentido amplio, el término a veces incluye al muralismo, en otro sentido más estricto sólo a la producción de caballete y a la escultura no urbana.
Visto desde un enfoque generacional y estético no hay propiamente una "escuela". Pues los miembros que la integran tuvieron edades diferentes y formaciones y gustos casi opuestos. En sus producciones murales y de caballete, vemos que sus afinidades son mínimas con relación a sus diferencias.
No obstante, el apelativo sugiere factores comparativos que a continuación enumeramos, advirtiendo que son generalizaciones que sólo nos pueden facilitar la comprensión del término.
a) Los pintores nacidos en México al igual que los extranjeros que aquí llegaron, trabajaron ininterrumpidamente, ya fuere en la capital o en las ciudades de provincia. Durante un lapso considerable ofrecieron convergencias de trabajo en el Distrito Federal. Muchos de ellos fueron maestros de dibujo y pintura y participaron en las misiones culturales o estuvieron en las mismas asociaciones político-artísticas.
b) Bajo parámetros en extremo diversificados, la mayoría de estos pintores se propusieron representar algún aspecto que podían identificar con el nuevo ser mexicano. Esta conciencia podía ser política, histórica, sociológica, moral, etc. A la vez era susceptible de poner énfasis en lo mítico, lo religioso, lo mágico y, sobre todo, en lo popular.
c) Los artistas hicieron pintura de caballete no primordialmente con el propósito de venderla, sino también de que se divulgara y se distribuyera, tanto en el propio país como en el extranjero.
d) Ninguno de los artistas de la Escuela Mexicana fue naïve, pues la mayoría de ellos conocía bien, de manera directa o indirecta, el arte europeo, y algunos de ellos (Angel Zárraga y Diego Rivera) se habían expresado a través de las vanguardias del momento. Otros abrevaron tempranamente, por medio de diferentes vías en la Escuela Metafísica de De Chirico y Carlo Carrà. Hay rastros de este fenómeno en pinturas de Tamayo y María lzquierdo desde 1925 en adelante y en Alfonso Michel desde que se inicia la fase intermedia de su producción.
Hay que tomar en cuenta que Jorge Alberto Manrique utiliza el término Contracorriente al referirse a los pintores que se mantuvieron alejados de la "cara reconocida", o sea de la fisonomía que ya en los años treinta ofrece la vertiente nacionalista de la Escuela Mexicana. Dicha contracorriente fue la que en tal aspecto tuvo una retórica de lineamientos más fijos. Entre las muy diferentes cualidades de estos pintores está su no adhesión; son muy diferentes entre sí y no constituyen de ninguna manera un grupo. Algunos estuvieron ligados, por ejemplo, a Los Contemporáneos. Teresa del Conde observa que al examinar un buen conjunto de la producción, tanto de los pintores de la Escuela Mexicana nacionalista, como de aquellos que pudiéramos incluir en la Contracorriente, se cae en la cuenta de que las fluctuaciones entre ambas ramas impiden fijar límites precisos, y que esto ocurre aun entre los más acendrados nacionalistas. Puede observarse que, por ejemplo, ni aun ellos desdeñan el género intimista con abundancia de símbolos y que varios se apuntan de rasgos tomados del Cubismo llamado "sintético". Más que otra cosa hay que pensar en el Expresionismo. Como constante expresiva esta tendencia existe en México desde tiempos ancestrales (es una actitud anímica) ofreciendo variantes de muy diversa índole. Por lo que se refiere a la modernidad el Expresionismo es también, como el Simbolismo, reducto romántico, pero en México se debe a una tradición barroca singularmente eficaz para configurar estilos de alta individualidad. Pensemos, por ejemplo, en Siqueiros y en Orozco, y antes que ellos, en Posada. Los seguidores de Diego Rivera se encuentran en otra situación. Mantuvieron mayor fidelidad a los patrones de representación instaurados por el guanajuatense, cuya producción figurativa queda, en el crepúsculo del presente siglo, como la de un pintor clásico en el mejor sentido del término: capaz de crear modelos.
Con relación a una supuesta Escuela Mexicana de Escultura, el término está mayormente puesto en duda, pues al igual que los pintores no hay en estrictu sensu una "escuela" sino un grupo de artistas con propuestas diversas y algunas constantes comunes que coinciden en un mismo tiempo y espacio.







 

ESCUELAS DE PINTURA AL AIRE LIBRE. Al asumir la dirección de la Academia de San Carlos, el 15 de agosto de 1913, Alfredo Ramos Martínez promovió y creó poco tiempo después la primera Escuela de Pintura al Aire Libre en Santa Anita, Iztapalapa, a la que se le puso el nombre de Barbizón. El nombre tenía su referente en memoria de la generación de pintores naturalistas de mediados del siglo XIX en Francia.
Las Escuelas de Pintura al Aire Libre nacieron como una prerrogativa del Estado mexicano a las demandas que las nuevas generaciones de estudiantes de la Academia venían manifestando. Ramos Martínez, recién llegado de Europa, ofrecía tanto para la dirección de la Academia como para los estudiantes las posibilidades de "actualizarse" y de desarrollar propuestas fuera de la tradición mantenida por la institución. En su momento fueron el catalizador de una nueva visión de hacer pintura au plein air. Sin embargo, estéticamente hablando, fueron promotoras de un Impresionismo ya rebasado en Europa pero que ofrecía para los nacionales una libertad hacia nuevos derroteros.
A partir de 1913, cuando se fundó Santa Anita, fueron apareciendo otros núcleos, como el de la Escuela de Chimalistac, después trasladada a Churubusco, y hacia 1935 se habían establecido trece más. Tuvieron, según Ramos Martínez, la función de "desacademizar la Academia", pero también resultaron ser crisol de tendencias. Fueron muchos los artistas notables que impartieron clases en ellas, o bien que ahí estudiaron en calidad de alumnos: Rufino Tamayo, Ramón Alva de la Canal, Antonio M. Ruiz, Julio Castellanos, Adolfo Best Maugard, Abraham Angel y Agustín Lazo, entre otros.







 

ESTRIDENTISMO. Se conoce así al movimiento artístico que encabezó el poeta Manuel Maples Arce, y que se dio a conocer a través de varios manifiestos que se publicaron en la hoja Actual en Veracruz, Puebla, Zacatecas y Aguascalientes entre 1922 y 1925. Participaron poetas como Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Humberto Rivas, Luis Ordaz Rocha, Miguel Aguillón Guzmán y escritores como Arqueles Vela. El 12 de abril de 1924, en la sede del movimiento, El Café de Nadie, rememorado actualmente en la avenida Alvaro Obregón, se llevó a cabo una exposición de pintura en la que figuraron los nombres de Fermín Revueltas, Leopoldo Méndez, Jean Charlot y Xavier González. Sin embargo, los artistas más representativos del movimiento fueron Germán Cueto y Ramón Aova de la Canal (muchas veces firmaba RAC, sobre todo sus caricaturas), este último fue quien dejó a la posteridad dos cuadros testimonio del grupo El Café de Nadie, uno de ellos hoy día custodiado por el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México. Por su parte, Arqueles Vela dejó la narración El Café de Nadie, donde enumera a los miembros y deja una anécdota del grupo.
El Estridentismo, muy influido por el Futurismo italiano, tuvo predilección por los tópicos de la ciudad, la industria y las vías de comunicación, transformados en temas esenciales como el amor, la amistad, etc. Quizás la literatura y la plástica estridentistas no fueron tan influyentes ni trascendentes en su medio como sí lo fue su actitud, pues su irreverencia y su búsqueda de modernidad a través de un lenguaje que compite con el entorno en el que se genera, en muchas ocasiones no trasciende de lo anecdótico. Quizás haya sido en la plástica donde su aportación fue mayor. Por desgracia su influencia en las jóvenes generaciones de artistas ha sido casi nula y sólo se ha historiado en parte su actividad.







 

EXPRESIONISMO. Como reacción contra el ideal tradicional de la concordancia formal, proclamando la ruptura total con el sistema artístico del XIX, durante el primer decenio del siglo XX se desarrolla en Escandinavia, Francia y Alemania la corriente del Expresionismo. La obra de arte expresionista ya no se contenta con ser contemplada, sino que pretende ser la manifestación interiorizada de una realidad herida que se expone así a la inseguridad y cuestionabilidad de resonancias críticas.







 

EXPRESIONISMO ABSTRACTO. Movimiento artístico que surgió a fines de los cuarenta en Estados Unidos, y que es el producto de una síntesis entre arte abstracto y Surrealismo. La denominación alude a formas de libre expresión y de renuncia a la realidad objetiva. Sus características fundamentales son el empleo de técnicas de origen automatista, la valoración primordial del setimiento del autor, el manejo de los materiales pictóricos sin ninguna traba naturalista, la violencia de la realización y el uso de grandes formatos verdaderamente ambientales. A grandes rasgos puede hablarse de dos características básicas: a) caligráfica, donde la composición está íntegramente cubierta de signos libremente elegidos y b) atmosférica, en que la composición está dominada por un área amorfa o incluso una forma generalmente central.







 

FUTURISMO. Movimiento artísticos fundado por el poeta y dramaturgo italiano Filippo Tommaso Marinetti con la publicación del primer manifiesto futurista en el periódico parisiense Le Figaro, el 20 de febrero de 1909. Este manifiesto se vio continuado después por el "Manifiesto de la pintura futurista" (1910) y un "Manifiesto técnico" (también de 1910). El objetivo de movimiento era fomentar un arte anticlasicista que respondiera a la era de la técnica y de la velocidad. La principal búsqueda plástica era la reproducción de los efectos producidos por la dinámica sobre los objetos, traducida en pintura y escultura por la descomposición de la forma, la interpretación de planos y la simultaneidad. El Futurismo como movimiento estético desapareció completamente con la muerte de Boccioni en 1916 y todos los artistas adscritos al mismo que sobrevivieron adoptaron después métodos más tradicionales para la expresión de sus ideas. Los futursitas iniciales pugnaban por la destrucción de los museos.







 

HAPPENING. Evento a manera de collage de actos teatrales improvisados en el que los objetos o personajes pueden intervenir de manera autónoma.