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Antropología e Historia
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El Juego de Pelota


Jugador de pelota maya. Maya-Jaina. Clásico. Cerámica. 12.8 x 12.5 cm
Foto: MNA, INAH
El juego de pelota es una actividad que, con sentido religioso y ritual, fue practicada por diversas culturas mesoamericanas. Al parecer surgió durante la época Olmeca en el año 1000 a. C. en la región del golfo de México, cerca de las selvas huleras de donde se extraía el látex para hacer la pelota.

Dependiendo de la región, era variable el tamaño de la pelota, la indumentaria de los jugadores, el diseño de la cancha y las distintas orientaciones geográficas que se asocian con su época de construcción. Por ejemplo, las más antiguas están construidas con orientación norte-sur y las del Clásico medio con orientación este-oeste. Los aztecas lo llamaban tlachtli (juego divino), los mayas pokyan, los zapotecas taladzi y a la cancha o campo de juego le decían teotlachco.

El juego de pelota está asociado con el inframundo, las prácticas chamánicas, el linaje y el sol poniente. Es el medio a través del cual se consumaba la ofrenda humana de sangre y muerte. La cosmología prehispánica hace al hombre partícipe en el sostenimiento del cosmos a través de su propia sangre. Los equinoccios anunciaban la proximidad de la temporada de lluvias, su abundancia y el renacimiento del manto de la tierra, que eran posibles gracias al sacrificio del hombre. El mantenimiento del orden cósmico y el triunfo del sol en su lucha contra los dioses del inframundo, sólo podían lograrse mediante la inmolación de seres humanos. El triunfo de la luz sobre la oscuridad únicamente era posible a través del sacrificio humano.

El tlachtli se jugaba con una bola maciza de caucho, a la que se debía golpear fundamentalmente con muslos y caderas. Los perdedores eran decapitados, sin embargo, ello constituía un honor.

La generalidad de las canchas consistía en una superficie en forma de I mayúscula, limitada por muros verticales. En el centro, los jugadores situaban un anillo de piedra por el que se intentaba introducir la pelota. Los jugadores portaban sobre el taparrabos un cinturón de cuero, un guante y protecciones para muslos, caderas y rodillas. Algunos grabados indican también la práctica del tlachtli con atavíos lujosos. La pelota se conseguía a partir del látex de diferentes especies vegetales, tenía un diámetro de unos 12 cm y se fabricaba de forma masiva.

Se supone que el número de jugadores variaba en las diferentes culturas. Existen grabados y pinturas que representan equipos de dos, cuatro, cinco y seis jugadores, que la noche anterior a los partidos hacían una especie de penitencia y para el encuentro se situaban alineados unos frente a otros.

Se obtienen puntos haciendo tocar la pelota contra las partes del cuerpo del adversario no autorizadas para el juego o haciéndola rebotar por encima de la muralla lateral. Quien lograba introducirla por el anillo central, lograba la victoria de forma automática.

Los campos de juego se construían junto a los templos. Se calcula que hoy día existen más de 600 canchas, generalmente distribuidas en los centros ceremoniales; el ejemplo más espectacular y mejor conservado, es el situado en la ciudad maya de Chichén Itzá.
 
Autor/Redactor: Mónica Montoya Cadena
Fuente: Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala y Alonso
 





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