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Miércoles, 27 de julio de 2016

EM (III): Las elecciones según la Constitución de 1857.
Escrito por Arno Burkholder

A principios de la década de 1850, México tenía poco más de ocho millones de habitantes, la mayor parte de ellos vivían en el campo. Para muchos mexicanos la vida había cambiado poco desde que se consumó la independencia en 1821. Los golpes de Estado, las intrigas políticas, la falta de dinero y las invasiones extranjeras habían puesto al país al borde de la muerte, pero eran pocos los que se daban cuenta de ello.

Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XIX, México iba a transformarse. Uno de los ejes de ese cambio sería la Constitución de 1857, la cual condujo al país a una etapa distinta de su historia.


En 1854 un levantamiento quitó de la presidencia a Antonio López de Santa Anna. A diferencia de otros pronunciamientos, ésta sería la última ocasión que el célebre "Quinceuñas" gobernaría el país. Además, con ese golpe de Estado llegó al poder una nueva generación, que no participó en la guerra de independencia y deseaba acabar con las rencillas y modernizar a México.

A finales de 1856 se reunió un congreso constituyente con la intención de crear la ley fundamental que por fin lograra lo que no pudieron las constituciones anteriores: pacificar al país y darle un proyecto que lo convirtiera en una nación próspera y civilizada.

Luego de semanas llenas de debates, gritos, grillas, ausencias (y algunas borracheras), la Constitución fue promulgada el 5 de febrero de 1857. Sus autores -que "parecían gigantes", según Cosío Villegas- estaban orgullosos de su creación, pero inmediatamente la consideraron inútil. Era demasiado perfecta como para aplicarla en ese país acostumbrado al caos.

Según la Constitución de 1857, México sería una república representativa, democrática y federal, y el poder se repartiría en tres partes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Habría una sola cámara -diputados- los cuales desempeñarían su cargo durante dos años.

Todos los ciudadanos tenían el derecho de votar y ser votados, así como de percibir un sueldo por desempeñar cualquier cargo público. Sin embargo, el método de elección sería indirecto en primer grado. Esto quiere decir que los ciudadanos votaban por un elector, quien a su vez votaba para elegir tanto a los diputados como al presidente de la república y al presidente de la Suprema Corte de Justicia.

El cargo de vicepresidente desapareció en la Constitución de 1857. En caso de que faltara el jefe del Ejecutivo, en su lugar quedaría el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Cada diputado representaría a 40 mil habitantes y debería tener por lo menos 25 años de edad.

El pais estaba dividido en distritos electorales formados por 40 mil habitantes. Las autoridades de cada estado o región (gobernadores y jefes políticos) debían convocar a elecciones, luego de lo cual cada ayuntamiento debía dividir sus municipios en secciones de quinientos habitantes cada una. En estas secciones se votaba para escoger a los electores.

Cada ayuntamiento nombraba a una persona que se encargaba de empadronar a los quinientos habitantes de cada sección, y tres días antes de las elecciones tenía que entregarle a cada votante su boleta electoral, quien tenía que firmarla en caso de que supiera escribir.

Ocho días antes de las elecciones había que pegar en algún lugar céntrico de la sección un enorme cartel con los nombres de las personas que estaban empadronadas. Si alguien no se encontraba en la lista tenía que reclamarle al empadronador o a los funcionarios de la casilla electoral el día de la elección.

No podían votar los vagos, los ebrios, los que tuvieran "mala fama" y todos aquellos que hubieran perdido la nacionalidad mexicana. Las elecciones se realizaban en domingo, entre las 9 am y las 2 pm, (me impresiona esa confianza en la puntualidad mexicana).

Con anterioridad, el ayuntamiento debía escoger a un "vecino de buen nombre", quien tenía que formar la mesa electoral con otros cinco vecinos, para tener un presidente, dos secretarios y dos escrutadores. Los funcionarios de casilla eran elegidos de entre las personas que hubieran llegado primero al lugar donde se instalaría la mesa.

Antes de comenzar la elección, el presidente de casilla preguntaba a los presentes y alguien quería presentar alguna queja. Los funcionarios de la mesa tenían toda la autoridad para decidir sobre cualquier asunto que se presentara, y al final ellos decidían quién podía votar o no.

Cada ciudadano pasaba entonces a votar. Primero, entregaba al presidente la boleta que le habían dado tres días antes. El presidente se la daba a uno de los secretarios quien a su vez le preguntaba a los presentes si conocían al ciudadano. En caso de que así fuera, la boleta se depositaba en una urna, mientras un escrutador apuntaba el nombre del votante.

Cuando habían votado todos los ciudadanos, los escrutadores y secretarios contabilizaban los votos para elegir al elector de la sección. En caso de empate se decidía por azar al ganador.

Los electores de las secciones se reunían en una junta electoral de distrito. Luego de demostrar que habían obtenido su cargo legalmente (vía la presentación de un documento expedido por su ayuntamiento) se realizarían las elecciones durante tres días: el primero para elegir diputados, el segundo para presidente y el tercero para presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Si durante las elecciones ningún candidato obtenía la mayoría absoluta, se realizaría una segunda vuelta con los dos candidatos que tuvieran más votos. Los empates se resolverían también recurriendo al azar.

Estaba prohibido acudir a votar armado, la tropa no podía ir de uniforme y cualquier asunto debía ser resuelto por los funcionarios de casilla.

Esta legislación buscaba evitar los problemas que habían surgido durante la aplicación de las constituciones de 1812, 1824 y 1836; pero no lo consiguió. La realización de las elecciones estaba concentrada en pocas manos para que las masas no escogieran a alguien que pudiera afectar los intereses de la clase propietaria.

Ésto provocó que con el paso del tiempo una gran parte de la sociedad no se interesara en las elecciones, y que el juego político estuviera concentrado en un pequeño grupo, el cual se encargó de transformar a México durante la segunda mitad del siglo XIX.

¿Qué pasó con las elecciones durante el gobierno de Porfirio Díaz? ¿hubo procesos electorales mientras duró esa etapa que calificamos como dictatorial? eso lo explicaré la proxima semana.



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