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Miércoles, 27 de julio de 2016

6° Seminario Permanente de Museología en América Latina
Escrito por No disponible

 

El viernes 25 de octubre participé en la Sexta Edición del Seminario Permanente de Museología en América Latina SePMAL, evento organizado por el Posgrado en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía ENCRyM de la ciudad de México, perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El propósito del encuentro en palabras de sus organizadores es “ofrecer a los interesados en el quehacer museológico latinoamericano un espacio de reflexión crítica respecto a la multiplicidad de aspectos a los que atiende este ámbito de conocimiento y ejercicio profesional en la región” 

 

Mi intervención tuvo lugar en la mesa bajo el título “El manejo de colecciones. Experiencias prácticas y lecturas contemporáneas”, espacio que tuve el gran honor de compartir con la restauradora Ma. De Lourdes Gallardo del Museo del Templo Mayor y con Carmen Cuenca, directora del Museo Tamayo de Arte Contemporáneo.  

 

La cuestión que puse a discusión del auditorio fue la condición de posibilidad o imposibilidad que la museología tiene como disciplina compleja —incluso me atrevo a decir que como una transdisciplina— de transmitir y dar sentido a los objetos culturales conservados, documentados y exhibidos en el ámbito del museo. El estudio de caso que les propuse fue nuestra experiencia con la Casa Histórica Arocena, un museo en la ciudad de Torreón dedicado a interpretar los fenómenos relacionados a la economía, la política, la vida privada y la movilidad social dentro de la Comarca Lagunera durante el periodo comprendido entre 1919 y 1936.

 

Jean Baudrillard en “El sistema de los objetos” nos dice que “en el espacio privado, cada objeto, mueble y habitación interiorizan la función asignada por el uso, pero también se revisten de dignidad simbólica; por ende, la casa entera lleva a su término la integración de las relaciones temporales en el grupo semi-cerrado de la familia”. De tal suerte que la cultura material también permite establecer en el ámbito del museo, hipótesis sobre las relaciones humanas en un lugar y momento específicos del pasado.

 

En resumen, y bajo esta línea teórica, en la Casa Histórica Arocena se recrearon las habitaciones familiares como ambientes destinados a facilitar la interpretación histórica y el otorgamiento de sentido al sistema de objetos dispuestos en cada contexto específico. Colores, formas, materiales, ubicación y espacios, todo es funcional, adaptado al orden o al sistema de los objetos y al valor de sentido que transmiten en su conjunto, interrelacionados. Cada ambiente de la Casa, evoca historias relacionadas a la vida privada, la economía, la política y la sociedad de un tiempo que es considerado por muchos como una belle époque en el norte de México.

 

Cierro mi entrada de hoy al blog agradeciendo al maestro Andrés Triana Moreno y a su equipo de la ENCRYM por la invitación; y a Rodrigo Witker, museógrafo del Museo Arocena, por haber servido de nexo entre ambos. Mis felicitaciones por la buena organización del evento, y una sincera invitación de mi parte para que los lazos tendidos en esta ocasión perduren en otros intercambios futuros entre los profesionales e instituciones involucrados. 

 



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