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Miércoles, 27 de julio de 2016

Salvador Tarazona, pintura y artificio
Escrito por No disponible

 

La semana pasada presentamos en Torreón el libro Tarazona. Presencia en Coahuila y el mundo, primero de la colección Patrimonio Coahuilense a cargo de la Coordinación Editorial de la Secretaría de Cultura del Estado. El volumen inicia con los textos del gobernador Rubén Moreira Valdez y de Ana Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura. Se suceden los artículos de Javier Villarreal Lozano, Jesús Pérez Uruñuela, Miguel Canseco y Arturo Villarreal Reyes.

 

Salvador Tarazona (n. Valencia, España-m. Caracas, Venezuela, 1961) fue un pintor, decorador y escenógrafo que alcanzó cierta notoriedad en nuestro país por su trabajo en el Palacio de Gobierno en Saltillo (1928 - 29), el Teatro Isauro Martínez en Torreón (1930) y el Palacio de Cortés en Cuernavaca (1938 - 1944).

 

Miguel Canseco describe a Tarazona en su texto del libro como un pintor autodidacta, "ajeno a los movimientos artísticos que se generaban en las grandes capitales", más artesano que artista, un maestro "fallero" que aprendió el oficio de la pintura y la cartonería construyendo castillos en las Fallas de su natal Valencia. Concluye afirmando que Tarazona está "supeditado a las exigencias de sus clientes y adapta su estilo a las necesidades de cada recinto y ocasión".

 

Antes de llegar a México en 1904 para realizar pinturas decorativas en las haciendas de Yucatán, Tarazona participó en la decoración del Pabellón Español de la Exposición Universal de 1900 en París. En la ciudad de México ornamentó el carro alegórico de la fábrica de cigarros El Buen Tono para el Centenario de la Independencia (1910) pero durante la Revolución Mexicana migró a Nueva York, empleándose en las escenografías de Broadway. A su regreso a México, continuó ejerciendo el mismo oficio en el Teatro Principal de la capital. Años después y tras un breve paréntesis en Europa, Tarazona es contratado en Coahuila para realizar dos comisiones, una de ellas en el interior del Teatro Isauro Martínez.

 

Salvador Tarazona realizó lienzos monumentales con temáticas donde concertó diálogos impensables entre la historia, la alegoría y el mito. La fundación de Monterrey, la fundación de Saltillo, episodios de la vida de Hernán Cortés, remembranzas del imperio de Maximiliano, visiones de la India y el Medio Oriente, del México prehispánico y de las Mil y una Noches, todo tiene la misma cabida en su obra como si de un gran teatro del mundo se tratara. En efecto, su ecléctico pincel estuvo tanto al servicio de los repertorios iconográficos marcados por sus patronos como al servicio del artificio, la fantasía y el ensueño propios del teatro y la escenografía.

 

De aquel “Palacio de las Ilusiones” en el que París se transformó durante la Exposición Universal de 1900 a la ampulosa decoración del Teatro Isauro Martínez en Torreón no hay mayor distancia que la de un parpadeo.

 

Tarazona. Presencia en Coahuila y el mundo es una significativa aportación a la historia regional en nuestro país. Esperemos que en un futuro veamos ampliados sus contenidos por más investigaciones que exploren la vida y obra de este pintor, decorador y escenógrafo que tuvo a bien hacer escala en Torreón, dejando ahí una obra que ha asombrado a propios y extraños por varias generaciones.



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