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Miércoles, 27 de julio de 2016

Francis Alÿs y los trescientos rostros de Fabiola
Escrito por No disponible

Dia Art Foundation está presentando en Los Angeles County Museum, el LACMA, una muestra itinerante conformada por trescientas obras. Todas y cada una de ellas tienen la peculiar característica de mostrar la misma imagen: el austero perfil de una joven envuelta en un manto de color rojo. Las trescientas piezas exhibidas forman parte de la colección del artista belga Francis Alÿs (n. 1959), quien reside y trabaja en la ciudad de México desde principios de los años noventa.

 

Galería de la Hispanic Society of America, primera sede de la muestra Francis Alÿs: Fabiola.

NYTIMES, fotógrafo Librado Romero. 5 de enero del 2008

 
La curadora de la exposición Lynne Cooke[1] afirma que, la especial fascinación que tenía Alÿs por los procesos artesanales, aunado a sus escasos recursos económicos, lo llevaron a buscar hacia mediados de los noventa reproducciones hechas a mano de pinturas atribuidas a los grandes maestros europeos, discriminando en esta pesquisa todas aquellas imágenes que hubieran sido obtenidas por procesos de reproducción mecánica. El coleccionista, en su deambular por los mercados de pulgas de México y de Europa encontró innumerables copias de la Última cena, pero su atención fue atraída hacia la recurrente aparición de retratos de una joven vestida de rojo.
 
Tiempo después pudo identificar a esa mujer. El modelo correspondía a la pintura titulada Fabiola con velo rojo del pintor francés Jean-Jacques Henner (1829–1905), una obra que fue presentada en el Salón de París en 1885. Irónicamente, en medio de este mar de reproducciones, la pieza original al óleo se encuentra actualmente desaparecida. Aún así, podemos darnos una idea de su apariencia a partir de los grabados de época y del boceto previo que le sobrevive, el cual se resguarda en la Casa Museo Jean-Jacques Henner.[2]
 
Pero bueno, después de todo, ¿quién era Fabiola? Aparentemente fue una santa que vivió en la antigua Roma hacia el siglo IV d.C. Lynne Cooke comenta que su hagiografía se mantuvo en relativa oscuridad hasta que a mediados del siglo XIX el Cardenal británico Nicholas Patrick Wiseman escribiera el best-seller Fabiola o la Iglesia de las Catacumbas en 1854. Objeto de múltiples adaptaciones, este libro probó su gran popularidad al contar con al menos diecisiete ediciones distintas en idioma español, y esto solamente en el periodo que comprende de 1872 a 1989.[3]
 
Volviendo a la pintura de Henner, la representación de la joven Fabiola proviene del gusto estético desatado por el furor romántico que idealizaba a las heroínas extraídas de los relatos bíblicos y de las novelas históricas. El atractivo de Fabiola con velo rojo reside en la sencillez de la composición y el gesto enigmático y hasta distante de la retratada. Tal vez debido a esta aparente simplicidad, la lacónica imagen de Fabiola fue preferida por copistas y aficionados a la pintura ya que decenas anónimas de ellos se han dado a la tarea de reproducir el modelo de Henner una y otra vez. En ocasiones estas réplicas exhibidas en el LACMA son de materiales inesperados, por ejemplo, hay piezas bordadas, pintadas sobre terciopelo negro y también elaboradas con semillas de colores.
 
Como complemento a la exposición se editó un catálogo razonado donde aparece cada una de las trescientas piezas con la ficha técnica pormenorizada para su identificación, incluyendo su procedencia y el estado de conservación. Esta acción también busca otorgar validez creativa a objetos de origen plenamente anónimo y popular.
 
En cuanto a Francis Alÿs se refiere, el coleccionismo es una extensión misma de su trabajo, identificado con las acciones colectivas y las intervenciones democráticas, llevadas a cabo como procesos continuos en locaciones específicas. Vale la pena recordar que uno de sus primeros trabajos, The collector (1990–1992), era la acción de recoger fragmentos metálicos abandonados en la vía pública de la Ciudad de México a partir del acarreo de una pequeña escultura magnética sobre ruedas. O bien, en The seven lives of garbage (1995), Alÿs tiró a la basura siete esculturas idénticas fabricadas por él, esperando encontrarlas después en los puestos de los mercados de segunda mano (por cierto, sí encontró varias de ellas).
 
La determinación de Alÿs por coleccionar y hasta por pepenar objetos, está muy relacionada con su intención de recuperar aquellos que han sido abandonados, ignorados, que permanece anónimos, y otorgarles nueva presencia. ¿No es esta también en ocasiones la labor que realizamos a través de la conservación, o incluso de la curaduría?
 
El montaje de Francis Alÿs: Fabiola tiene una dimensión simbólica que nos identifica a todos: creadores, curadores y conservadores por igual. Es una muy bien lograda especulación alrededor del objeto museable, de sus múltiples dimensiones y lecturas, las cuales se entrelazan y confunden en una madeja de interpretaciones. Reflexiona sobre el objeto como obra única e irrepetible, como modelo y prototipo; o bien, validado a partir de su réplica o reproducción. En fin, que esta muestra pone un importante acento reflexivo en los fenómenos de la creación, el coleccionismo y el consumo de arte enfatizando las sutiles diferencias (¡o semejanzas!) entre lo real y lo aparente, el modelo y la representación. 
 

 




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