Blogs Artes e Historia México

compartir en facebook  compartir en twitter

 

Miércoles, 27 de julio de 2016

La cultura y los candidatos
Escrito por No disponible

Tras el segundo debate y a unos cuantos días de las elecciones del 2012, los candidatos a la presidencia aún enfrentan sus propias limitaciones para formular y comunicar propuestas de gobierno concretas y viables que permitan al electorado emitir un voto informado y responsable. 

De todos los importantes asuntos pendientes en la agenda política del país quiero atraer un momento su atención hacia la cuestión cultural: primero porque me parece que en los medios de comunicación no se le ha dado la difusión necesaria y segundo, porque la cultura, como concepto integrador, es un elemento transversal que recorre todas las políticas públicas del Estado: educación, ciencia, tecnología, política exterior, turismo, derechos humanos, desarrollo social y económico. De ahí su gran importancia estratégica para el presente y futuro de México. Nada despreciable considerando que los candidatos y los medios han puesto si no nula, más bien poca atención al tema.

Sin embargo, hay algunas excepciones. En la página Arena Electoral[1] tuve la fortuna de encontrar un compendio metódico y comprensible de las afirmaciones -escasamente podríamos llamarlas plataformas políticas o incluso propuestas- realizadas por los candidatos a la presidencia sobre la cultura.

En estricto orden alfabético, Andrés Manuel López Obrador propone acciones como reformas estructurales y legislativas, entre éstas el garantizar el derecho constitucional a la cultura, promulgar una ley “general” y crear un organismo autónomo que coordine la política cultural del país. Asimismo no deja de lado el cuidado del patrimonio cultural y los estímulos a la creación mediante becas. Grandes acciones todas ellas pero escasos objetivos. Al parecer, para López Obrador la cultura es únicamente la serie de instituciones, leyes e incentivos que emanan desde un gran Estado patrocinador, magnánimo y centralizador. Importante decir el qué pero más aún el explicar el cómo.

Enrique Peña Nieto se pronuncia a favor de los estímulos “a la generación y preservación de las diversas expresiones culturales” y del fortalecimiento “de la vertiente cultural del sistema educativo”. Frases medianamente vagas que dejan mucho a la interpretación. Para Peña Nieto, la cultura es una estrategia para la “recomposición del tejido social y para combatir las conductas antisociales y la violencia”. También propone generar una política pública que fortalezca “las industrias y empresas culturales orientadas al desarrollo social de los mexicanos” así como a crear alianzas con el sector privado y otorgar incentivos fiscales. En pocas palabras, para el candidato Peña Nieto un poco de educación aquí, un poco de inversión privada allá y algunos tantos festivales culturales nos librarán, con suerte, de la violencia y el rezago económico. Fácil dar buenas razones cuando no se definen los objetivos ni la instrumentación de los mismos. 

Entre los propósitos de Josefina Vásquez Mota surge una vez más la inquietud de crear un nuevo organismo rector del área, en esta ocasión bajo la forma de una Secretaría. Igualmente se pronuncia por garantizar el derecho a la cultura, aunque no especifica el cómo hacer realidad esta medida. La candidata se compromete al “desarrollo y promoción de museos y bibliotecas” –debe ser porque anteriormente no se había hecho-, así como a “crear un sistema de seguridad social para los artistas y creadores mexicanos”. Finalmente, aseguró que multiplicaría por 10 el presupuesto dedicado a la cultura aunque falla una vez más en aclarar la proveniencia de este presupuesto y los sectores específicos en los que se aplicaría. Una vez más, se dice el qué pero nunca el cómo. 

El candidato Gabriel Quadri de la Torre habla de convertir al CONACULTA en un “órgano independiente con presupuesto, personalidad jurídica propia y autonomía de gestión” además de que propone sistemas de evaluación a los trabajadores y directivos. En sus propuestas habla de la creación de un Fideicomiso Nacional de Cultura armado con presupuesto proveniente de aportaciones privadas e internacionales; así como de dinamizar el sector con “concesiones en alianzas público-privadas para la comercialización de productos culturales”. Por último, en materia de política exterior, propone la “proyección de México en el mundo a través un sistema ambicioso de difusión cultural”. Una vez más grandes conceptos sin mucho fondo o sustancia, aunque vale la pena destacar sus menciones al sector privado y su posible participación como patrono o mecenas, por más limitada que sea esta noción hoy en día.

Cada elector será el mejor juez de los candidatos y sus propuestas emitiendo su voto este próximo domingo 2 de julio, seamos verdaderos ciudadanos prolongando nuestra acción democrática más allá de las urnas siendo críticos, informados y participativos. Hasta aquí mi invitación. 

 

[1]www.arenaelectoral.com//temas/detail/4



Lo último en No disponible

 

Retratando al escritor: la fotografía de Sara Facio
5 tendencias culturales para el 2013
¿Qué hace posible al museo?
Reflexiones sobre política de recaudación de fondos: el caso del Museo Rufino Tamayo
Kodak: bancarrota e innovación

 

 

 

Redes sociales