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Jueves, 04 de agosto de 2016

Los que no somos mexicanos y los que no nos quedamos en México
Escrito por Álvaro Rodríguez Luévano

No sé, si la doble celebración nos convoca de manera general a todos; primero la declaración de levantamiento civil contra la corona española en el 1810 y una segunda celebración de la declaración en armas contra en régimen de Porfirio Díaz en 1910. De éstos dos hitos de nuestra historia reciente sobre la conformación del Estado – Nación mexicano y de nuestras identidades de “lo mexicano”, la reflexión en estos días pareciera estar ausente por este marco festivo y por considerársele histórico en la historia de los festejos postcoloniales y nacionales.

 

En cambio el Centro Cultural España, quien podría a su vez celebrar una fiesta en la cual no se encuentra necesariamente identificado con los festejos independentistas por una cuestión meramente ideológica y diplomática comparte y celebra discretamente las fiestas nacionales con un programa que no puede considerársele enteramente de consentimiento de lo orgullosamente nacional y sí de una conmemoración de las épocas modernas, el 11 de septiembre me parece una fecha relevante para lanzar una muestra fotográfica que pareciera impulsar una máquina de vapor para estrellarse en el muro fronterizo de los Estados Unidos.

 

El CCE no parece el centro celebrador de “las identidades patrias” y mucho menos arraigadas a un principio de “identidades fijas y territoriales”. El ciclo que presenta el CCE es un ciclo más bien de conmemoración de los derechos humanos universales a través de conferencias, muestras y proyecciones alrededor del tema migratorio. Cabe recordar que el fenómeno migratorio no es exclusivo de los trabajadores de nuestro país que buscan el sueño americano hacia los Estados Unidos de Norteamérica. “La Bestia” como se titula la exposición fotográfica recién inaugurada en estos días en el CCE, es un gesto de la reflexión que debe acompañarnos en este velo de gritos, algarabías, sombrerazos y balazos. “La Bestia”, es una exposición en el marco de Migraciones: Mirando al sur un proyecto de la Red de Centros Culturales de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo ( AECID)[1].

 

“La Bestia” es el tren trans-itsmico por el que cientos de migrantes centroamericanos y sudamericanos viajan por el territorio nacional a bordo de ésta máquina férrea y de las únicas vías que lograron sobrevivir a la desaparición del ferrocarril en el país en los años noventa.

 

La exposición fotográfica presenta también algunas entrevistas de los actores que hacen el viaje y que se suman a un complejo social que acompaña a los migrantes centroamericanos durante su trayecto ¿oiga pasando chiapas queda Estados Unidos?. Sobra decir que la muestra contiene una fuerte carga dramática, ¿qué más drama puede exhibirse después de haber dejado a la familia?, ser despojado de todos los referentes identitarios y personales, y consagrar el acto de auto-infringirse estas marcas en marcas de tatuajes, en crucifijos colgantes, en imágenes y escapularios portados en el cuerpo de quienes sólo son dueños de su vida para llegar a la frontera y cruzarla como principal meta.

 

 

 

 

 Fotos: Álvaro Rodríguez

 

Habrá que insistir en la comodidad de los ángulos y de las tomas fotográficas de la española Isabel Muñoz, seguramente se advierten los riesgos que corrió el equipo que participó con ella en el trabajo de registro y grabación. Si bien en la muestra de "la Bestia" no están todas las historias, ni todas las temperaturas de las experiencias migrantes tragadas por la fuerza y la velocidad de éste tren, si están las historias contundentes y algunos actores claves como el sacerdote de Ixtepec que ha dedicado sus esfuerzos para facilitarles mejores condiciones de tránsito a los viajeros. De una mirada enteramente periodística, la muestra “la Bestia” instituye la mirada fotográfica como un acto que acompaña al ser humano en su vulnerabilidad extranjera.

 

En un estilo del fotoperiodismo audaz (oficios de lo más arriesgado en este país), Isabel Muñoz parece resolver el tema de los asaltos, secuestros y evidentes peligros de un viaje sin protección y sin guardaespaldas. Como un equipo que reporta un estado de peligros permanentes y amenazas salvajes, estos reporteros buscan a sus interlocutores, buscan perfiles y  crean a los personajes que contarán la historia de “la Bestia” que ellos mismos montaron.

 

 

 

Fotos: Álvaro Rodríguez

 

Vale la pena conocer la exposición, en ella se observan algunos detalles como algunos dispositivos de audio aéreo que no permiten la correcta audición por su bajo volumen, pero la inclusión de gatgets para escuchar las entrevistas y la biblioteca especializada en temas migratorios son elementos que ayudan al visitante a profundizar un poco más allá de lo que las fotos logran.

 

Dedicaré más adelante una entrevista a una investigadora del tema migratorio que nos informará sobre algunos detalles más puntuales del fenómeno trans-itsmico y centroamericano. Por lo pronto el tema de la condición centroamericana nos enseña a pensar que probablemente sea muy placentero enorgullecerse de ser mexicano como el Padre de Ixtepec y no tanto de los mexicanos que hacen más difíciles las historias de estos trashumantes latinoamericanos asaltándolos, secuestrándolos y dejándolos sin la oportunidad de haber creído superar la línea transitsmica para desafiar la imperial del norte.

 

 



[1] Véase el boletín de prensa de la exposición: http://www.ccemx.org/img_act_x_tipo/Boletin_Prensa_Mu.pdf



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