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Miércoles, 27 de julio de 2016

Moctezuma el gobernante, Moctezuma el buen salvaje….
Escrito por Álvaro Rodríguez Luévano

El British Museum of London presentó de septiembre del 2009 a enero de 2010 la muestra arqueológica:Moctezuma Aztec Ruler[1], una excepcional exposición en Europa que reportó unos centenares de visitantes y la expectativa internacional para admirar piezas de un valor arqueológico y estético incalculable, además de reunir piezas provenientes de museos mexicanos que por primera vez viajaron a Europa.

 

 

 

 

* Promocional del British Museum.

 

En estos días se presenta Moctezuma II en nuestro país, acogido en la sede del Museo del Templo Mayor y en buena parte retomando una línea curatorial de Moctezuma Aztec Ruler, donde se extrañan las máscaras de jade pertenecientes a las colecciones británicas que no alcanzaron su visa a Tenochtitlán. No habrá que lamentarse con lo anterior, la majestuosidad de Moctezuma II está ratificada por la presentación del monolito más grande que se haya reportado como hallazgo arqueológico en la ciudad mexica.

 

La gran Diosa de la Tierra amadrina la exposición con una magnificencia policrómica de la época en un monumental dispositivo sacramental. Por desgracia no me detendré a comentar más sobre Tlaltecutli, pues considero que merece una entrada a parte y un largo comentario en homenaje a los equipos de rescate y restauración del Templo Mayor. Nos congratulamos y nos unimos a esta gran celebración del hallazgo, rescate y puesta de la Diosa de la tierra. Aleatoriamente llama la atención la cantidad de piezas esculpidas y talladas en piedra y madera, utensilios sacrificiales y cerámica que componen el recorrido. Una interesante propuesta de espejos acompaña algunos marcadores y monolitos que nos permiten observar rincones y perfiles esculpidos con marcas de fundación y simbología cosmogónica, religiosa y de linajes.
 
Después de transitar la gran sala de Tlaltecutli después de leer las frases de los cronistas españoles que seguramente se arrodillaron al ver el valle de México Tenochtitlán inscritas en la pared a unos siete metros de altura, una rampa que desciende, nos conduce al momento crucial de la muestra que nos presenta el cruce de dos civilizaciones. Una espada de hierro y una macana afilada con obsidianas chocan en un vitral que nos anuncia el encuentro militar entre mexicas y españoles, y por consiguiente el cautiverio y la caída de Moctezuma.
 
En esa sala es posible observar unos biombos pintados del siglo XVII y XVIII, unas armaduras de hierro para soldados y caballos, y dos retratos.  Dos retratos que en realidad son uno mismo. El retrato en óleo sobre tela de Moctezuma que se aproxima al siglo XVII.  
 
 
                                                                      Fig.1
 
Del retrato en óleo sobre tela se acompaña el mismo retrato pero de la tomografía en rayos X del mismo óleo de Moctezuma.  La tomografía pone de manifiesto que detrás del retrato de un Moctezuma abatido con gesto de obediencia y vasallaje, que además porta una diadema mexica que luce una águila bicéfala símbolo del gobierno de los Austrias, se encuentra un digno representante de las milicias mexicas, un rebelde gobernante que no rinde absoluta obediencia ni de conquista, ni de derrota y se muestra con la cabeza erguida en un magno gesto de grandeza y decoro simbólico.
 
 
                                                                      Fig.2
 
En un interesante artículo que ilustra el primer volumen de la muestra Los pinceles de la Historia, el origen del reino de la Nueva España, 1680-1750, Museo Nacional de Arte, INBA-CONACULTA-IIE-UNAM, junio-octubre, 1999; Jaime Cuadriello comenta este óleo y particularmente analiza las representaciones pictóricas del encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma. Sus referencias son sumamente ricas y eruditas. Cuadriello alude al proceso de sometimiento y obediencia de Moctezuma una vez que éste cae en manos de los soldados de Cortés. Las imágenes del encuentro y de su cautiverio son representaciones alegóricas del triunfo y de la fundación del nuevo reino de la Nueva España. La retórica con la que éstas imágenes se produjeron fue central para legitimar los espacios simbólicos de la colonización en las salas gubernamentales e instancias del reino [2]. Comenta Cuadriello:
 
La supresión de Moctezuma como imagen emblemática del reino se avenía muy bien con la idea de que la Nueva España enarbolaba en un Palas –Atenea guerrera y gobernante o con las representaciones iconológicas de las ciudades Estado europeas (una matrona de corona “amurada” que significa la urbs), sino porque ella era el mejor elogio del reino que habían codificado con su alianza.[3]
 
En la representación corporal de modo implícito se gobernaba, se dominaba, se colonizaba y se domesticaba la fuerza corporal de la imagen de Moctezuma. No es raro que en la época para la que se produjo el retrato de Moctezuma, la imagen erguida del soberano no sólo resultara escandalosa, irreverente y hasta subversiva. El cambió de la postura, la transformación de un gesto como el que describe Cuadriello de “derrota”[4] dejaría pensar que más que un acto de censura e indignación simbólica constituyó un modo de atribuir un mensaje ideológico en el que Moctezuma presentara los ademanes propios del sometimiento y la docilidad de quien fuese capaz de entregar a su pueblo. El gesto y la alegoría del retrato anónimo de Moctezuma contrastan fuertemente con la imagen de la tomografía en rayos X que presenta a un Moctezuma lejano a la imagen del buen salvaje recobrando la fuerza y decoro propio de su investidura gobernante.
 
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Traducción del audio del promocional:
 
"1502: Moctezuma se convierte en el último mandatario elegido del Imperio Azteca. En su capital, Tenochtitlán, reúne a artistas y artesanos que crean algunas de las mayores obras maestras del mundo. Comandante de grandes ejércitos, consolida un imperio que se extiende desde el Golfo de México hasta la costa del Pacífico. Moctezuma es el divino mediador entre su gente y los dioses. Con rituales y ofrendas, mantiene el orden cósmico y asegura la salida diaria del Sol. Su mundo no tiene rival. Pero entonces, unos extraños llegan… los conquistadores españoles. Ven al Museo Británico y redescubre el mundo perdido de Moctezuma".
 
Figuras
 
1. Retrato Anónimo de Moctezuma
    Óleo sobre tela 185 X 110
    Inscripción: El Monarca Moctesuma
    Colección privada Maille.
    Publicación: Pinceles de la historia, Jaime Cuadriello, pp. 16, 59.
    Fotografía: Álvaro Rodríguez.
 
2. Tomografía en rayos X del retrato de Moctezuma
    Moctezuma II, Museo del Templo Mayor, julio-2010
    Fotografía: Álvaro Rodríguez.
 
 

[2] “Una confusa referencia del director del Museo Nacional en 1844, don Isidro Rafael Gondra, nos asegura que un retrato semejante colgaba del salón de los notables en el Tecpan de Santiago Tlatelolco”. En Jaime Cuadriello, "El origen del reino y la configuración de su empresa. Episodios y alegorías de triunfo y fundación", Pinceles de la Historia, el origen del reino de la Nueva España, 1680-1750, Museo Nacional de Arte, INBA-CONACULTA-IIE-UNAM, Junio-Octubre, 1999, p. 59.
[3] Ibídem, p.53.
[4] “De ser así, este general de la derrota presidiría el consejo general de gobernadores y nobles de la república y juzgado de esa parcialidad representada en sus sucesores”. En ibídem, p.59.


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