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Jueves, 04 de agosto de 2016

Los hombres que no amaban a las mujeres
Escrito por Angélica Abelleyra

Los hombres que no amaban a las mujeres

 
Sí, este es el título de una novela espléndida del escritor sueco Stieg Larsson. Un libro que reúne historias de una heroína punk, periodistas, asesinatos, intrigas financieras y fami
lias llenas de odio y venganza. Pero por desdicha, el nombre que da cuerpo a este retrato de varios puntos oscuros de la sociedad sueca, se convierte en espejo dolorosamente fiel de la situación de violencia y agresión que muchas mujeres mexicanas continúan experimentando en sus cuerpos, en sus mentes y en sus corazones, día a día, a lo largo y ancho de todo el país.
 
No sólo golpes y agresiones sicológicas recaen con furia y a veces sutileza sobre muchas mujeres de edades y condiciones sociales diversas en México. También la idea general de que este sector de la sociedad puede ser tratado de forma denigrante, así, sin más, por cuestiones culturales y hasta de “legado familiar“.
 
Una reciente encuesta del Instituto Chihuahuense de la Mujer, indica que el 24 por ciento de los varones en ese estado del norte, considera que golpear a sus parejas es una salida “justa” ante diversas “faltas” que ellos consideran punibles: el engaño, la infidelidad, los insultos, las mentiras, la desobediencia, el alzar la voz y la impuntualidad. Si bien en Chihuahua la mayor proporción de hombres que aprueban la violencia hacia sus parejas se localiza en zonas rurales del estado, con niveles bajos de calidad de vida y escolaridad, la situación no es privativa de estos segmentos menos favorecidos. La ceguera permea todos los estratos sociales y se afianza lo mismo en el nivel privado de la familia y la relación conyugal, pero trasciende a los ámbitos de la vida pública a través de decisiones gubernamentales en algunos estados del país.
 
Un claro ejemplo es el via crucis que vive Laura, una joven violada en el municipio de Santa Catarina, Guanajuato, y que las autoridades no le han hecho válido su derecho a abortar, tal y como ha declarado desearlo. La historia lamentablemente se repite y la víctima continúa recibiendo más agresiones que apoyos: Laura recibe amenazas de encarcelamiento por parte de una agente del Ministerio Público si aborta y también recibe amenazas del presunto violador (plenamente identificado, no así encarcelado) por haberlo denunciado.
 
Las autoridades encargadas de impartir justicia dicen y se desdicen. Han hecho declaraciones tanto funcionarios del MP guanajuatense, de la Secretaría de Salud y hasta el gobernador panista de aquella entidad, quienes niegan que Laura haya manifestado su deseo de abortar. Por su parte, activistas por los derechos sexuales de las mujeres, una sicóloga y una ginecóloga afirman que la víctima ha reiterado su deseo de no concebir un hijo producto de una violación (las notas pueden seguirse en el periódico La Jornada de esta semana).
 
En ese marco, este viernes se discute en el Congreso local la iniciativa de ley antiaborto promovida por el PAN y que garantizaría la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Busca inhabilitar la aplicación de la Norma Oficial Mexicana (NOM 046) que obliga a los estados a practicar abortos a mujeres violadas.
 
Ante el panorama incierto, colmado de intereses políticos, creencias religiosas y dogmas de fe, la vida de una mujer de por sí violentada sigue siendo objeto de vaivenes, manoseos y retórica. ¿Y ella, como ser humano con cuerpo y decisión propias, qué, quién la escucha, quién respeta su derecho a no concebir un hijo no deseado?. ¿Es suficiente tratar de convencerla para que lo vea crecer en su cuerpo y luego lo de en adopción o se quede finalmente con él? ¿Quién vive con ella esas semanas de gestación llenas quizás de enojo o frustración por contravenir su decisión primera? ¿Quiénpuede lograr meterse en sus entrañas y en su corazón para entender su sentir violentado? Al parecer nadie, o muy pocas personas se interesan en esto. Al parecer, ella ha salido de su tierra para esconderse en otro estado que la acoja con más solidaridad y respeto.
 
* * *
 
Por lo que toca a la novela Los hombres que no amaban a las mujeres, recomendable por demás, se ha convertido en un fenómeno en Suecia, en varios países nórdicos, Gran Bretaña y Francia. Es parte de la trilogía concebida por Larsson junto con los volúmenes La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, ambos publicados hasta ahora sólo en Suecia en 2006 y 2007 respectivamente. Por cierto, el autor no alcanzó a disfrutar en vida de la entusiasta recepción de sus historias. A los 50 años falleció (en 2004) de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor el tercer volumen de la trilogía Millennium(así se denomina en lo general) y sin lograr ver publicado el primero de ellos, o sea este de Los hombre que no amaban a las mujeres (Ediciones Destino).
 
La historia de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander; un periodista que devela fraudes financieros y una investigadora privada llena de piercings, se ha volcado no sólo en cientos de páginas escritas sino que encarnará en películas y una serie de televisión producidas por Sören Staermose. Para fines de este mes de mayo, las salas cinematográficas de España y Francia verán el estreno de lo que ya ha sido éxito de taquilla en Escandinavia, con dos y medio millones de espectadores. Esperemos verla en tiempos no tan remotos en México y esperemos que los vaivenes políticos y las decisiones legislativas en estados como Guanajuato apoyen las decisiones personalísimas de mujeres que son dueñas únicas de sus cuerpos y de lo que en ellas crece o muere.
 


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