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Miércoles, 27 de julio de 2016

Generación de los 70, un momento de reflexión (segunda parte)
Escrito por Araceli Zúñiga Vázquez

Generación de los 70, un momento de reflexión

(... Porque el arte es como la vida (misma)... ¿seráaaaaaaaaaaaaaaa?)

 

Una Bienal Internacional de Poesía Visual/Experimental que es como el salitre. En eso nos quedamos.'

¿Qué buscábamos? ¿Con qué? ¿Desde dónde?

Pues de los grupos a los grupos, digo yo. Y de los Grupos a los colectivos. Pues El Colectivo.

Un saludo y nuestro reconocimiento para Cristina Híjar González, investigadora del CENIDIAP y de la División de Ciencias y Artes para el Diseño, de la UAM XOCH, quién ha presentado este jueves 7 de mayo su libro Siete grupos de artistas visuales de los setenta. Testimonios y documentos, en el Centro Nacional de las Artes. Con la presencia de Alberto Híjar Serrano, del Taller de Arte e Ideología (TAI), de Yolanda Hernández, del grupo Germinal, de César Espinosa, del grupo El Colectivo, de Carlos–Blas Galindo, por parte del CENIDIAP y, por supuesto, de la autora.

En la entrevista que le realizó Armando Ponce, Cristina Híjar González, diseñadora gráfica egresada de la UAM–Xochimilco (carrera ahí de mucho prestigio), comenta Ponce, y añade que Cristina Híjar está en un gran momento productivo. Comparto esta apreciación. Y cito a Cristina Híjar:

"Fue de gran importancia realizar esta investigación y conformar un fondo documental (incompleto, como todos) porque permitirá un mayor conocimiento, de primera mano, sobre el pasado de los grupos. Junto con la colección de entrevistas en video realizadas por Álvaro Vázquez Mantecón, que se encuentran en la videoteca del Museo de Arte Alvar y Carmen T. Carrillo Gil, así como los fondos de autor que conservan algunos de los protagonistas; este trabajo constituye un gran avance en la labor incansable de hacer historia de momentos o periodos significativos del arte mexicano.

“Hay dos sucesos destacables para comprender el nacimiento de los grupos en la década de los setenta. El primero es el movimiento estudiantil del 68, cuando las escuelas de educación artística, fundamentalmente la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en ese tiempo ubicada en la Academia de San Carlos, se convirtieron en grandes talleres de producción de gráfica política: pegas, esténciles, impresiones en mimeógrafo, mantas y volantes de apoyo. Ese fue el caso de Generación 65, cuyos integrantes fundarían después el grupo Mira. No es casualidad que sean justamente Arnulfo Aquino y Jorge Perezvega quienes constituyeron y resguardaron las únicas dos colecciones de la producción gráfica del 68; además realizaron la publicación más completa e importante reconocida hasta ahora: Imágenes y símbolos del 68. Fotografía y gráfica del movimiento estudiantil, patrocinada por la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México en 2004.

“El segundo se refiere a la enseñanza artística y a su producción. Las escuelas en México operaban con viejos y caducos programas académicos en la formación de los futuros artistas: géneros, técnicas y aproximaciones teóricas que ya no respondían a ese contexto histórico ni al desarrollo del arte, esto en relación con lo que ocurría en otros países y la información que los futuros miembros de los grupos tenían. El conceptualismo, el arte, objeto, la instalación y la ambientación ya eran medios expresivos consolidados en otras partes del mundo. Felipe Ehrenberg, miembro del grupo Proceso Pentágono, residió en Inglaterra y aportó diversos conocimientos cuando regresó a México.

“La experiencia en X Bienal de Jóvenes de París también permitió el establecimiento de relaciones de amistad y cooperación entre los grupos nacionales y de otros países, así también conocer experiencias que estaban generando una nueva producción artística, tanto en las propuestas mismas como en la circulación y la producción de públicos. De estas relaciones nacerían iniciativas como América en la mira, exposición de gráfica internacional, que continuaría impulsando el Taller de Arte e Ideología, o el amplio movimiento de arte–correo, que en México contó con el entusiasmo y empuje de César Espinosa y Araceli Zúñiga de El Colectivo.

“Cabe destacar que varias de estas agrupaciones tuvieron experiencias comunes de gran trascendencia, como la participación en la X Bienal de Jóvenes en París (1977) y la constitución del Frente Mexicano de Grupos Trabajadores de a Cultura, FMGTC (1978). Los grupos estudiados fueron los que se conformaron antes de 1978, en los cuales encontramos una inquietud más allá de la pura preocupación artística, formal o técnica, pues sus visiones y concepciones del trabajo artístico iban acompañadas de programas a largo plazo y propuestas más complejas."

Hasta aquí la reflexión de Cristina Híjar González. Alguna vez expresé que el movimiento de Los Grupos no estaba suficientemente investigado ni inquirido. Me resulta interesante que, con esta publicación, más otra recientemente presentada y que mencionaré más adelante, nos podamos acercar a este movimiento telúrico y cuyas ondas expansivas nos alcanzan ahora en su fase (tal vez) más rica. Saludos a Maris Bustamante y sus formas Pías. Y saludos a Pinto mi Raya, de Mónica Mayer y Víctor Lerma. Protagonistas e impulsores de las escrituras emergentes de nuestros días.

Ya como miembros de Los Grupos: (¿Qué presentaríamos en el Auditorio Nacional; primero –y único, por cierto, espacio abierto por el INBA, a la experimentación visual en 1979?)–: ¡pues lo que hacíamos en las unidades habitacionales, como la “Benito Juárez”, y en los garajes de los edificios, y en las marchas y en los mítines y en las asambleas y en el circuito urbano!: signar, con nuestras escrituras, que pretendíamos críticas y audaces, (tal vez, sólo tal vez), pero que fueron la base conceptual del Colectivo 1, 2 y 3, del Núcleo Post Arte, y las Bienales de estos días de extrema unción, entonces con nuestro proyecto grupal: El Circuito Interno, que con el tiempo se ha convertido en este espacio abierto a la exploración de los signos –(un poco más, tal vez) corrosivo– que es la experimentación, con nuestra Bienal Internacional de Poesía Experimental, A. C., –¡¡¡un abrazo sin cubreboca, Clemente Padín!!!–.

Como mencioné en la primera entrada, en diferentes momentos de los años 70, César Espinosa y yo pertenecimos a este movimiento de Los Grupos –vaivén/movimiento viral infeccioso del cual aún no se sabe el grado de virulencia o contagio– con El Colectivo, pequeño grupo de artistas visuales, comunicadoras universitarias y devoradores de signos, como Pablo Espinosa, del cual muestro una edición de nuestra pequeña editorial El Colectivo, la cual dio un pequeño libro, El semiófago, con trabajos de semiótica que Pablo ha potenciado ahora, desde Monterrey, como coordinador general de los dos congresos mundiales de Semiótica y Massmedia.

Y cito a Gargaleón (Pablo Espinosa): “…Por último, cabe mencionar que el trabajo de El Colectivo en esta Unidad habitacional forma parte del proyecto admitido por la Sección Anual de Experimentación del INBA, con el título de El circuito interno. Este proyecto lo planteamos como respuesta a esta realidad deformada(…) que limita de manera casi radical toda acción lúdica y creativa, es decir, la autoexpresión de la gente(…), la necesidad que tenemos todos de establecer la comunicación inter e intrapersonal, la interacción auténtica, real.

En síntesis, nos pronunciamos frente al laberinto urbano, el circuito interno que nos aprisiona y ahoga, el circuito de concreto institucionalizado.

Ante este fenómeno de enajenación total, El Colectivo pretende crear canales de comunicación periféricos, para insertar la práctica del arte en la vida cotidiana y, consecuentemente, despertar en las comunidades populares una conciencia social, política, estética y humana. Por eso hablamos del “circuito interno” y por eso sustentamos el principio revolucionario de “romper el círculo”, como un principio que deberá multiplicarse en todas las colonias populares, en los barrios, en las ciudades perdidas, para oponer actitudes de lucha al sistema opresivo en que vivimos.

Así pues, vamos todos a romper el “circuito interno”.

Hasta aquí Gargaleón.

Entonces jóvenes y –pretendidamente– insolentes. Ahora (espero que)… “algo” insolentes. Al menos, despistados sí. Cómo no. Aprovecho este espacio para recordar aquellas salidas de tono –contrainformación y respuesta– que tuvieron dos sedes concretas y una (virtual), a saber: la escuela sindical en Coahuila y Manzanillo, –¡ah, esa casa! prácticamente nuestra, una enrojecida casa non sancta sindical, con desenfrenos como los coloquios de arte y comunicación–; otra fue la ya mencionada Divulgación Universitaria –un verdadero Cabaret Voltaire universitario– y la tercera, la fundamental, la célula/madre con el otro Periódico Vivo, “espacio casi virtual, donde manejábamos un menú de ofertas muy diversas para las asambleas o determinados grupos de trabajadores que nos “pedían” –sí, a la carta, como en los restoranes– para asistir con películas, obras de teatro, conferencias, clases de pintura infantil, peñas de música mexicana y latinoamericana (Amparo Ochoa ¡presente!), llamada, entonces, “de protesta”.

La verdad es que tuvimos la colaboración de muchos artistas y trabajador@s de la cultura: –un abrazo desde siempre Felipe Ehrenberg– bajo la coordinación bicéfala (apostando, siempre, por nosotros) de Alberto Híjar: un Periódico Vivo, como parte de las actividades culturales de Difusión Cultural de la UNAM, y otro, el otro Periódico Vivo, para los trabajadores de la UNAM. Ambos anunciándose en la cartelera universitaria (creo que nunca se dieron cuenta ¡je je!).

Bueno, pues continúuuamos en este mismo tono de buscar(le las invisibles patas) al gato de Alicia. Estamos navegando –ahora con nuestra Bienal– saludos Graciela Kartofel– en torno a las nuevas escrituraciones y al arte de punta mexicano desde la cultura popular mexicana, esta punt(it)a, piquete o picadura que corresponde a la del afilado lápiz con su correspondiente hoja de papel. Sofisticadísima tecnología que –ya quisiéramos– no hemos superado todavía [Seguimos entonces –un abrazo Miriam Caballero Mabarak, diseñadora/poeta visual, coautora, conmigo, por cierto, de la Serie Las Embarazadas y otros embarazos (de palabras/signos)–].

Con esta otra estratificación en nuestras huellas del pasado, recuerdo que abrimos los trabajos de la primera Bienal de Poesía Visual, en 1985.

Otra vez: ¿Qué buscábamos? ¿Con qué? ¿Desde dónde?

Era nuestra manera de acercarnos a las artes no objetuales, esto es, a las narraciones artísticas no convencionales y alejadas del mercado del arte y de los marchands; por lo menos antes de que la contracultura se volviese tan comercial y tan cool.

Pues de esto, precisamente, trata este recuento de reflexiones e intentos de acercar(nos) a las nuevas –y divergentes– formas de leer(nos) y escribir(nos). Proyectos radicales de escritura –¡Alberto Roblest, desde su Torre Visual!– considerando que a través del lenguaje no sólo se representan ideas, sino formas de vida, transformando nuestros lenguajes/signos con la posibilidad de modificar nuestras formas de vivir.

Estoy hablando de las inter, multi y transdisciplinas desde las que ha trabajado nuestra Bienal Internacional de Poesía Experimental (¡la niña de nuestros ojos!); del arte, de la ciencia, de las humanidades y de la tecnología, pero no bajo los conceptos asfixiantes y excluyentes de aquella cultura de los años 70 –cuya sombra larga todavía nos alcanza– esto es, la cultura del hermano mayor que nos ha negado el placer de jugar, buscando.

(… Porque el arte es como la vida (misma)…

¿seráaaaaaaaaaaaaaa?)

Fuentes, notas y referencias:

[*]Este texto se publica con la autorización (generosa) de Patricia Salas, artista visual y coordinadora, con Conchita Salcedo, de la exposición y mesas redondas: Generación de los 70, un momento de reflexión, realizada en la sala de videoconferencias de la antigua Academia de San Carlos, el día 4 de mayo del 2006. En esta mesa participaron la doctora Julieta Fierro, el periodista Andrés Ruiz, la compositora Marcela Rodríguez, el cineasta Alberto Cortez, la dramaturga Jesusa Rodríguez y la poeta visual Araceli Zúñiga. La moderadora fue Patricia Salas. Estas mesas fueron transmitidas vía Internet en:http://distancia.dgsca.unam.mx y http://canal.dgsca.unam.mx

[1] WEISS, publicado en la revista virtual Escaner Cultural.

[2]Danzón dedicado a… Alberto Híjar Serrano (recordatorio a tres voces y un vaivén)

Fragmentos del texto que fue solicitado para reproducirse en la revista del Centro de Investigación y Documentación en Artes Plásticas (CENIDIAP), del Instituto de Bellas Artes de México, en una edición especial dedicada a Alberto Híjar. Todavía en calidad de texto inédito.

[3] Siete grupos de artistas visuales de los setenta. Testimonios y Documentos, de Cristina Híjar González, editado por la División de Ciencias y Artes para el Diseño, por INBA/CONACULTA y por el CENIDIAP, México, 2008.

 

[4] Material de investigación proporcionado por la crítica de arte y promotora cultural Maritere Espinosa.

Arketipo ac

"arte y cultura en movimiento"

Imágenes

Circuito Interno009.- Unidad habitacional en la calle Benito Juárez. Colonia Albert. Obra plástica.

Circuito Interno-taller 005.- niños de la Unidad, en uno de los talleres.

Anthar y Margarita, convivencia de El Colectivo en la Unidad.

De izquierda a derecha, Gargaleón y Araceli Zúñiga, convivencia en la Unidad.

Mural efímero (transportable) de El Colectivo anunciando las jornadas y talleres en la Unidad.

Mural efímero (transportable) de El Colectivo, en la Unidad.

Portada del libro El Semiófago, (poesía semiótica), de Pablo Espinosa, de la editorial El Colectivo.

Convivencia de El Colectivo en la Unidad.

Mural efímero (transportable) de El Colectivo, en la Unidad.

El Circuito Interno, deL grupo El Colectivo, en el Auditorio Nacional, en 1979.

Serie La Lengua, de Araceli Zúñiga, grupo El Colectivo, años 70.

Serie La Lengua, de Araceli Zúñiga, grupo El Colectivo, años 70.

Reunión con artistas, comunicólogos y críticos de arte, en La Peña de Ángel Parra (Coyoacán). Entre ellos Rocío Amador, Rafael Resendiz, Alberto Híjar Serrano y Araceli Zúñiga.

Reunión con artistas, comunicólogos y críticos de arte, en La Peña de Ángel Parra (Coyoacán). Entre ellos Alberto Híjar Serrano, Roberto Fernández Iglesias y Araceli Zúñiga.

Boletín de El Colectivo.

Un cartel del Periódico Vivo.

Boletín de El Colectivo.



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