Blogs Artes e Historia México

compartir en facebook  compartir en twitter

 

Jueves, 28 de julio de 2016

¡Guau! ¡guau!
Escrito por Gerardo Ochoa Sandy

El perro es el mejor amigo del hombre, pero no de las mujeres, y la perra es la mejor amiga de las mujeres, pero no de los hombres.

Los perros que ladran no muerden. Los perros que muerden no ladran. Nadie chifla y masca pinole, ni nadie masca pinole y chifla.

Existe el presentimiento de que una perra ladra y muerde más que un perro. Nadie lo sabe de cierto, aunque se supone.

Lo que si sabe es que una cosa es la perra de tu madre, otra cosa la perra que tiene tu madre y otra, más profunda, la perra que tiene la perra de tu madre --o "mi", "su", "de él o de ella, de ellos o ellas".

La misma lógica aplica a todo lo demás.

Los perros y las perras flexionan una pata, levantan la otra, y orinan.

Los perros y las perras flexionan las dos patas, y defecan.

En ambas circunstancias ni ladran ni muerden.

Lo que si ocurre es una auténtica batalla epistemologíca: entrecierran los ojos en actitud meditativa, orientan la cadera hacia abajo como Aristóteles dirigía la palma hacia lo terreno y  la cola hacia lo alto celeste como Platón apuntaba con el índice hacia el cielo, jalan las comisuras del hocico en actitud de vacilación intelectual...hasta qué boquean como si El Santo les aplicara La de a Caballo... llanos actos reflejos en pos de la eliminación... de una cosa u otra cosa... que no se supone sino se sabe de cierta...

Los perros y las perras, dicen, mueven la cola de júbilo.

Hay perros que defienden la colina como a un peso: su devaluación es de esas.

Ya nos saquearon, no nos volverán a nacionalizar, ladra el peso.

En la etapa de celo --me demoraré en este tema de interés general-- los perros frotan la herramienta contra lo que se acomode a la ocasión. No se ha visto perra que embarre la cerradura con tan conspicua asiduidad.

A la hora del ayuntamiento, perros y perras no tienen pudor.

La fornicación sucede en la calle, el jardín, la sala, la cocina, el baño, el closet, el IFE, el IFAI, la Cámara de Diputados, la Tremenda Corte de Justicia de la Nación, el Palacio Nacional,  el Noticiero, en Esta Noche en Heeeechos, y la colectivizan por Twitter, la suben a Facebook.

Perros y perras son reality show: no necesitan de penumbra ni postergación, erotismo o éxtasis: no han leído ni a Óscar Wilde ni a George Bataille; vamos, ni  siquiera a Master y Johnson... quienes acabaron divorciándose.

¿La perruna es la única especie que se atora a la hora que le atora?

El coito humano, acaso de otro modo, ¿acaba en entuerto también?

Sólo una patada o un periodicazo deshace el nudo de Damocles.

Salta entonces la cuestión: los políticos ¿son perros?

¿Y viceversa? Y viceversa.

A diferencia de la humana, la canina sólo copula de una manera: de a perrito.

No hay salto del tigre, ni animal de dos espaldas, ni cabalgata Gillette, ni tijeras voladoras, ni te toca arriba me toca abajo, ni enredadera, ni sixty nine, ni nudo ciego, ni !tuya mía te la doy te la presto acariciala!

Esta es sin duda una diferencia esencial entre ambas especies.

La de a perrito: ese par de miradas hacia  horizonte... un acto reflejo más.

Sea como sea, perros y perras ponen la misma expresión idiota cuando orinan, evacuan, y copulan.

¿Hay acaso también en esta materia una diferencia esencial?

En algún lugar de la República Mexicana, de cuyo nombre aunque no quiero acordarme es LaCiudaddelaEsperanzaCapitalenMovimientoDecidiendoJuntos, una pinche bola de perros ojetes, que no eran los gobernantes, mataron a no se quiénes ni cuántos ni porqué.

La policía de la ciudad, como sucede cada vez que la ley es puesta en cuestión, con eficacia los arrestó y encarceló.

Entonces perros y perras, de insólita naturaleza bípeda, organizaron en su defensa marchas y protestas.

La consigna, o el slogan, lo hubieran envidiado Lenin o Benetton: "¡Libertad a los perros políticos!", clamaba la horda perruna hispano bípedo hablante, que logró al final su puesta en libertad.

Para evitar que el mal se extendiera por la ciudad, multitud de caninos fueron desprendidos de sus esféricos, en florales ceremonias públicas.

Luego de algunas horas, centenares de miles de ovoides diminutos --un par cabría, tembloroso y tibio, en la palma de la mano-- comenzaron a apilarse --¿dónde más?-- en la Plaza del Zócalo.

El interminable amontonamiento perruno testicular en torno al tubo alto y enhiesto en cuya cúspide ondeaba el Labaro Patrio arranco un ¡Viva México Cabrones! a La Nación y el espontáneo repiqueteo de las campañas de la Catedral.

No obstante los fieles que abandonaban la Catedral luego de la homilía de Norberto se persignaban espeluznados ante el amontonamiento azteco-piramidal de ese impío abuso de castidad.

Así qué tal como ocurre en estos casos, en busca de la unidad nacional, el México Profundo habló.

Entre  el Templo Mayor y la tlapaleria Sissy se dio el súbito hallazgo de dos ovoides prehispánicos, atribuidos de inmediato a la Coatlicue, lo cual confirmó una certidumbre ancestral: no sólo la Maestra tenía big balls --aunque a ambas se los mochilas.

La cosa acabó en culto patrio: alrededor de la Estela de Luz, bicentenario orgullo nacional, se ubicó una réplica del hallazgo, directamente proporcional a la altura del monumento patrio.

La industria cultural de ex votos experimentó un  auge inusitado.

En el pasado, y ávidas de récords Guinness, distintas autoridades de aquella ciudad habían preparado, también en la Plaza Central, la rosca de reyes más grande del mundo,  la asamblea permanente de carpas más grande del mundo, la encuerada más grande del mundo.

La oportunidad era inmejorable: ¿por qué no la torta de huevos estrellados más grande del mundo?

Pero el respeto al esférico del perro ajeno es la  paz se impuso.

Al final pasó el servicio de limpia y durante algunas semanas proliferaron criadillas de ganaderías desconocidas en prestigiosos restaurantes de la capital.

Nadie esterilizó perras, ni a nadie se le ocurrió hacerlo.

El tema ocasionó preocupación entre los perros, como lógicamente era de esperarse.

Ese era el problema de aquel tiempo.

No se sabe cómo se resolvió.



Lo último en Coral

 

Teotihuacán, el mitote, reloaded
Estatuas
Send a Friendship Request
Exilio
Utilidad compartida

 

 

 

Redes sociales