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Jueves, 28 de julio de 2016

Vértigo
Escrito por Gonzalo Vélez

Me refiero a esa sensación que quizás conozcas similar a un tanque con agua y un resumidero: al principio ni se advierte, ni se percibe: el vacío en esta etapa inicial es sólo un vaticinio de mal gusto: el agua sigue ahí mientras que el agujero es tan pequeño que ni se siente...
 
Y con todo, pasado un tiempo...
 
Pequeño pe
ro constante, duro pero seguro, sea pileta o alberca: el agua menguará con certeza, y al hacerlo formará ese remolino lento al principio pero cada vez más veloz, más veloz en círculos, no muy distinto de un agujero negro que habrá de chuparse todo ese universo de agua por fuerza de gravedad hasta la sequedad seca de pileta o alberca o lo que fuere, hasta el mismísimo vacío vaciado..
 
Vértigo no es precisamente ese remolino, sino más bien la sensación de remolino chupador: ese pensamiento ansioso con algo de premonitorio que aun queriendo evitarlo acelera la velocidad de los sucesos: vértigo es pensar el vértigo.
 
¿Cómo se llama lo anti-vértigo? ¿Yoga?
 
No pretendo ponerme intimista ni contingente, y proyecto que sea la última entrega en este tono en este espacio. Sobre todo por respeto a ti, ¡oh, amante de la poesía!, que has tenido a bien soportar con esta cuatro entregas de mis balbuceos para calentar los motores de este espacio.
 
Sé que se acerca la hora de mi cita contigo. Lo cual forma la parte medular del vértigo: el asunto se ubica en el núcleo de este meollo, debiendo ser como el corazón del agujero negro, donde no debe existir angustia de ningún tipo, ya que, se supone, según los astrofísicos, ahí dentro el tiempo no existe.
 
A lo mejor afuera tampoco.
 
Sin embargo, derivando de la metafísica a la simple física de la vida real, el remolino o vértigo se vislumbra bastante verdadero, con una certeza harto cierta...
 
Ya te habrás figurado por la imagen que nos acompaña hoy que lo que te encontrarás aquí tiene muy poco de poético. A no ser que comprendas la poética sublime del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Yo no la comprendo. Ni siquiera creo que exista. Aunque para todo hay gustos. Por ejemplo para mi médico. A él estas cosas le embelesan, ¿tú crees?
 
Pensarás que quien esto escribe está debrayando. Quiero decir, pasándose de la raya. Una vez más.
 
(Y ahora le estoy dando vuelta al asunto cual chico que quiere decirle a la chica que quiere con ella pero no sabe cómo, mmm...)
 
Bueno, ¡va!:
 
Tengo roto el susodicho ligamento cruzado anterior, y me lo voy a operar.
 
(Que en sí sí tiene su cosa fascinante: según entendí me quitarán tejido muscular, creo que de una nalga, y con eso forman una especie de cordel que se une a ambos extremos del ligamento roto, no sé si con un nudo o con cinta adhesiva, y ¡voilá!, ¡el músculo se convertirá en ligamento y mi rodilla quedará 9-cita! Según esto.)
 
Pero eso no es el asunto, sino de pronto el tsunami que he visto alzarse todo este mes, a punto de reventarme con todo y rodilla nueva o dañada.
 
Estudios y contraestudios, burocracia hospitalaria supongo que normal. Mas de pronto se me vienen encima una serie de gastos incontemplados, sumados a los ya contemplados que no son pocos, y por si fuera poco tengo que conseguir un par de donadores de sangre, todo en un lapso de diez días, y por demás estoy a punto de salir a Guadalajara a la Feria del Libro, donde resuenan los cantos de las sirenas, o donde el avestruz esconde su cabecita de dinosaurio...
 
El vértigo. Me hace. Escribir frases. Breves. El tiempo. ¿Se detiene así? ¿Se detiene? ¿Así? ¿Acaso?
 
Mejor te cuento que últimamente he estado muy activo, poco escindido, creo, cuando mucho del ligamento cruzado anterior, aunque eso sin duda es algo.
 
Mejor te anuncio que a partir de la próxima entrega este espacio volverá a ser lo que era, pero mejorado.
 
Escrito por el mismo escritor que era, pero mejorado.
 
Podrías encontrarte por ejemplo a Fernando Pessoa, de quien ya hablábamos. Uno de los grandes en mi panteón, o sea en el lugar de los entes que venero. O a José Carlos Becerra. O así.
 
Pero por otro lado, como te relato, quien esto escribe ha estado activito recientemente.
 
(En Guadalajara presento un libro de autorretratos de artistas mexicanos, donde aparece un escrito mío; eso se irá a otro blog. Textos como éste, cómo decir, más testimonial, o como los anteriores, donde no he hecho más que hablar de mi ombligo, deberán tener su propio espacio. Lo engorroso aquí es armar físicamente, o cómo se dice, diseñar, dar forma, al espacio virtual, a la estructura en red de larevista, proceso tediosón, más bien; luego es ya nada más ponerle los contenidos. Espero darme tiempo para ello durante las tres semanas que estaré con muletas, mmm...)
 
Por ejemplo unas traducciones épicas de rap en alemán que intenté por ahí, de unos colegas poetas alemanes que nos visitaron; o bien poemas de otro autor alemán, de mayor edad y temperamento, y una voz mucho más sencilla y directa; o también una que otra joyita que he descubierto por ahí, y que me encantaría compartir contigo...
 
Pero. Antes. Detener. El reloj. Sí. Así. Vamos. Ilusión. Sí. Certeza. Yoga. Palabra. Bralapa. Tú. Yo. Desconocidos. Tiempo. ¡Eso! ¿Viste?
 
Todo saldrá bien.
 
¡Todo saldrá bien!
 
Me opero. Salgo de la operación. Fiesta. Temporada de fiestas. Se termina el calendario maya. Se acaba el mundo. Luego sigue Navidad y Año Nuevo. Luego nos encontramos aquí, el próximo día primero.
 


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