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Jueves, 04 de agosto de 2016

El Efecto Mercurio
Escrito por Maris Bustamante

Cuando muere lo cierto,

aparece lo verdadero.

(Marco Antonio Montes de Oca,

Un trueno un resplandor y luego nada, 2002)

 

Las cosas ya no son como eran.

 

Hoy todavía en tránsito y por tanto en transición, seguimos haciendo labores de distinción a veces hasta trivial, para que las estructuras que ha inventado esta especie, de nueva cuenta se lo trague todo ya que al institucionalizar reparte, pero también controla o vuelve light lo que fue radical.

 

Mi experiencia hacia las transdisciplinas está enmarañada o para decirlo más de moda: subsumida en la complejidad desorganizada. Pero como nos interesa ir hacia una complejidad organizada, de manera esquemática y en tres apartados desarrollaré cómo me he explicado la importancia de ir hacia las transdisciplinas desde donde estamos.

 

1.– Las manifestaciones no objetuales son códigos de intra e inter comunicación que han existido siempre, pero como su estructura es alógica, estas manifestaciones fueron “legalizadas” hasta la década de los setentas.

 

Las artes no objetuales son nuevas formas de pensar y generar conocimiento desde las artes, y no solo una contribución más al acervo a veces inocuo de la historia del arte o de los simples repertorios técnicos con los que cuenta cada disciplina. A partir de su aparición y certificación, el impacto fue tan grande que cambiaron todas las variables del circuito: el sujeto y la manera en que este concebía proyectos, transitando de los objetos lógicos a los objetos alógicos, en los cuáles se contienen tanto objetos como situaciones, dualidad paradójica de antiguos contrarios.

 

2.– Al ser impactados, los circuitos de control, promoción y prestigiamiento sustituyeron las antiguas y rústicas figuras de los críticos por la de los curadores y claro que se ganó. A mi me sigue sorprendiendo que alguien sea considerado crítico en su profesión lo que significa simplemente desear ser reconocido por los que no saben o por los que quieren ocupar un lugar significativo en el medio. No veo esto último en forma negativa, al contrario, solo quiero recalcar lo mítico y “arrugado” del rol. Me parece por tanto increíble encontrar curadores con alma de críticos. Es como encontrar a un pintor de bodegones haciendo un performance donde él se transforma en las manzanas...

 

Los espacios donde empezaron a circular estas propuestas se alteraron de tal manera que los recursos conocidos hasta entonces para los montajes, guarda y seguro de obra, resultaron ineficaces. Las contradicciones se hacen obvias en el caso de X´Teresa donde para albergar y promover las artes no objetuales se otorgó un espacio que siendo una reliquia arquitectónica no puede salir lastimado.

 

La manera para consumirlas también fue no solo alterada sino ampliada, ya que la percepción que entra en juego frente a una obra lógica-tradicional o una alógica-no tradicional es substancialmente diferente. La labor de ruptura realizada entonces y presente en las obras que se vieron y se experimentaron se ve hoy hasta naive, lo cual es así, se aprecian ingenuas lo que constituye hasta un piropo, ya que es esta sensación de humorismo involuntario –que provoca carcajadas– la que indica simplemente que las anteriores relaciones han sido por lo menos, superadas.

 

En todo este proceso el módulo que menos cambió fue el módulo del mercado, ya que rápidamente se reorganizó y en general su tendencia es tratar de convertir a los artistas tradicionales en “artistas nuevos” y en lugar de llamarlos escultores los llama instaladores. De ahí que todavía hay tanta desorientación, tanto para la conceptualización y realización, como para el desmonte de estas nuevas narrativas y por ello existen todavía diferencias más de tipo disciplinario que conceptual. Al lucrar con los sujetos y las propuestas, es el mercado el que desde el circuito económico mete ruido en los procesos de entendimiento sobre las aportaciones. Mercados inéditos siguen aguardando.

 

3.– Las transdisciplinas desde las artes, son una extensión o ampliación de las artes no objetuales, requirieron de ellas para hacerse visibles y conectarse, ya que no podían hacerlo desde formas históricamente rebasadas. Son varias las razones:

 

– Porque se tiene que pensar de otra manera para proponer la intersección de sujetos desde diferentes campos, disciplinas y geografías ya sean conceptuales, de género, virtuales o reales.

 

– Porque para su ejercicio tiene que darse una Ruptura de la Verticalidad. Las instituciones académicas desde la más modesta hasta la más sofisticada, están inmersas en estructuras verticales y de autoridad lineal que decaen en autoritarias, ya sea hacia arriba en sus relaciones con el Estado (presupuestos, burocracia y enfermedades propias de la estructura que va desde la corrupción hasta la falta de empatía con los contenidos) y hacia abajo creando límites o trámites innecesarios para “entretener” lo más que se pueda a los cada vez más numerosos y frustrados solicitantes. Estas labores institucionadas que podemos denominar como “entretenimientos ocupacionales” van desde el control y regulación de los movimientos de estos individuos hasta la creación y manutención de posgrados que con la coartada del conocimiento que los hará expertos, en realidad los entretiene ocupacionalmente en “manualidades” académicas mientras se hace algo para agilizar a un sistema que no dará lugar a este montón de expertos disciplinarios.

 

En los setentas, cuando nos dimos cuenta, las cosas ya habían sucedido. Supimos entonces que lo que nos habían dicho en nuestras casas y en nuestras escuelas, desde nuestros gobiernos ya no era tan cierto. Y entonces las fronteras en todo se borraron, es más, contribuimos a ello. Nos convertimos en nómadas paradójicamente, en el mismo lugar. Pero en lugar de asustarnos, nos alegramos y nos pusimos a trabajar como pudimos, llevando nuestras fronteras donde nosotros íbamos.

 

Este es el cuadro perceptual y pragmático que vivimos cuando las fronteras ya no estaban donde estaban. Ni las geográficas, ni las políticas ni las emocionales e intelectuales y menos las que dividían el cuerpo y el género. Para nosotros, la primera camada no objetual hace 37 años, ahí aparecieron las transdisciplinas como fisura que indicaba el umbral buscado, que podíamos cruzar o no, pero lo cruzamos.

 

Hay muchas formas de entenderlas y hacerlas entender, esa es la tarea de los teóricos que en general las explican pero que no las practican, contraviniendo la misma naturaleza transdisciplinar. Creo que las transdisciplinas, al ser nuevas y diferentemente elaboradas formas de pensar, propiciarán alternativas de trabajo y de investigación individuales, en pares y/o colectivas para cambiar radicalmente el estado de cosas en que nos encontramos ya que las artes y los artistas como los conocíamos, son especie en extinción.

 

 

El Efecto Mercurio es una propuesta que he trabajando para realzar todas estas preocupaciones ya que hoy no tenemos dudas o culpas en la diferenciación que se hace entre los sujetos y propuestas lógicas y alógicas. Así como ha sido hasta hoy, tenemos que seguir explicándonos lo que nos ha sucedido. Una explicación puede ser precisamente el Efecto Mercurio, porque hay una gran cantidad de personas las cuales hicieron TODO lo que el sistema les dijo, cumplieron con todas sus tareas, pero al final no encuentran ni encontrarán espacios de desarrollo. Creo que surgirán centros como CAHCTAS, nuestro centro de artes humanidades y ciencias en transdisciplina que tendrán entre sus objetivos, el captar a muchos de estos individuos con estructuras lógicas pero con inquietudes suficientes para que de la misma forma y como las gotas de cinabrio-mercurio de cualquier tamaño, una vez que se encuentran, se unan.



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