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Viernes, 29 de julio de 2016

José Guadalupe Posada: a 100 años de su partida
Escrito por Helia Bonilla

El libro José Guadalupe Posada: a 100 años de su partida, escrito por Helia Bonilla, con prólogo de Montserrat Galí y coeditado por el Instituto Cultural de Aguascalientes, BANAMEX e Índice Editores, se presenta el 29 de enero próximo en el Palacio de Iturbide.

A cien años de su fallecimiento –acaecido el 20 de enero de 1913–, José Guadalupe Posada se ha convertido sin lugar a dudas en uno de los artistas más importantes y representativos de México. Habiendo ya quedado atrás la exaltación y mitificaciones del nacionalismo del siglo XX, la lectura de la prolífica, magnífica y contrastada obra de Posada, y la percepción respecto del personaje no han cesado de modificarse y enriquecerse. Mucho de lo escrito hasta hoy ha cumplido un papel de difusión, sin duda necesario, y sólo otra parte ha ahondado verdaderamente en el estudio de quien es, en efecto, considerado uno de los artistas más relevantes de nuestro país. Hoy se puede afirmar con certeza que mucha de su obra continúa a la espera de ser interpretada y explicada.

 

 
Al respecto, el presente libro, coeditado po el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), BANAMEX e Índice Editores, ha sido escrito por quien por muchos años –con ires y venires– ha estudiado el tema. La pretensión –que espero haber alcanzado en alguna medida– fue cumplir de manera simultánea las dos funciones antes mencionadas: proporcionar, por medio de un lenguaje claro y directo –en el que se entremezclan variados y amenos testimonios de época–, una visión panorámica que responda a las expectativas del lector que pretenda adentrarse en el tema incluso por primera vez, enterándolo además de algunas de las polémicas más sobresalientes en torno a esta gran figura del arte mexicano. Pero también –con un aparato crítico riguroso–, hacer aportaciones inéditas e importantes al estudio de la obra del grabador, tanto en el plano documental (una factura de cobro, por ejemplo, o la carta de un editor solicitándole alguna imagen) como en el de la reflexión, y por lo tanto también brindar –desde el lugar del historiador, que es inevitablemente el que me corresponde– al especialista un texto que enriquezca el debate. Corresponderá a quienes lo lean determinar si estos objetivos se han conseguido.
 
El libro, que es sin duda un objeto editorial de bella y cuidadosa factura, se encuentra subdivido en tres amplios apartados:
 
El primero revisa la vida y obra de José Guadalupe Posada, desde sus primeros pasos en Aguascalientes, su ciudad natal, y luego su lato peregrinar en busca de un horizonte de trabajo más amplio, primero a la ciudad de León, en Guanajuato, y finalmente a la ciudad de México. Este apartado, que revisa a grandes rasgos la trayectoria profesional de este gran artista, muestra que de principio a fin fue un ilustrador que atendió una diversidad de requerimientos cotidianos, provenientes en gran medida de un heterogéneo ámbito editorial.
 
El segundo apartado señala la necesidad de ubicar a Posada en el contexto de la ilustración gráfica durante el Porfiriato, y en todo caso, en el ámbito de la cultura visual de dicho periodo; igualmente, sugiere que es necesario ahondar en el estudio de imágenes específicas para poder comprender sus distintas formas de trabajo, y a partir de ahí, resolver las polémicas que en torno a su obra, han surgido: una es la de las técnicas utilizadas por el artista, y la otra la de su ambigua posición política.
 
El tercer apartado es una antología breve y representativa de la diversidad de la obra de Posada. Muchas de estas imágenes son inéditas (al igual que las que acompañan los apartados anteriores).
 
En su prólogo, la Dra. Montserrat Galí, destacada historiadora del arte, escribe, entre otras cosas: “La autora de este magnífico libro pertenece a una nueva generación de estudiosos que ya no está centrada en los problemas de la identidad cultural de México, ni en las discusiones ideológicas sobre el nacionalismo del siglo XX, y sólo siente compromiso y pasión por una práctica profesional rigurosa y ética. Ya no busca tanto la verdad como la verosimilitud histórica y el rigor analítico… Para Helia Bonilla el reto y el dilema consisten en entender de qué manera este constructor de imágenes se insertó, tanto en sus temas como en las complejas técnicas utilizadas, en un mundo en el que coexistían copiosos acervos visuales, difundidos por los medios de impresión y comunicación –el “museo imaginario” de André Malraux”– […] no estamos ante otro estudio más sobre la gráfica de Posada, sino ante un libro que amplía nuestra compresión sobre este artista, grande por su obra y entrañable por su humildad”.
 
En este estudio he querido insistir en la diversidad y en los aspectos poco conocidos de la obra de Posada, además de aportar algunas informaciones inéditas que sin duda ayudarán a ampliar su comprensión. Encuentro que la labor del artista aguascalentese, como un prisma, ofrece para nuestro deleite y entendimiento un mundo de imágenes contrastadas y diversas que van de la ternura al drama, de lo sensual a lo místico, de lo chusco a lo refinado, de lo burdo a lo comercial, del halago al poder a su crítica directa. A cien años de su muerte, la lectura de su arte contundente se ha ido modificando, pero lo que no se ha cuestionado en ningún momento es su calidad ni su potencia expresiva. A esta última se debe quizá el hecho de que Posada, como ningún otro artista mexicano, siga alimentando el imaginario popular con una fuerza tan sorprendente, pues al margen de los estereotipos y los maniqueísmos del nacionalismo, efectivamente, tiene una viva presencia en las festividades del día de muertos en México, y suma, en la cultura popular. Pero aunque importante, ésta es una faceta póstuma, y para entender de manera más justa a Posada hay que mirarlo en su complejidad y contextualizarlo en su época, en suma, estudiarlo y difundirlo. Éste es sin duda el mejor homenaje que se le puede rendir a quien, desde una posición modesta, enriqueció tan ampliamente el arte mexicano.
 
 
 
 
 
 


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