Blogs Artes e Historia México

compartir en facebook  compartir en twitter

 

Viernes, 29 de julio de 2016

De perspectivas a preceptivas
Escrito por Paula Mues Orts

Cuando Manuel Zavala me invitó a participar en este proyecto, y por ello quiero darle las gracias nuevamente, pensé rápidamente en lo atractivo que podía ser contar con un espacio para escribir, y con suerte discutir, de los temas “en los que uno anda” constantemente, es decir, en mi caso, de la significación de las imágenes.

 

Pronto surgió una idea que tenía que ver más bien con la dificultad del asunto ¿cómo decir, sugerir o evocar, sin pontificar? Porque la verdad a mí no me gusta mucho que me digan lo que tengo que hacer, por lo que, aunque parezca curioso dada mi vocación de docente, tampoco me gusta decirle a los demás cómo tienen que pensar.

 

  

 

El procedimiento mental me recordó los procesos artísticos que imagino cuando intento descubrir el origen y andares de las obras de mis querencias, las virreinales. Los artistas elegían (consciente o inconscientemente), entre aquellas soluciones o herramientas plásticas que tenían a la mano, es decir, en la mente y en el cuerpo (por ejemplo, qué tanto estirar el brazo al dar una pincelada), y con ellas ponían en formas, asuntos que estaban en ideas. Al terminar la pieza, se fijaba así un continente, capaz de albergar nuevas miradas, pero finalmente, con la forma estaba el punto y aparte.

 

 

Así el escribir sobre un tema, y ponerlo a consideración de un lector, es informar las ideas y darles precisión y, por supuesto, puntuación. Fijar una noción, describir un concepto. No sé si estén de acuerdo, pero a mí me parece que eso es como para asustar a cualquiera, aunque siempre, en estos mundos académicos escribamos con prisas y plazos, y, aunque intentemos aletargar el proceso, terminamos poniendo un punto final.

 

Claro que hay temas que parecen menos complicados y en los que nos sentimos más capaces de delinear espacios de argumentación, y figurar conclusiones de mayores proporciones. Otros, en cambio, se nos quedan como borradores, borroncillos dirían mis pintores, y no tienen la nitidez de separar claramente unas ideas de otras, viajando en direcciones menos atinadas.

 

 

 

Otra vez la escritura me recuerda a la creación artística, en particular la pictórica. Hay obras que plantean contundentemente un espacio, una dirección, una narración, mientras otras van sucesivamente de un lado a otro de la superficie pictórica, jugando con las luces y los colores.

 

En mi entrada pasada vimos dos obras que podrían ejemplificar estas sensaciones, La escuela de Atenasde Rafael, y Paisaje con puente de piedra, de Rembrandt. La primera está construida con perspectiva lineal, que se consideró en su momento la mejor manera de representar el espacio y ordenar la composición, utilizando una lógica matemática precisa y racional. La segunda privilegia, por el contrario, los efectos ópticos, las calidades lumínicas y las texturas aparentes o no. Está construida con una perspectiva atmosférica, es decir, que se basa en la representación de matices de luz y color, y no en líneas.

 

<>

 

 

Este espacio de reflexión, por lo tanto, toma su nombre de este procedimiento, más parecido a un borrador, a resaltar los matices y no a pensar en la escritura sobre el arte como una forma preceptiva.

 

Me interesa entonces hablar de cómo las miradas de los artistas se posan en problemas, temas, objetos, y de cómo nosotros les damos significado a esas creaciones. Muchas veces, por ello, hablaré de los procedimientos y herramientas plásticas de los artistas, como las perspectivas lineales, gráficas, o atmosféricas o aéreas, sobre la discusión de si se inventaron o descubrieron, sobre cómo se llegaron a ellas y sobre todo, para qué. Pero otras, el tema será esa línea indivisible pero que funciona como un gozne, entre la idea y la materia, la teoría y la práctica, la experimentación o sistematización de un recurso plástico, y, por supuesto, de las maneras en que nuestra percepción acompaña a las imágenes, creándonos siempre nuevas ideas sobre ellas o sobre otras cosas que nos evocaron las obras.

 

 Que finalmente, como me dijo Manuel, sea un espacio para ensayar, no para culminar asuntos.

 

Imágenes tomadas de:

Rafael de Sanzio (1483-1520).La escuela de Atenas, 1509, Fresco, 770 cm de ancho en la base, Stanza della Segnatura, Palacios Pontificios, Vaticano. Imagen disponible en http://www.wga.hu/index1.html y Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). Paisaje con puente de piedra, c. 1638, óleo sobre madera, 29,5 x 42,5 cm, Rijksmuseum, Ámsterdam. Imagen disponible en http://www.wga.hu/index1.html



Lo último en Perspectivas atmosféricas. No es la regla, es el matiz (Proyecto concluido)

 

Preguntas perspectivas
Oaxaca, arte en una ciudad artística (Primera parte: Entre tu arte…)
Oaxaca, arte en una ciudad artística (Segunda parte: El artificio del arte y la simulación…)
Oaxaca, arte en una ciudad... (Tercera parte: El mito del renacimiento, ¿el mito de la creatividad?)
Paréntesis entre mi aislamiento académico: Radiohead, o la soledad en multitud

 

 

 

Redes sociales