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Viernes, 29 de julio de 2016

pandemia
Escrito por Ruy Feben

Los primeros brotes surgieron en Macondo cuando la gente dejó de dormir. El virus (creemos que es un virus) mutó y se convirtió en amnesia. Con el tiempo ha tomado distintas formas y se ha esparcido, indescifrable para cualquier médico del mundo. La enfermedad es terminal, y aunque los síntomas varían, sabemos la causa y el nombre: Mal de la Ficción. Los cuentos cobran vida, la gente se contagia y comienza a morir, o a matarse.

 

El DF no estaba exento de la pandemia, pero no había registrado un caso mortal sino hasta el 4 de noviembre de 2008, cuando cayó la avioneta. Ese día, la enfermedad presentó otra mutación: el virus de la ficción se volvió narcolepsia.

 

o O o

 

Luego de dos meses de tratamiento por quemaduras de tercer grado, Rodrigo García murió hace dos noches en Nueva York. La mañana de su muerte había amanecido bien; para el medio día ya había contraído una infección de ésas que sólo viven en los quirófanos. La enfermedad lo mató en menos de diez horas. Sus quemaduras provenían de un sitio muy inusual: sencillamente, una noche de noviembre un avión le cayó encima.

 

Dedico los 666 caracteres de arriba (y los infinitos de aquí abajo) a la memoria de Rodrigo García. Los de afuera preferimos pensar que no hay modo de evitar un avión que cae del cielo, cosa que Hammett ya había pronosticado. Los de adentro te extrañan, y junto a tu recuerdo conservan una desolación que les muerde los pies todo el tiempo. Yo prefiero creer que sigues con ellos. Descansa y danos luz.



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