Ella le llamaba su "Taller de Sacerdotizas". A decir verdad, ella sà que lo era y nosotras, apenas aprendices; un grupo de inquietas mujeres, unidas por la magia que Esther Seligson emanaba a pesar de ella misma. De abril a noviembre de 2007, los miércoles eran el dÃa para hablar del misterio, del cuerpo, del alma y de la muerte. Enmedio de tés, incienso, pies desnudos, risas y algo de disciplina, nos reunimos en casa de la Seligson, poetas, hacedoras de teatro, amantes del tarot y una periodista omnubilada (yo) en ese espacio lleno de intuición y sabidurÃa profunda de lo que somos: piel, mano...
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