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05.03.2009 09:53:07
La historia patria en una publicación jacobina: El Hijo del Ahuizote (primera parte)

1. Daniel Cabrera y El Hijo del Ahuizote

 
 
Entre las publicaciones con caricaturas mexicanas, El Hijo del Ahuizote ocupa un lugar paradigmático por muchas razones. Meses después de que circuló su último número, el 3 de mayo de 1903, Daniel Cabrera, artífice principal del periódico, destacando su propia labor, indicó en tono exaltado: “Sería necesario borrar del Siglo XIX los últimos cuatro lustros en los anales de nuestra Historia Patria, para hacer desaparecer el nombre de EL HIJO DEL AHUIZOTE”.[1] Si bien todavía no es posible precisar las repercusiones de aquella empresa, nos vemos tentados a darle la razón en algún sentido. Aunque estamos aún a la espera de estudios más profundos sobre el papel que durante el porfiriato jugó la prensa en general, y en particular la de oposición, es seguro que ésta última fue, entre otros, instrumentos clave en la conformación y articulación de un sector de la sociedad civil, minoritario, que desde los tiempos de la República Restaurada pugnaba por desplazar, en lo político, a los actores colectivos de una sociedad tradicional y corporativista, para abrirle paso al individuo-ciudadano de la modernidad liberal, cuya actuación gestaría en parte el desvanecimiento de la paz porfiriana, en un contexto lleno de tensiones entre intereses diversos, entre tradición y modernidad, entre marginalidad y poder, y también entrevisiones históricas encontradas. El Hijo del Ahuizote no marchó solo; bastaría señalar la afinidad de su programa con el de una publicación como El Diario del Hogar, con la cual compartió redactores,[2] y de cuya imprenta llegaron a salir incluso algunos de sus números cuando la de Cabrera fue clausurada; cabe recordar también que en su última época, la redacción de El Hijo del Ahuizote sería ocupada por los colaboradores de Regeneración, periódico que igualmente había llegado a salir de la imprenta de Filomeno Mata.
 
Daniel Cabrera
 
El mismo Hijo del Ahuizote en distintos momentos, con variantes, reseñó su trayectoria: tras los ataques a la Constitución de 1857, primero con la restricción a la libertad de imprenta por la administración de Manuel González, y tras ser reelecto “el caudillo de la no-reelección”, apareció su primer número, el 23 de agosto de 1885; la primera edición fue rápidamente consumida, y se hicieron una segunda y tercera tiradas, que también se agotaron.[3] Venía a ser en las filas del periodismo oposicionista, “el último soldado, creyéndolo necesario sus fundadores, por ser único en el género festivo de oposición publicado en México después de ocho años de suspendido ‘El Ahuizote’ ”; había surgido al calor de una efervescencia periodística, entre la agitación de grupos estudiantiles que entonces prestaban “a la prensa su contingente de arrojo y patriotismo”.[4] La iniciativa, decía en 1890 Daniel Cabrera, había sido suya, asociándose en la parte literaria con Manuel Pérez Bibbins (quien había escrito casi todo el primer tomo), y haciéndose cargo de la administración los señores Vicente Sotres y Telésforo Cabrera.[5] Mucho después, en 1902, ya muerto Vicente Riva Palacio, El Hijo reconoció que el “eximio escritor” también había colaborado indirectamente en sus inicios;[6] sería interesante indagar cuál pudo ser el rol de Riva Palacio, dada su cambiante posición con respecto al gobierno de Díaz, y además por haber sido justamente el creador de El Ahuizote.[7] El periódico en ese entonces señaló también quiénes, a lo largo de los años, habían sido sus numerosos redactores; quedan por desentrañar sus intereses y sus interconexiones con otros grupos.[8] El fundador Daniel Cabrera habría sido [además de redactor], el director político y literario de la publicación, hasta que en 1900, por enfermedad [un ataque de hemiplejia que lo dejaría semiparalítico[9]], quedó a cargo de la dirección Remigio Mateos, y luego Néstor González. Sin embargo, por viejas rencillas con Cabrera, se omitió el nombre de alguno de sus antiguos redactores, por ejemplo, el del brillante periodista José Ferrel, quien para entonces colaboraba ya con la prensa oficial.[10] Hay que señalar, además, que por lo menos eventualmente Luis Cabrera, el futuro ideólogo de la Revolución, participó en la redacción o suplió a su tío Daniel en algunos asuntos de la publicación.[11] Además, hacia 1902 habría un absoluto relevo en la redacción de El Hijo del Ahuizote, porque vendrían a colaborar en él muchos de los jóvenes activistas del Club Liberal Ponciano Arriaga, entre los que destacan Juan Sarabia –quien sería a partir de enero de 1903 el director de la publicación–, Antonio Díaz Soto y Gama, Santiago R. de la Vega, Santiago de la Hoz, Librado Rivera Godínez, y Enrique y Ricardo Flores Magón;[12] es decir, algunos de los futuros fundadores del Partido Liberal Mexicano, es decir, algunos de los futuros jefes revolucionarios.[13]
 
En 1902 el periódico señaló también que hasta 1900, Cabrera había sido autor de todas las caricaturas del semanario, las cuales había firmado con el pseudónimo de Fígaro, y que sus dibujantes habían sido Santiago Hernández, Jesús Martínez Carrión y Eugenio Olvera,[14] sin aclarar el momento de sus respectivas colaboraciones. En todo caso, a lo largo del tiempo es posible detectar soluciones dibujísticas diversas que se deben muy probablemente a manos distintas; una aproximación más a fondo permitiría tal vez delimitar mejor las autorías. Conviene apuntar, sin embargo, que tanto Hernández como Martínez Carrión venían haciendo algunos trabajos para otras ediciones de Cabrera desde años atrás,[15] y que la afirmación de que durante quince años había sido Fígaro el autor de las caricaturas, no implica que haya sido necesariamente quien las dibujó. Entre otros indicios, en el propio prospecto de 1890 se afirmaba que además de tomar historietas de los mejores periódicos extranjeros, “para el mejor servicio de esta sección organiza nuestro caricaturista Fígaro, un grupo de dibujantes cuya variedad de estilos y de ejecución contribuirán á la amenidad de los dibujos”.[16]

 

Si bien este no puede ser el espacio para indagar de manera más profunda, vale la pena contrastar el juicio de Cabrera con respecto a su semanario y a su propia actuación en él, con el de alguno de sus contemporáneos. Ello nos brindará por lo menos cierta perspectiva. En abril de 1900, al hacer público que abandonaba la redacción del periódico, Cabrera dijo que llevaba quince años de luchar por una sola idea: la propagación del liberalismo, porque era la única forma de salvar a la patria y defenderla de sus enemigos.[17] Cuatro años después, en un artículo titulado “La obra del ‘Hijo del Ahuizote’ ”, publicado en El Ahuizote Jacobino, el todavía enfermo periodista escribió con emoción:
 
“Vamos á exhumar un cadáver de la prensa política de estos últimos tiempos, para hacer su autopsia y su biografía. Tenemos á la vista los restos lacerados de EL HIJO DEL AHUIZOTE, nacido á la lucha para sostener los principios del constitucionalismo puro, de la Reforma, de la no-reelección y de la desfanatización de la República, continuando por método diferente, aunque igual en esencia, la tarea del Ahuizote” [...]; “El Hijo del Ahuizote rompió lanzas contra ese sistema liberticida de reformas á la Constitución, que acabaron por socavar los principios democráticos consagrados en ella, y por aniquilar los principios de la revolución tuxtepecana./ Al mismo tiempo el semanario de Daniel Cabrera abrió su campaña contra la hidra del clericalismo, contra la perpetuidad de los mandarines, contra la inmoralidad administrativa, que se extendía como un cáncer por toda la República; contra el caciquismo entronizado en los pueblos, trasquilados por la doble tijera del exactor y del cura, y contra el militarismo hecho dictador./ Pronto empezó á aplicarse al semanario de oposición feroz, los feroces métodos de la psicología,[18] y sus redactores y Director se vieron en el caso de continuar su tarea en la cárcel” [...]. “No por esto modificó su programa el semanario de caricaturas haciendo la más leve curva, y obtuvo algunos triunfos honrosos más que ruidosos, principalmente contra el caciquismo y las violaciones á las leyes de Reforma./ Muchas veces se pretendió herirlo por la espalda, debido á su tacto y rectitud, calumniándolo de tibio en el ataque y hasta de subvencionado; pero las terribles torturas á que se le sometió, lo dejaron limpio de esas gratuitas maculaciones./ Los más enconados contra él eran los frailes revoltosos, los gachupines negreros y logreros y los caciques entronizados. Muchas veces” [...] “le enviaron sus ‘embajadores’ los caciques, ofreciéndole un plato de lentejas ó la declaración de guerra, á escoger./ Daniel Cabrera, en quien siempre se personificó el semanario, eligió sin vacilar lo segundo, y esto le conservó su prestigio, mereciendo el respeto de sus contrarios como enemigo independiente y franco” [...].[19]

 

En seguida, rememoraba su lucha sin cuartel primero contra los gobernantes ineptos, contra Baranda, y al final contra Reyes, quien había pretendido “remachar el clavo del militarismo” con la creación de la anticonstitucional Segunda Reserva. La supresión de ésta había significado un triunfo póstumo, del cual Cabrera se sentía orgulloso, pues a dicha campaña se debió la muerte del semanario.[20]

 

No obstante, la prensa no sólo fue tribuna de debates serios, sino también de los conflictos entre los propios periodistas, que derivaron a menudo en chismes y escándalos caseros. El Hijo del Ahuizote no fue la excepción, incluso parece haberlos promovido con el fin de publicitarse. En algunos de los comentarios de sus sucesivos enemigos periodísticos, aunque a veces francamente maniqueos, podríamos, con reserva, atisbar algunos de los matices de un Cabrera más terreno; éste, se defendió de algunos de ellos, pero dejó otros sin respuesta. Una de las recriminaciones principales que recibió, fue la de lucrar con el trabajo de los redactores. En 1895, ante la previa acusación de Cabrera respecto a que José Ferrel, director de El Demócrata, le debía dinero, éste respondió que Cabrera le debía las biografías que había escrito para Biografías de Mexicanos Ilustres,[21] y añadió: “Que me ha protegido Cabrera! Lo dice como si yo hubiera vivido de los ‘doce pesos’ que me pagaba al mes por un artículo semanario! Ni preso soy tan desdichado que viva yo con esa triste cantidad! El protegido fué el, que tuvo mis artículos casi regalados!”.[22] Poco después Ferrel anunció que el “pintamonas” Cabrera, quien “ha chillado diez años por la cuestión de la ‘psicología’ ”, había denunciado su periódico ante “el Juzgado 3o. Correccional por un párrafo en que dijimos que ebrios, desde un coche de bandera amarilla, y deleitando su delicado oído con un destemplado organillo [él y otros dos periodistas] injuriaron a España y los españoles”.[23]

 

Cuatro años después, en medio de otra polémica, llovieron los denuestos. La Patria dijo que el fin de El Hijo del Ahuizote era lucrar: “no hay ahí sino barateros charlatanes que empaquetan y expenden truhanerías como merolicos en una feria. Sus rugidos de oposicionista son el grito del mercader ambulante que anuncia y ofrece su mercancía en un mercado de bobos” [...]. “El amor al progreso consiste ahí en explotar la fecundidad de escritores sin fortuna, de periodistas desgraciados á quienes la necesidad apremiante obliga á vender su cerebro por un plato de lentejas. ¡El Ahuizote es una casa de empeño, y Cabrera es el gachupín!” [...]. “¿Qué periodista ha obtenido ahí el justo precio de su trabajo? El último, Enrique M. de los Ríos, ve ahora ahí su nombre sirviendo de título á una cobranza miserable”;[24] La Patria señaló también que su semanario quería ser “nada menos que la bandera de una oposición que dice alienta en el pueblo mexicano y que ni siquiera existe sinceramente en el regidor de la Villa de Guadalupe, puesto a que ha llegado Cabrera por sus conocimientos en aritmética [es decir, en usura]. No podemos tomarlo en serio” [...] “Cabrera, el batallador incesante de la República sin reelección, anda sin embargo en ciertas redacciones solicitando párrafos de gacetilla para apoyar la reelección del Alcalde Municipal de Guadalupe Hidalgo, quien no tiene otro mérito que el de haber aumentado contribución a vendedoras de gorditas de la Villa, e incrustado en el Reglamento de Policía la infracción mayor y menor.”[25] Decía también: “Siempre que Cabrera ha sido encarcelado, ha descubierto á las primeras de cambio, su pusilanimidad femenina; y esto que para él ha habido lo que para nadie, una bondad inmerecida./ Es público que, durante su última prisión, Cabrera asistía diariamente casi á su imprenta, á vigilar y dirigir su periódico, que de esta manera, era protegido del Gobierno y era, al mismo tiempo, de feroz oposición.”[26] Para colmo, La Patria acusó a Cabrera de ignorante y mal informado: “no ha llegado á saber en 13 años que lleva de periodista, cuántos Estados tiene la República, y mucho menos, muchísimo menos quiénes los gobiernan; y por eso ataca á D. Gildardo Gómez” y al coronel León, creyéndolos respectivamente gobernadores de Colima, y Chiapas, y a D. Manuel Levi, creyéndolo tesorero general de Veracruz, años después que dejaron sus cargos; y el único elogio que hace “es para un triste municipio de Puebla, donde un hermano del gachupín Cabrera, come, como empleado, el pan indigno del Gobierno!” [...] “Tiene absoluta libertad de publicidad y hasta se alegra cuando se encarcela a un periodista como Alvarez Soto”.[27]

 

Sobre el público que mantuvo viva la empresa de El Hijo del Ahuizote durante dieciocho años, se pueden señalar algunos indicios; los redactores mismos señalaron muy en el principio de la publicación: “En nuestro periódico no hay el escándalo, aliciente de las muchedumbres ávidas de la diatriba infamante; no hay la injuria personal” [...] “Convénzanse quienes deban estarlo, de que el público que favorece al Hijo del Ahuizote es un público juicioso y de cierta posición social, cuando solo personas de esa naturaleza pueden haberlo sostenido el tiempo de vida que tiene y solo ellas pueden erogar lo que pecuniariamente vale, porque su precio no está al alcance de la canalla que se alimenta con los escritos degradados”.[28] Diez años después, en 1895, la situación en cuanto a costos no habría cambiado mucho, pues sus redactores decían: “nos parece justa la observación que el “Correo de Jalisco” hace, sobre que nuestro semanario tendría mayor circulación si su precio fuera menor, pues realmente es el más caro de los periódicos mexicanos debido á sus ilustraciones y (nos permitimos agregar) á que la psicología le ha resultado muy cara. Además, en conformidad por los datos publicados en aquel periódico, los redactores del Hijo confirmaban que la cifra de 3,000 ejemplares que le asignaba a éste, era exacta con relación á los abonados, y sólo habría que agregar 500 más que se destinan a archivo, reposiciones, cambios con periódicos del país y del extranjero (que eran alrededor de 200), y otros más como ejemplares de obsequio.[29]

 

Hasta 1899 El Hijo del Ahuizote parece haber sido una empresa próspera, a pesar de las incontables prisiones de Cabrera y de las varias suspensiones del periódico;[30] Hacia esta fecha, en uno de sus artículos se afirmó:
 
“El mercantilismo de nuestro semanario es el tema que más explotan nuestro ex amigos [refiriéndose a Irineo Paz,[31] y a Francisco Montes de Oca]. Produce mucho dinero este semanario, es la verdad; circula de modo excepcional para el alto precio que tiene, es también verdad; que nadie le hace caso pero todos lo leen, lo mismo en las cantinas que en los hogares, es también verdad; que es tibio en sus ataques oposicionistas por miedo, es también verdad: pero demuéstrennos quienes nos injurian si durante 15 años de publicidad hemos hecho el papel de Proteos: que hayamos sido al mismo tiempo gobiernistas y enemigos del gobierno, mochos y liberales, ó que hayamos explotado el juego vergonzoso de mochos y de jacobinos á título de informativos./ Jamás hemos recurrido á esos papeles.[32]

 

A principios de año se había publicado una nota optimista en que se decía lo siguiente:
 
“EL HIJO DEL AHUIZOTE cree haber afirmado este año su puesto de primer periódico en su género en la prensa de la República, y ha conquistado un lugar de importancia entre todos los periódicos del mundo./ Lo primero lo prueba el crecido número de suscriciones con que cuenta hoy y la categoría en que lo ha colocado su carácter de periódico de combate entre la prensa de la República./ En cuanto á lo segundo, ningún periódico mexicano puede lisonjearse de ver reproducidas con frecuencia sus ideas en la prensa extranjera, mientras que son muchas las veces que las caricaturas de EL HIJO DEL AHUIZOTE han aparecido en las páginas de periódicos tan importantes como La Revue des Revues, Le Siècle y Le Figaro, de París; The Review of Reviews, de Nueva York; Die Umschau, de Francfort; Das Narrenschiff, de Berlín, y algunos otros de la América del Sur y de Europa./ Y todo esto no se debe más que á su honradez, á su independencia y si hay que ser franco, á la decidida constancia en el trabajo.”[33]

 

The Two Republics, el periódico de la colonia norteamericana, se refirió a él como el “Punch” ó el “Judge” ó el “Puck de México”.[34]

 

Supuestamente entre 1898 y 1899 el tiraje había oscilado entre los 5000 y 11000 ejemplares (la tirada media era de 7000); se decía entonces: “nuestro semanario cuesta 12 centavos y su público tiene que ser limitado, en comparación con la prensa de á centavo”.[35]

 

El optimismo y en buena medida la bonanza económica muy pronto desaparecerían, más que por la enfermedad de Cabrera, por el recrudecimiento de la represión que trajeron al periódico sus críticas a diversos personajes de la élite gubernamental. En 1900, además de la persecución y detención de todos sus trabajadores (incluyendo cajistas y enfajilladores del periódico), se decomisaron los talleres y el local fue cerrado. Fue necesario recurrir a otras imprentas para imprimir el periódico; al final, si bien la redacción trabajaba en la ciudad de México, se señalaba que el periódico salía de una imprenta ubicada en la ciudad de Oaxaca.
 
 
(CONTINUARÁ...)
 

 


[1] “Dos palabras del editor”, en El Ahuizote Jacobino, México, Tomo I, núm. 1, 1 de enero de 1904. Pág. 2.
[2] Entre los colaboradores de El Diario del Hogar que Florence Toussaint menciona, sólo uno no parece haber trabajado en El Hijo del Ahuizote. Los otros fueron Antonio Albarrán, Aurelio Garay, Inocencio Arriola, Enrique M. de los Ríos y José P. Rivera; Florence Toussaint Alcaraz, “Diario del Hogar: de lo doméstico a lo político”, en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, México, Año XXVIII, Nueva Época, julio-septiembre de 1982, núm. 109. Pág. 107.
[3] “ ‘El Hijo del Ahuizote’: 17 años de combate”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo XVII, núm. 826, 31 de agosto de 1902. Pág. 1476.
[4] “ ‘El Hijo del Ahuizote’ ”, en Ibidem, Tomo V, núm. 229, 15 de junio de 1890. Pág. 1.
[5] Ibidem.
[6] “ ‘El Hijo del Ahuizote’: 17 años de combate”, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 826, 31 de agosto de 1902. Pág. 1476.
[7] En una anecdótica biografía de Daniel Cabrera escrita por Baudelio Candanedo, el autor señala románticamente que Cabrera se entrevistó con Riva Palacio para que permitiera que su publicación llevara el título que tendría, y que este accedió, pidiéndole a cambio que fuera honrado y valiente; “Los héroes civiles: Daniel Cabrera: 1858-1914”, en Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México, 20 de noviembre de 1957, núm. 121. Pág. 1.
[8] En 1890 se señala que quienes colaboraron en el primero y en parte del segundo año, fueron Joaquín Trejo, Miguel Gallardo, Francisco L. Carbajal, Jesús Muciño, Juan y Emilio Arriola, Francisco J. Rivera, Pedro Castera y Manuel de la Fuente (siendo éste responsable de la publicación por mucho tiempo), si bien no todos los colaboradores autorizaron para que se publicaran sus nombres; “ ‘El Hijo del Ahuizote’ ”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo V, núm. 229, 15 de junio de 1890. Pág. 1. En 1902 la lista de redactores comprendía, además de algunos de los citados en el artículo anterior, a las siguientes personas: Jesús Masiño (quizá Muciño), José P. Rivera y su hermano Fernando, los licenciados Enrique M. de los Ríos y Gabriel González Mier, Inocencio Arriola, Antonio Albarrán, Juan y Emilio Arriola, Nicolás San Martín, Angel T. Montalvo, Fernando Celada, Leonardo Pardo, Aurelio Garay y Rafael Nájera; “ ‘El Hijo del Ahuizote’: 17 años de combate”, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 826, 31 de agosto de 1902. Pág. 1476.
[9] En realidad Cabrera sufrió dicho ataque el 23 de noviembre de 1899; “El señor Daniel Cabrera “, en Ibidem, Tomo XIV, núm. 710, 3 de diciembre de 1899. Pág. 783. Algunos años después, en El Ahuizote Jacobino, Cabrera, estando ya enfermo y semiparalítico, narró los maltratos de que fue objeto por denuncias contra El Hijo del Ahuizote; “Nuestra bandera. Reformistas y jacobinos “, en El Ahuizote Jacobino, Tomo I, No. 2, 24 enero 1904. Pág. 2.
[10] Otro redactor cuyo nombre fue omitido fue José L. Méndez, quien además había sido editor del periódico en un principio, y ello se debió seguramente a diferencias con Cabrera, como se desprende de la nota “D. José L. Mendez”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo I, núm. 22, 17 de enero de 1886.
[11] En 1892, durante el encarcelamiento de su tío, Luis Cabrera atendía lo concerniente a pagos y negocios urgentes en el establecimiento mismo del periódico; “Aviso importante”, en Ibidem, Tomo VII, núm. 330, 20 de mayo de 1892. Pág. 7. Ocho años después, se anunció que por razones personales, Luis Cabrera y Víctor O. Vov [quien había sido además director del periódico] se separaban de la redacción; ver nota al pie, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 730, 22 de abril de 1900. Pág. 251.
[12] Otros colaboradores serían Federico y Gabriel Pérez Fernández, Manuel y Tomás Sarabia, Benjamín Millán, Evaristo Guillén, Rosalío Bustamante; Humberto Pérez. La lista anterior se desprende del cotejo de dos notas: “Adorno de nuestras Oficinas el día 5 de febrero”, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 838, 15 de febrero de 1903. Pág. 96, y “Nuestros compañeros en Belem”, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 848, 26 de abril de 1903. Pág. 257. Además, el 19 de abril de 1903 se anunció en principio la detención de 11 personas, entre las que encontramos los nombres de algunos otros posibles colaboradores; en “ ‘El Hijo del Ahuizote’ denunciado. Atentado escandaloso!!! Once personas encarceladas!”, en Ibidem, Tomo XVII, núm. 847, 19 de abril de 1903. Pág. 249.
[13] François-Xavier Guerra. México: del Antiguo Régimen a la Revolución. México 1a ed. español 1988, 1a en francés 1985, Fondo de Cultura Económica, Tomo II. Pág. 9.
[14] “ ‘El Hijo del Ahuizote’: 17 años de combate”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo XVII, núm. 826, 31 de agosto de 1902. Pág. 1476. Aunque no lo mencionó, el Hijo tuvo la colaboración ocasional de Tirso Tinajero, un caricaturista aficionado que vivía en la ciudad de Maravatío, en Michoacán?
[15] El periódico mismo señaló ya en 1887 que el magnífico retrato que acompañaba el folleto dedicado a Juárez había sido realizado por el reputado Hernández; “Muy importante”, en Ibidem, Tomo II, núm. 44, 7 de agosto de 1887. Pág. 7. (Hernández trabaja de forma continua, nota sobre su enfermedad Año Quinto, Tomo V, núm. 249, 2 de noviembre de 1890?) Dos años después, fue trasladada una nota aparecida en La Correspondencia de México, la cual daba las gracias a Cabrera por el envío de un retrato de Hidalgo, comentando lo siguiente: “Aconsejamos á aquellos de nuestros lectores que sean amantes de lo bueno, que procuren conseguir dicho retrato , que es hecho por el reputado artista Sr. Martinez Carrión, y copiado del original que existe en el Salón de Embajadores, que según el criterio de personas entendidas, es el más fiel en parecido, que se conoce; “Al ‘Mundo’ ”, en Ibidem, Tomo IV, núm. 190, 15 de septiembre de 1889. Pág. 7.
[16] “ ‘Condiciones de la publicación’ ”, en Ibidem, Tomo IV, núm. 156, 13 de enero de 1899. Forros?.
[17] “ ‘El Hijo del Ahuizote’ ”, en Ibidem, Tomo XV, núm. 730, 22 de abril de 1900. Pág. 250.
[18] En mayo de 1883 el gobierno de Manuel González promovió una reforma al artículo 7o. constitucional, por la cual, la competencia de los delitos de imprenta pasaba de un jurado popular a los tribunales del fuero común, lo que equivalía a dejar la libertad de imprenta al arbitrio del gobierno. Además, se discurrió aplicar una supuesta teoría psicológica, en virtud de la cual un juez podía acusar y encarcelar a un periodista por razones ocultas, aun cuando no se demostrase su delito. Salvador Pruneda. La caricatura como arma política. México, Biblioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1958. Pág. 112.
[19] “La obra del ‘Hijo del Ahuizote’ ”, en El Ahuizote Jacobino, núm. 3, 31 de enero de 1904. Pág. 32.
[20] Ibidem.
[21] “Danielito Cabrera el del ‘Ahuizote’ ”, en EL Demócrata, Tomo III, núm. 281, 19 de septiembre de 1895. Pág. 2. Ferrel se refería a la obra Liberales Ilustres Mexicanos de la Reforma y la Intervención.
[22] “Cabrera el de las biografías”, en Ibidem, núm. 338, 26 de noviembre de 1895. Pág. 1.
[23] “Otra denuncia a nuestro Director. Y el odio á la psicología ¿que se hizo?”, en Ibidem, núm. 285, 24 de septiembre de 1895. Pág. 2.
[24] “El Gachupin de la Prensa Mexicana. ‘El Ahuizote’ ”, en La Patria, Año XXIII, núm. 6880, 17 de octubre de 1899. Pág. 1. De los Ríos también había colaborado con Cabrera en Liberales Ilustres Mexicanos de la Reforma y la Intervención.
[25] “La popularidad de Cabrera”, en Ibidem, núm. 6800, 12 de julio de 1899. Pág. 1.
[26] “El chico de retrocarga en el común.... de presos ”, en Ibidem, núm. 6812, 26 de julio de 1899. Pág. 1.
[27] “El Gachupin de la Prensa Mexicana. ‘El Ahuizote’ ”, en Ibidem, núm. 6880, 17 de octubre de 1899. Pág. 1.
[28] “ ‘La opresión de la prensa’ ”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo I, núm. 19, 27 de diciembre de 1885. Pág. 7.
[29] “La prensa de México”, en Ibidem, Tomo X, núm. 470, 28 de abril de 1895. Pág. 7. Si las cifras que proporciona la publicación misma son confiables, durante su primer año de circulación el periódico habría tenido un tiro normal de 5500 ejemplares; a partir de entonces, hasta el quinto año de circulación, el tiro fluctuaría entre 3000 y 4000 ejemplares, habiendo llegado en los meses intermedios de 1888 a un mínimo de 2000; “El Hijo del Ahuizote”, en Ibidem, Tomo V, núm. 229, 15 de junio de 1890. Pág. 1.
[30] Ya en 1887, al reaparecer El Hijo luego de un mes de suspensión ocasionada por uno de sus numerosísimos percances con la justicia, Cabrera reconocía: “Es indudable que dos años de vida para una publicación, bastan para ligar á ella profundamente los intereses de quienes la guian ó administran, como sucede con el “Hijo del Ahuizote.” (sic). pero por profundas raíces que con éste periódico tengan nuestros intereses nos desprenderémos de él para destruirlo el dia que no pueda proseguir viviendo con honradez./ Triste momento para nosostros aquel en que tuvimos que suspender las labores de nuestras oficinas dejando sin trabajo á más de treinta obreros porque se suspendia la publicacion del “Hijo del Ahuizote”; “Explicación ligera”, en Ibidem, Tomo II, núm. 33, 22 de mayo de 1887. Pág. 6. Tras el comentario de Cabrera, se vislumbra ya la bonanza que podía significar su empresa editorial.
[31] La relación de Cabrera con Paz fue cambiante, y en todo caso, habría que hacer un seguimiento de ella a lo largo de los años para identificar la forma en que sus intereses divergieron. En 1892, Paz, siendo presidente de la Prensa Asociada, visita a Cabrera, quien está encarcelado; “Visita”, en El Hijo del Ahuizote, México, Tomo VII, núm. 312, 17 de enero de 1892. Pág. 7. Sin embargo, para 1900, Arturo Paz, hijo de Irineo, es uno de los que, con su denuncia, contribuyen al encarcelamiento de Cabrera, quien para entonces estaba muy enfermo, y tuvo que ser llevado en camilla; “Nuestra denuncia”, en Ibidem, Tomo XVI, núm. 742, 20 de enero de 1901. Pág. 7.
[32] “Hechos y no dichos. El porfirismo triunfante”, en Ibidem, Tomo XIV, núm. 690, 16 de julio de 1899. Pág. 462.
[33] “EL HIJO DEL AHUIZOTE. 14 años de publicidad”, en Ibidem, núm. 662, 1o. de enero de 1899. Pág. 6.
[34] “The Two Republics”, en Ibidem, núm. 705, 29 de octubre de 1899. Pág. 730 (hay un error en la numeración, y la página debía ser 703.
[35] Desde luego, resulta difícil saber si las cifras son fidedignas, porque al menos en este caso, Cabrera estaba enfrascado en una polémica con La Patria, la cual afirmó que el semanario sólo tiraba 1200 ejemplares; “Balance periodístico”, en La Patria, Año XXIII, núm. 6895, 4 de noviembre de 1899.
 
...


 
05.03.2009 21:27:32
Excélente artículo, ¡felicidades!

Responder
 
28.03.2009 16:05:39
El artículo se publicó, y la ficha es: Helia Bonilla, “Imágenes en torno a una imagen de Posada”, en Memoria del Museo Nacional de Arte, número 8, 2000. Págs. 59-71. Sin embargo, para la publicación en internet, actualicé algún párrafo. Si te interesa, te lo puedo enviar vía correo electrónico.

Responder
 
28.03.2009 23:07:02
Sí, por favor! un abrazo!

Responder
 
08.03.2010 19:44:24
Estimada Helia:
Si me interesa su artículo. Te agradecería si me lo puedes enviar. En realidad no se si todavía sea oportuno, toda vez que veo que es del año pasado, 2009.
Te felicito por tu interés en nuestro pasado histórico.
Atentos saludos.

Responder
 
16.07.2009 02:41:30
me parecio muy interesante toda la informacion que se maneja,pero lo mas importante y de gran orgullo para mi es que daniel cabrera es mi tatarabuelo por parte de mi abuela materna y me encantaria obtener esta informacion impresa ya que actualmente yo estoy estudiando periodismo

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16.07.2009 04:01:51
Pues, por un lado, te comento que el artículo completo se publicó en 2003, en Los Pinceles de la Historia: La fabricación del Estado (1864-1910), catálogo del Museo Nacional de Arte (ahí lo venden, pero está en bibliotecas). Por mi parte, me interesa saber si conoces una autobiografía que el propio Daniel Cabrera escribió, y que yo no sé dónde está. Saludos

Helia Bonilla

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16.07.2009 18:24:36
Rogerio: Pero por cierto, puedo enviarte el texto completo de mi artículo sobre Cabrera. La cuestión es cómo, porque no tengo tu correo, y quizá montarlo en la página es hacerlo público. Así que si se te ocurre la manera, me avisas.
Saludos

Helia Bonilla

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16.07.2009 22:01:05
Que tal, yo escribiendote de nuevo. Agradezco toda la info que me has mandado , checare lo que comentas acerca de la autobiografia.Bueno te agrego mi mail , para facilitarnos la vida.es Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla . Y como quiera seguimos en contacto.mil gracias

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04.09.2009 01:49:07
Hola, en relación a este articulo sobre Daniel Cabrera, me gustaria obtener toda la información que tengan sobre él, ya que como podran observar en mi nombre el fue mi bisabuelo y tengo una tia que es verdaderamente fan del hijo del ahuizote y de Daniel Cabrera, sin embargo, es realmente poco lo que sabemos de su vida y obra, y a pesar de si contamos con algunos ejemplares del periodico y algo de información sobre su vida, nos sería de mucha ayuda la información que nos puedan proporcionar al respecto. Mi correo es Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla

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05.09.2009 04:16:52
Gracias por la comunicación. A mí también me interesa la retroalimentación. Con gusto envío el texto. La verdad es que suponía que Cabrera no había tenido hijos, pero por esta vía me estoy enterando de no fue así! Saludos

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11.09.2009 04:27:50
Hola: Soy Héctor Hugo Peña... soy Actor y estoy realizando una investigación expres y mega urgente para éstos días (hoy es 10 de sept), pues tendré que representar a Daniel Cabrera, y como comprenderás debo involucrarme con toda la info posible sobre él,,, sí lo que hizo con la revista me importa, y de eso de una u otra manera hay info, pero justo sobre su vida, de manera mas personal , hay muy poco. entonces te agradeceré si me puedes orientar o canalizar info sobre él en ese sentido y quizá poder contactar a sus descendientes como veo pque aquí ya alguien te contactó. En verdad Muchas felicidades por tu trabajo tan valioso como valiosa eres tú y ojalá que pueda tener respuesta. estoy también a tus órdenes para lo que sea que yo pudiera aportar auque creo que en info no tengo nada que seguro tu domines,,, bueno, ya no te maréo, gracias y te dejo nis datos: Héctor Hugo Peña: tel: o4455-37130237 Mail. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla
Saludos y suerte en toso

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06.04.2010 23:01:41
boooooooooooooooooo no sirben

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Blog: web & log: internet y bitácora...
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En Artes e Historia hemos abierto el espacio de blogs –por invitación–, para creadores e investigadores en diversas disciplinas. Algunos van de la anotación rápida al relato con el estilo propio de la bitácora de barco; otros se avocan a las definiciones teóricas; alguno a la poética; otros más al ensayo de largo aliento. Creación y estudio, humor y rigor, seriedad y solemnidad, crítica y reflexión... Las voces provienen de distintas generaciones. La única condición de su participación en este espacio es el ejercicio libertario, responsable y constructivo. Contenido y forma son responsabilidad de los propios autores.

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Helia Bonilla

Candidata a doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México. Becaria del Instituto de Investigaciones Estéticas de dicha universidad entre 1997 y 1999. Colaboró con el mismo instituto entre 2000 y 2006. En 2002 recibió la Beca de Hispanistas que otorga el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Ha colaborado en la curaduría y catálogo de diferentes exposiciones del Museo Nacional de Arte (Los Pinceles de la Historia) y del Museo de la Ciudad de México. Su interés se ha centrado en la gráfica y en la caricatura política mexicana del siglo XIX y principios del XX; al respecto ha publicado varios artículos de carácter académico en revistas especializadas y en diversos libros colectivos, además de un libro sobre la obra del grabador Manuel Manilla. Ha colaborado en la impartición de cursos de Historia del Arte.

 

En la actualidad trabaja junto con la Dra. Marie Lecouvey en un proyecto titulado Posada y la modernidad en la Biblioteca del Niño Mexicano, el cual ha recibido una beca del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, en el área de Estudios Culturales, periodo 2008-2009. Se encuentra colaborando en la curaduría y catálogo de la exposición Exódo, que preprara el Museo Nacional de Arte, para conmemorar el Centenario y Bicentenario de la Independencia y la Revolución. Igualmente, colabora en el libro que para el mismo aniversario prepara la SHCP con un grupo de conocidos académicos. Colabora en los cursos de Especialización en Historia del Arte que promueven la FUndación Harp Helú y la UABJO. 

Está concluyendo la curaduría y catálogo de una exposición para el Museo de la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, que se presentará en el 2010, centrados en la figura del grabador José Guadalupe Posada y que rastrea sus antecedentes en el grabado popular mexicano del siglo XIX. 

 

 

 

Foto: Manuel Zavala y Alonso, 2009.