Desde hace más de dos años, un severo problema de ego aqueja duramente al talentoso escritor Guillermo Arriaga, quien aunque ha demostrado su valÃa como guionista de cine, ha caÃdo en las garras de la inseguridad y va proclamando a cada instante que él es el autor de Amores perros, 21 gramos y Babel. Eso no es necesario, ya que todo mundo sabe que él fue el creador de los guiones y el director fue el también talentoso Alejandro González Iñárritu.
El cine es una labor de equipo, de eso no hay duda; pero la atención mediática y de la audiencia siempre se enfocan en el director y los actores, de eso tampoco se duda. Asà que ¿por qué se desgarró las vestiduras Arriaga y armó tremendo escándalo en los medios para anunciar su ruptura como equipo creativo con AGI? Sólo y tan solo el ego pudo ser la explicación de semejante accionar.
Amores perros de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu
Ese problema lo llevó a anunciar con bombo y platillo que escribirÃa un guión y dirigirÃa la pelÃcula basada en esa historia, en una suerte de afán para demostrarle al mundo su talento. Asà nació The Burning Plain/ Fuego. Mientras todo esto sucedÃa, el cotilleo mediático no dejó de cuestionar a González Iñárritu. Éste, con largura y elegancia, dejó pasar las bolas de fuego y se ha dedicado a construir sus proyectos.
Utilizando las mismas fórmulas que las cintas creadas en conjunto con Alejandro González Iñárritu, Guillermo Arriaga ha presentado finalmente en México su The Burning Plain/ Fuego. Éstas son: un elenco con grandes estrellas y algunos desconocidos; una narrativa deconstructiva; locaciones de gran expresionismo; una edición muy cuidada, acompañada de pistas sonoras precisas y utilizadas como acentos a lo largo de la historia; y, finalmente, la fórmula secreta que le habÃa dado todos los éxitos a la dupla: historias (con contenido social) entretejidas que justifican el final del filme cual si fuese una revelación divina.
21 gramos de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu
El filme de marras es una obra bien construida: las historias concatenan muy bien la metáfora moral y son representativas del drama internacional de la frontera México/ USA; la condición humana es desvelada de manera impecable a través de las dos historias de familias entreveradas, incluyendo a varios personajes que muestran cada uno su propia tragedia; no hay condena aparente sobre el drama que vive cada personaje vÃctima de su propia circunstancia. Sin embargo, a diferencia de las otras historias de Arriaga, pretende un final feliz imposible para cualquier mente lógica.
Igualmente, la pelÃcula tiene las virtudes cinematográficas de un buen cine: la fotografÃa es más que digna, aunque no espectacular; las locaciones son maravillosas, mas no se les explota hasta quitar el aliento al espectador; la música es parte de la vida del filme, sin embargo no se le recuerda especialmente después de la proyección; la ambientación en los espacios cerrados y abiertos es correcta, pero no le da al espectador mexicano la crudeza de lo real de la frontera. La brutalidad de la ambientación que se logra en Amores perros o en 21 gramos se añora, y es en este tipo de detalles donde se ve la mano del director en turno.
The three burials of Melquiades Estrada de Guillermo Arriaga y Tomy Lee Jones
En suma, el filme está bien realizado, pero tiene un gran pecado de Guillermo Arriaga: trató de ser tan buen director y tan claro con los espectadores, que acabó contradiciendo su propia propuesta. En México, ha sido el apóstol de la deconstrucción en el cine; sin embargo, en su The Burning Plain cae en varias secuencias de una narrativa tan descriptiva de lo que va o debe suceder, que se descubre como un director primerizo, a pesar de haber participado en filmes que se han llevado las Palmas –literalmente.
El punteo de señales y signos es uno de los pilares de la deconstrucción, asà como la contraposición de tiempos y planos emocionales. En este caso, Arriaga fue demasiado explÃcito. Al final la pelÃcula asesta un resumen tan obvio, que la hace parecer el producto de un correcto estudiante de cine. Lástima: la obviedad en la narrativa siempre contradice a la realidad.
The burning plain de Guillermo Arriaga
La pelÃcula The Burning Plain demuestra con claridad que su creador es un escritor de altos vuelos, capaz de escribir historias que develan realidades brutales. Pero también, que su creador puede ser un director correcto, pero sin la visión, toque y mano de un Alejandro González Iñárritu o de un Tommy Lee Jones.
Han pasado más de dos años del divorcio laboral y creativo entre Arriaga y González Iñárritu. Largo ha sido el camino de ambos. El primero sigue con la cantaleta de que es el autor de todos los éxitos del primero, mientras el segundo sigue su camino y éxito sin despeinarse siquiera. Realmente uno se pregunta: ¿existe un Guillermo Arriaga versus Alejandro González Iñárritu? Se necesitan dos para bailar tango; aquà hay un soliloquio.
Manuel Zavala y Alonso
26 de julio de 2010
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