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28.07.2010 22:10:09
The burning plain ¿Guillermo Arriaga versus Alejandro González Iñárritu?

Desde hace más de dos años, un severo problema de ego aqueja duramente al talentoso escritor Guillermo Arriaga, quien aunque ha demostrado su valía como guionista de cine, ha caído en las garras de la inseguridad y va proclamando a cada instante que él es el autor de Amores perros, 21 gramos y Babel. Eso no es necesario, ya que todo mundo sabe que él fue el creador de los guiones y el director fue el también talentoso Alejandro González Iñárritu.

 
El cine es una labor de equipo, de eso no hay duda; pero la atención mediática y de la audiencia siempre se enfocan en el director y los actores, de eso tampoco se duda. Así que ¿por qué se desgarró las vestiduras Arriaga y armó tremendo escándalo en los medios para anunciar su ruptura como equipo creativo con AGI? Sólo y tan solo el ego pudo ser la explicación de semejante accionar.

Amores perros de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu
 
Ese problema lo llevó a anunciar con bombo y platillo que escribiría un guión y dirigiría la película basada en esa historia, en una suerte de afán para demostrarle al mundo su talento. Así nació The Burning Plain/ Fuego. Mientras todo esto sucedía, el cotilleo mediático no dejó de cuestionar a González Iñárritu. Éste, con largura y elegancia, dejó pasar las bolas de fuego y se ha dedicado a construir sus proyectos.
 
Utilizando las mismas fórmulas que las cintas creadas en conjunto con Alejandro González Iñárritu, Guillermo Arriaga ha presentado finalmente en México su The Burning Plain/ Fuego. Éstas son: un elenco con grandes estrellas y algunos desconocidos; una narrativa deconstructiva; locaciones de gran expresionismo; una edición muy cuidada, acompañada de pistas sonoras precisas y utilizadas como acentos a lo largo de la historia; y, finalmente, la fórmula secreta que le había dado todos los éxitos a la dupla: historias (con contenido social) entretejidas que justifican el final del filme cual si fuese una revelación divina.

21 gramos de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu
 
El filme de marras es una obra bien construida: las historias concatenan muy bien la metáfora moral y son representativas del drama internacional de la frontera México/ USA; la condición humana es desvelada de manera impecable a través de las dos historias de familias entreveradas, incluyendo a varios personajes que muestran cada uno su propia tragedia; no hay condena aparente sobre el drama que vive cada personaje víctima de su propia circunstancia. Sin embargo, a diferencia de las otras historias de Arriaga, pretende un final feliz imposible para cualquier mente lógica.
 
Igualmente, la película tiene las virtudes cinematográficas de un buen cine: la fotografía es más que digna, aunque no espectacular; las locaciones son maravillosas, mas no se les explota hasta quitar el aliento al espectador; la música es parte de la vida del filme, sin embargo no se le recuerda especialmente después de la proyección; la ambientación en los espacios cerrados y abiertos es correcta, pero no le da al espectador mexicano la crudeza de lo real de la frontera. La brutalidad de la ambientación que se logra en Amores perros o en 21 gramos se añora, y es en este tipo de detalles donde se ve la mano del director en turno.
 
The three burials of Melquiades Estrada de Guillermo Arriaga y Tomy Lee Jones
 
En suma, el filme está bien realizado, pero tiene un gran pecado de Guillermo Arriaga: trató de ser tan buen director y tan claro con los espectadores, que acabó contradiciendo su propia propuesta. En México, ha sido el apóstol de la deconstrucción en el cine; sin embargo, en su The Burning Plain cae en varias secuencias de una narrativa tan descriptiva de lo que va o debe suceder, que se descubre como un director primerizo, a pesar de haber participado en filmes que se han llevado las Palmas –literalmente.
 
El punteo de señales y signos es uno de los pilares de la deconstrucción, así como la contraposición de tiempos y planos emocionales. En este caso, Arriaga fue demasiado explícito. Al final la película asesta un resumen tan obvio, que la hace parecer el producto de un correcto estudiante de cine. Lástima: la obviedad en la narrativa siempre contradice a la realidad.

The burning plain de Guillermo Arriaga
 
La película The Burning Plain demuestra con claridad que su creador es un escritor de altos vuelos, capaz de escribir historias que develan realidades brutales. Pero también, que su creador puede ser un director correcto, pero sin la visión, toque y mano de un Alejandro González Iñárritu o de un Tommy Lee Jones.
 
Han pasado más de dos años del divorcio laboral y creativo entre Arriaga y González Iñárritu. Largo ha sido el camino de ambos. El primero sigue con la cantaleta de que es el autor de todos los éxitos del primero, mientras el segundo sigue su camino y éxito sin despeinarse siquiera. Realmente uno se pregunta: ¿existe un Guillermo Arriaga versus Alejandro González Iñárritu? Se necesitan dos para bailar tango; aquí hay un soliloquio.
 
Manuel Zavala y Alonso
26 de julio de 2010

 

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28.07.2010 22:49:35
Uf. No es que difiera de tu crítica, Manuel. Creo, al igual que tú, que la película de Arriaga es buena hasta cierto punto; atribuyo eso más al hecho de que es primerizo, que a un egoísmo que, creo, Guillermo no tiene. Me parece que en esta historia de Iñárritu vs. Arriaga falta un componente oscuro que se desató cuando terminó Babel y se dio la separación: en un reportaje (por cierto, publicado en Chilango) se dio una versión parecida a esta: que Iñárritu era el bueno y Arriaga el envidioso. Faltó (como siempre en el periodismo) redondear los personajes, que no son tanto lo que se dice de ellos. No puedo dar una información que no me consta, pero sí puedo decir que, según mis fuentes, el actuar de "El Negro" no ha sido del todo transparente tampoco. Y creo que Arriaga está haciendo su lucha. Esta intentona me parece respetable; no genial, como lo es el guión en solitario, pero sí respetable. Abrazo.

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03.08.2010 16:07:44
Ruy, en mi post no planteo que "The burning plain" sea una obra egoista. Considero que es una película bien realizada y que la historia es más que brillante -como muchas otras de Guillermo Arriaga. Lo que planteo en mi artículo es que este filme está lejos de ser el resultado de las colaboraciones de Arriaga con otros directores. Reitero que él es un muy buen escritor y un director aceptable. En cuanto a las pataletas egomaníacas, también reitero mi posición. Arriaga ha perdido la batalla ante González Iñárritu en los medios de comunicación. Uno permanece firme, mientras el otro se degañita por ganar reflectores y decir que él es autor de los buenos resultados. No es cuestión de egoísmo, es un problema de egomanía. Abrazo!

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Manuel Zavala y Alonso

Formado en las trincheras del arte mexicano, ha realizado más de ciento veinte exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero; y su trabajo está compilado en más de setenta libros, catálogos y revistas.
 
Sus pasiones como noctámbulo lo llevaron a ser editor y promotor de diversos proyectos culturales, entre otros, ser fundador y director de la revista Vértigo de 1986 a 1991; y desde 1996 fundó y dirige el portal Artes e Historia México para internet.

 

Nacido en los barrios norteños de la ciudad de México, recibió una sospechosa educación en artes visuales y arquitectura en el Instituto Nacional de Bellas Artes y en el Instituto Politécnico Nacional respectivamente, lo que lo convirtió en un amante irredento de las calles, el cine, el arte, la literatura, la inteligencia, las mujeres, las montañas, el mar, los museos, y el trabajo bien realizado. Ahora, a sus 52 años, se dispone a vivir los próximos treinta con productividad extrema.
 
 
 
 
 

Foto: Azul Zavala, 2009.