
Sin la firme decisión y el recio temperamento de Maya Lin es muy probable que el monumento que conmemora en la ciudad de Washington a los soldados norteamericanos que murieron en la absurda guerra de Vietnam no se hubiera fraguado tal como ella lo diseñó. Ella resultó triunfadora de un concurso en el que participaron más de 1400 propuestas diferentes, entre las que se encontraban varias de arquitectos consagrados.
Cuando esta joven nacida en Athenas, Ohio, en 1959, hija de emigrantes chinos, recibió la noticia de haber sido seleccionada como la ganadora de la contienda en 1981, apenas contaba con 21 años de edad y estaba terminando su carrera en la Universidad de Yale. De hecho, el proyecto de ese monumento fue uno de los trabajos finales con los que se graduó con honores y fue realizado pensando en los objetivos de un seminario y no como parte del concurso. Maya Lin creyó conveniente concursar con el resultado de su proyecto académico, sin saber evidentemente que al final ella ganarÃa.
Una guerra tan reciente, que marcó tan trágicamente la vida de miles de personas, es un tema delicado que toca fibras muy sensibles. Era lógico que una forma tan poco convencional como la que ideó dicha artista para ese sÃmbolo histórico provocara reacciones adversas.
Maya Lin entendió que habÃa que conmemorar a los soldados caÃdos, incorporando el nombre de cada uno de ellos en los muros del monumento de acuerdo a un orden que obedece al registro cronológico de cada fallecimiento. Fueron más de 56 mil nombres y apellidos los que se labraron con gran precisión y belleza sobre la lisa piedra negra.
Resaltar el valor de los individuos más que a las causas polÃticas que originaron el conflicto era esencial en la concepción estética de esta arquitecto. El simbolismo del monumento debÃa trascender los aspectos ideológicos para convertirse en un espacio de integración entre los veteranos de esa guerra cruenta, sus familias y los soldados que ofrendaron sus vidas y que resultaron injustamente maltratados por la indiferencia pública cuando regresaron derrotados y fueron recibidos sin gloria alguna de esa inútil conflagración.
Maya Lin ha escrito en su libro Boundaries: “I consider the monuments to be true hybrids, existing between art and architecture, they have a specific need or function, yet their function is purley simbolic."
El diseño de Maya Lin fue repudiado por mucha gente que deseaba erigir un monumento más convencional y heroico. Los detractores del diseño ganador –entre ellos varios veteranos de Vietnam–, horrorizados por la forma minimalista y el color negro del monumento que se entremezcla con el verde paisaje formando una especie de “V” que podrÃa semejar las alas de un murciélago o la silueta de un boomerang, presionaron con rudeza al gobierno, al congreso americano y a la opinión pública en general, para que el proyecto fuera desechado y sustituido por una pedestre escultura de unos soldados en pose idealizada.
El sentido común, robustecido por la claridad conceptual, intelectual y la creatividad plástica de Maya Lin, impidió que el debate y la polémica desatada derribaran la solución escogida por el jurado. Al final, la determinación de la joven arquitecto se impuso y hoy ese monumento es un referente indispensable de la arquitectura del paisaje y de la conmemoración histórica, expresado mediante un lenguaje plástico en sintonÃa con nuestra época. En invierno, debido a la nieve, la escultura-monumento adquiere un contraste muy marcado que resalta todavÃa más sus cualidades estéticas.
La luminosa perseverancia y el carácter fuerte de esta artista diluyeron los obstáculos que los conservadores y reaccionarios de ese entonces intentaron ponerle a esta aún joven mujer de origen asiático para evitar que su talento quedara plasmado en uno de los grandes monumentos de la historia contemporánea, que estremece al recordar con elocuente simpleza expresiva, un episodio negro y triste de los tiempos recientes, que de existir la sensatez, no deberÃa repetirse nunca más.
Maya Lin ha continuado su carrera diseñando otros monumentos como el que hizo para celebrar el triunfo de los derechos civiles, cuyo más conspicuo lÃder fuera Martin Luther King. Una de las frases de ese luchador social está inscrita en un lugar de privilegio dentro de la composición que Maya Lin proyectó y a la que agregó una cortina de agua que escurre permanentemente sobre ese monumento que hoy se puede ver en Alabama. Sus aportaciones para el arte contemporáneo se han dado también en el ámbito de la escultura, donde ha experimentado con diversos materiales, como fragmentos de cristal, arenas y muchos otros, con los que ha forjado obras hermosas y espectaculares.
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