Cultura digital

Freak-mutante, un conjunto de construcciones poéticas.

 

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Freak-mutante, un conjunto de construcciones poéticas.

 

por Stahl Stenslie para la Revista 404 del Centro de Cultura Digital.

Stahl Stenslie escribió este texto a finales de los años 90; se trata de una serie de vaticinios sobre la figura del cyborg o el cuerpo cibernético y las posibilidades, algunas aún ficticias, de fusionarse con la realidad vista desde la carne y los sentidos. La lectura oscila entre lo que aún llamaríamos ciencia ficción y los que hoy conocemos como progreso tecnológico y digital. Stenslie, en su búsqueda incansable de los lazos que pueden unir al ser humano con la tecnología digital, crea el freak mutante: un ente humano y cibernético, el resultado del apareamiento del cyborg y el hombre.

 

 

Podemos entender a los cibercuerpos como construcciones temporales que atraen mayor o menor interés dentro de lo acotado del ancho de banda de los mundos-net. El efecto que tienen en la persona real ­­–a manera de espejos lacanianos– es psicológicamente interesante, pero se instala dentro del marco de lo similar-mimético-lúdico, tipo “Barbie y Ken”. En la cibercultura prostética existen grandes discrepancias entre las dimensiones de lo “memético” –presunciones opacas sobre cuerpos de juguete y la verdadera experiencia física y sensual del cibercuerpo. La reducción de la brecha entre lo real y lo digital parece interesarle sólo a la comunidad del arte electrónico, ¿pero porqué no expandir este concepto, y otorgarle al cibercuerpo, infectado meméticamente, una conexión con el mundo real y distorsionar, mutar y disolver la realidad fuera de los umbrales digitales tradicionales?

 

El cuerpo-net es tanto una identidad virtual como un doble digital; es un ícono imponente de construcción imaginaria. Las únicas membranas que lo conectan a la realidad son pixeles saliendo de un tubo de rayos catódicos, y la impresión de “vida real” es dada por códigos ASCII. Pero ojo; el cuerpo del futuro se fusionará con la carne, y sus cibercuerpos descendientes y construídos tendrán acceso a la realidad mortal.

 

A través de interfaces sensóricas que conectan el pensamiento con la experiencia, el cuerpo-net promete convertirse en una criatura que percibe, que tiene sensaciones, habilitado para unir las realidades digital y corporal. Se convertirá en un freak-mutante: un conjunto de construcciones bio-cibernéticas distantes de cualquier tipo de control absoluto. Éste no será un dispositivo cyborg prostético al servicio del placer, será una criatura deseosa, viviente ­–y entre– el cuerpo real y el cibernético; un constructo de vida art(e)-ificial capaz de sentir y percibir.

 

Es posible que el cuerpo ya esté cableado, ahora hay que cubrir el código de piel, infectarlo meméticamente y aparearlo con el gen de lo humano.

¿Y qué? ¿Se trata sólo de un sueño del humano con inteligencia artificial o del humano que vive artificialmente? Toda cosa codificada es un constructo artificial, al igual que su inteligencia. ¿Acaso la vida codificada, identidad y personalidad artificiales son cuestiones de construcción? ¿Qué son, sino referencias de referencias?

 

Vida art(e)-ificial… o aparearse con humanos para cambiar la especie.

Los memes van a aparearse bajo la piel humana gracais a la presencia del código, y la especie se va a adaptar por medio de la asimilación, re-creándose a sí misma, mutando en una trans-especie como un freak-mutante. ¿Y qué es lo que hay que temer? ¿Que la naturaleza de la bestia sea rara y monstruosa, alienígena y terrorífica?

 

¿Es el cuerpo del futuro un cuerpo sin límites? ¿Un juguetito angelical habilitado y distribuido por un organismo cibernético global, por un código omnipotente que incorpora personalidades múltiples y disparatadas? ¿Es el cibercuerpo un conmutador de almas? ¿O es un cuerpo sin referencias, sin identidad, atormentado por ciberespíritus que vagan por las intersecciones no exploradas de la Red?

 

El cibercuerpo ­–la personificación y vehículo de la identidad en el ciberespacio– tiene un una condición fáctica al ser un constructo subordinado y ficticio de la vida real, la identidad corpórea. Aunque estas extensiones ficticias del cuerpo pueden designar sentimientos de identidad por cierto periodo de tiempo, no existe tal cosa como un sustituto digital de la vida real para experiencias reales dentro del cuerpo. ¿Por qué habrían de existir? ¿Por qué no?

 

Actualmente, las comunidades del arte digital y la electrónica navegan entre los polos de ideales jipis y brillantes, con tecnologías de punta, valores ecológicos y actitudes políticamente correctas. Están muy ocupados navegando la realidad virtual para re-conectarse con la sustancia de la vida misma: el cuerpo. La Web está llena de intenciones, ¿pero en dónde puede uno sentir la experiencia esencial, hard core? ¿Por qué los memes y las metáforas digitales no habrían de disparar al cuerpo hacia el éxtasis? Y si pudiesen, ¿lo harían?

 

 

El ser como un fenómeno de la realidad corporal– una presencia con un agudo sentido-URL

Vivir en una realidad compuesta de alucinaciones comunicadas y construcciones esquizoides es algo duro y sucio. El escapismo surge del disfraz que ofrece avatar perfeccionado y de los constructos-net imaginarios que –detrás del maquillaje poético ASCII y las imágenes estáticas, pre-definidas– apenas rascan la superficie del deseo del sentido-URL. Un sentido que se disfraza con carne delicadamente codificada y se deleita en el difícil, complejo y oscuro desafío de las cargadas emociones de los homínidos. Es una cuestión de tiempo: experimentar el grito primordial del espacio digital. Son pocos los productos de interfaz que brindan a los cuerpos del ciberespacio la capacidad técnica de sentir. Y la Red corre el riesgo de enfrentar el futuro como reliquia, como el sistema telefónico de disco duro más grande que haya existido, debido a la ausencia de tecnología estimulativa y sensorial compleja para "cablear" el cuerpo con los órganos sensibles globales de la “nueva dimensión".

 

Hoy en día, la cualidad existencial del cibercuerpo puede ser vista como la simple proyección de identidad y de cualidades controlada y compartida por el usuario. El cuerpo del futuro, el freak-mutante, agregará una dimensión sutil, pero radical, a la simbiosis: cuerpo humano/cibernético/inteligencia artificial mediante las tecnologías de interfaz que están emergiendo. La pregunta es si este freak-mutantellegará a utilizar al componente humano como un órgano sensorial más.

 

 

El humano le prestará al ciberorganismo sus ojos, oídos, cerebro y dedos

El cuerpo del futuro: un cuerpo recombinador de alucinaciones consensuales, ingeniería memética, carne en Red y disposiciones compartidas. Un corpus de personalidades líquidas fácticas y la causa de percepciones alternas (esquizoides). Será una manifestación del ser cargable, descargable, distribuible, editable, mutable y múltiple, trabajando en una modalidad sensorial totalmente dúplex. Implícitamente, por medio de su autonomía, pronto rebasará el control personal. Tampoco es que la humanidad siempre ha estado en control de sí misma: demasiadas hormonas, demasiada herencia, climas extremos, enlodados frecuentes.

 

Aceptémoslo de una vez: el cuerpo ahora alberga parásitos digitales, y prolongado por los cables, el ser humano ha entrado en el territorio de la interferencia. Las distorsiones se han convertido en parte de la realidad, pero con la Red como fuente y el cuerpo como un compilado de código,  la interfaz entre lo artificial y el mundo real se activará. Digamos: "adiós, humanos",  en la era digital el freak-mutante  trascenderá cuando el mono, dependiente de herramientas, se una con a código de ejecución. De todos modos ¿qué era enteramente humano? ¿No será que los seres mortales hemos vivido tanto tiempo bajo condiciones ciborgianas que ya nos resulta muy difícil distinguir?

 

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