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Sensualidad y belleza en el Museo Nacional de San Carlos

 

2016-07-08

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<i>Sensualidad y belleza</i> en el Museo Nacional de San Carlos

Foto: Mimmo Jodice ; Antonio Canova, cortesía INBA



El Museo Nacional de San Carlos, en conjunto con el Instituto Italiano de Cultura, presenta por primera vez en México una muestra internacional de uno de los escultores italianos más destacados de los siglos XVIII y XIX y uno de los máximos representante del neoclasicismo, quien llevó a la perfección los principios de la estética grecorromana: Antonio Canova.

La serena belleza de Canova está acompañada por la lúcida fotografía del artista napolitano Mimmo Jodice, cuya obra retrata los modelos clásicos del maestro decimonónico.

La muestra está integrada por más de cincuenta obras, entre esculturas, grabados y fotografías, y sobre todo se exponen valiosos grabados con figuras femeninas, desnudos varoniles y estudios de composiciones que ilustran la primera etapa previa a la creación de la obra escultórica.



Considerado el mayor representante de la corriente neoclásica de la escultura, Canova nació en Possagno en 1757, en el seno de una familia modesta, lo que le impidió realizar estudios artísticos.

 

Muy joven se trasladó a Venecia, donde comenzó a esculpir, y antes de cumplir los 25 años se estableció en Roma, ciudad en la que definió el estilo que lo caracteriza. Bajo la influencia de los estatutos teóricos de Winckelmann, asoció su estilo esencialmente al mármol bruñido que encarna la belleza ideal de la armonía y el equilibrio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Sus pinturas de modelos preliminares de terracota y dibujos ofrecen su visión de la vida y muestran el método minuciosamente detallado que utilizó: traducía las ideas del papel al mármol, pasando por la arcilla y el yeso.

 

El prestigio alcanzado por Canova hizo posible que realizara numerosas esculturas para Catalina la Grande y Napoleón Bonaparte, entre las que sobresale la de su hermana, Paulina Borghese, cuya conformación esencial se basa en la iconografía de la Venus victoriosa. La obra de bulto y composición triangular otorga sensualidad y ligereza al conjunto escultórico que se encumbra como uno de los más relevantes del neoclasicismo.



La belleza de Canova abraza igualmente a otra cabal ilustración del periodo decimonónico: la colosal escultura de Napoleón desnudo, idealizado como Marte, cuya conformación iconológica obedece a las costumbres imperiales romanas. El tallado de ambas esculturas de belleza natural en reposo y libre de movimientos espontáneos resume la noble sencillez y la serenidad estatuaria que reaccionó en contra de la frivolidad del Rococó.


El artista encarnó los ideales iluministas apoyados en el racionalismo heredado de fines del siglo XVII, cuyo objetivo fundamental fue combatir el dogma religioso. El gusto científico por el arte y la cultura dio como resultado la creciente proyección de la comunidad académica del momento, por el rescate y la excavación del patrimonio grecorromano.

 



Así, Canova fue considerado por sus contemporáneos no solo como un modelo de excelencia artística, sino como un impecable protector del patrimonio italiano, al ser director de la Academia de San Lucas en Roma e inspector general de Antigüedades y Bellas Artes de los Estados Pontificios.
Por otra parte, el contrapunto entre la pureza de la línea y la monocromía transita la vertiente de Mimmo Jodice por la búsqueda de lo que él mismo nombra como los mitos del Mediterráneo. En esta exposición, Jodice exhibe una selección de imágenes procedentes de la campaña fotográfica realizada de las obras de Canova en los principales museos del mundo. Del arte canoviano, Jodice interpreta las formas, las luces, las sombras, la poesía y el encanto en una extraordinaria interpretación contemporánea. Encuadres sorprendentes, vistas inesperadas, detalles revelados actualizan y regresan a la atención del público aquélla nítida elegancia que desde siempre han distinguido las figuras del escultor veneciano. A través del lente de la cámara fotográfica, Jodice reserva a las esculturas de uno de los más importantes artistas de todos los tiempos una gran interpretación crítica de los valores de luz y sombra.

 

Jodice fue el primer fotógrafo en recibir el prestigiado Premio Feltrinelli en 2013, y en 2011 el gobierno francés lo nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, a raíz de su exposición individual en el Museo del Louvre, justamente sobre obra escultórica.

Autor/Redactor:Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala y Alonso

 

 

 

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