Mientras más sellos editoriales existan, mayores oportunidades tendremos para conocer sobre la literatura universal, afirmó Geney Beltrán, director de Páramo Editorial, que apuesta “por conjuntar un catálogo de calidad, que se transforme en una biblioteca futura”.
En entrevista, Beltrán subrayó que la nueva firma editora lucha por la bibliodiversidad y la idea es publicar traducciones de literatura, clásicos modernos y de algunos autores contemporáneos, con el firme objetivo de valorar la literatura contemporánea y la traducción como un arte creativo.
Precisó que se sacarán seis libros con una beca del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Los dos primeros títulos son Diecisiete Tomates, del autor hindú Jaspreet Singh, y Angustia, del autor portugués Graciliano Ramos.
“La idea es crear un catálogo de obras literarias que estén fuera de las modas y búsquedas comerciales de la mayoría de las grandes editoriales; en los últimos años han surgido editoriales en México que se han preocupado por abrir espacios a determinadas corrientes del pensamiento de la literatura, que no son atendidas por las editoriales que dominan el mercado debido al riesgo comercial”, precisó.
El ambicioso proyecto nació en sobremesas con sus compañeros becarios de la Fundación para las Letras Mexicanas, el dramaturgo Alfredo Hinojosa y el poeta Mijail Lamas, con quienes Geney Beltrán coincidió en la importancia de ofertar títulos que no llegan a México, que no se traducen al español o son poco difundidos, pero que son de gran calidad.
El director del nuevo sello editorial comentó que ellos creen que sí hay un grupo de lectores que tienen un interés particular fuera de las modas y que muchos de los títulos podrían despertar ese interés, no son rescatados o publicados.
“Nosotros queremos publicar autores del siglo XIX y XX, la mayoría ya muertos y también plantear una solo línea literaria independientemente de la geografía de donde provengan los autores”, agregó.
Insistió en que les interesa valorar la traducción como un acto creativo no sólo como trabajo mecánico o técnico; es un proyecto a largo plazo. Informó que han recibido propuestas y ellos también han planteado otras.
Complementó que ciertas obras tienen tendencias literarias y pueden dejar de interesar en un momento y luego regresar, tener ciertas recuperaciones y búsquedas que permiten resucitar algunas obras y ellos quieren fungir como ese canal de recuperación.
“No estamos apostando por best seller sino por long seller, estos libros que se quedan en el catálogo y forman una suerte de biblioteca que venden, lentamente, pero venden a lo largo de un tiempo determinado; nunca pasan de moda y nunca están de moda pero que constantemente están siendo buscados por un núcleo especial de lectores”, consideró.
Reconoció que el apoyo del Fonca ha sido muy importante para iniciar el reto. “También nosotros estamos aprendiendo, porque no es lo mismo ser editores que tener una editorial”. Informó que acaban de contratar tres libros de Francisco Tario, un autor mexicano que murió en 1977 y que está siendo revalorado.
Geney Beltrán concluyó: “En general, vemos que las editoriales mexicanas han hecho un esfuerzo muy importante publicando literatura mexicana en diferentes sellos; el Fondo de Cultura tiene un catálogo importantísimo no sólo del siglo XX, pero siempre es importante que haya varios espacios y opciones; la nuestra es una lucha por la bibliodiversidad”.