Huellas de la Bauhaus. Van Beuren, México en el Museo Franz Mayer
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Bar línea pino, ca. 1957-1958, madera de pino ensamblada. Foto: cortesía Freddy van Beuren
El Museo Franz Mayer, especializado en artes decorativas y diseño, presenta desde la semana pasada la exposición Huellas de la Bauhaus. Van Beuren, México, misma que explora la vida y la obra del arquitecto Michael van Beuren (1911-2004), fundador de una de las primeras empresas que produjo en México muebles de alto diseño de manera industrial. Hoy en día, sus muebles representan uno de los momentos más fructíferos y brillantes en la historia del mobiliario y el diseño en el México del siglo XX.
Por medio de la muestra, el Museo Franz Mayer continúa con su misión de investigar, rescatar y exhibir la historia del diseño en México. El proyecto tiene el objetivo de rescatar el trabajo de uno de los artistas de la Bauhaus, reconociendo a uno de los personajes que dejaron huella en nuestro país y que permitieron que México accediera al mundo de la modernidad. Asimismo, busca mostrar la forma de diseñar entre los años 30 y los 50.
Michael Van Beuren nació en 1911 en Nueva York, en el seno de una familia holandesa de situación acomodada. A los 17 años de edad, decidió buscar fortuna fuera de su país y se embarcó rumbo a Alemania en un carguero. Estudió en la escuela alemana de la Bauhaus (Das Staatliches Bauhaus) en Dessau durante su última etapa, donde estableció lazos de amistad con destacados maestros de la institución y alumnos (tales como Bertrand Goldberg, Philip Johnson y Turk Priestly), así como importantes relaciones laborales. En 1934, fue alumno del arquitecto Mies van del Rohe (1886-1969) –el último director de la escuela–, tras haber sido ésta clausurada a finales del año 33 por parte del gobierno nazi, que desconfiaba de sus políticas educativas. Entre ellos: Bertrand Goldberg, Charles Ross, Nancy Wilson Ross, William Prisestly, Natalie Swan, Lila Ulrich y Michael van Beuren.
Van Beuren llegó a México en 1937 buscando nuevos horizontes y la posibilidad de ejercer como arquitecto no titulado. Pasó una temporada en Acapulco, donde se hizo cargo de la construcción y el diseño de los bungalows del Hotel Flamingo’s. Más tarde, ya instalado en la ciudad de México, levantó las casas correspondientes a los números 1, 2 y 3 de la calle de Liverpool.
Habiéndose dado cuenta de que sería difícil ejercer sin el titulo de arquitecto y gracias a su habilidad y conocimientos adquiridos en la Bauhaus, van Beuren incursionó en el ramo del diseño mueblero, brindando a la sociedad mexicana una nueva oferta de diseño ad hoc con la arquitectura moderna de la época y su tendencia hacia el funcionalismo.
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Recámara línea danesa, ca. 1957, madera ensamblada y asiento forrado en tela. Foto: cortesía Freddy van Beuren
En 1938 comenzó a diseñar muebles con su colega Klaus Grabe, ya instalado en México. Juntos, crearon la pequeña empresa Grabe & Van Beuren, que tuvo una pequeña tienda en la colonia Juárez y sus talleres y oficinas en Naucalpan, Estado de México. Como socio capitalista y encargado de relaciones públicas tuvieron al socialité estadounidense Morley Webb.
Tiempo después, van Beuren creó Domus, su primera y más celebre marca, caracterizada por sus diseños únicos en el país con el sello de la Bauhaus y elaborada en un pequeño taller artesanal. En la década de los 40 abrió la primera tienda, en el número 40 de la calle de Hamburgo. La compañía sirvió de paraguas para diversas marcas que buscaron alejarse del estilo mexicano y la estética nacionalista promovida por intelectuales y artistas, para proponer diseños interesantes con un enfoque más internacional y moderno.
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Sala con mueble de bar línea danesa, ca. 1957, madera ensamblada y asiento forrado en tela. Foto: cortesía Freddy van Beuren
En 1941, van Beuren participó en el concurso organizado por el MOMA, Organic Design for Home Furnishing, que por primera vez incluía en su convocatoria a diseñadores latinoamericanos. El evento fue patrocinado por doce grandes almacenes en las principales ciudades de los Estados Unidos, comprometidos –junto con los fabricantes– a producir y comercializar los muebles premiados. Entre los participantes más destacados estuvieron Eero Saarinen y Charles Eames. Entre los ganadores de galardones: el grupo formado por Michael van Beuren, Klaus Grabe y Morley Webb, el matrimonio mexicano de Clara Porset y Xavier Guerrero, el argentino Julio Villalobos y el austriaco radicado en Brasil Bernard Rudofsky. A partir de entonces, la chaise longue de van Beuren –realizada en madera de primavera, metal y tejido, y bautizada como Alacrán– comenzó a comercializarse en Bloomingdale’s a 69.98 dólares –y que aún continúa fabricándose. La exposición incluye en uno de sus apartados la documentación del concurso.
En 1950, Fredderick T. van Beuren –ingeniero, amante de los automóviles y la velocidad, y hermano de Michael, casado con la diplomática e intelectual mexicana Judith Martínez Ortega– comenzó a ocuparse de la producción en taller, buscando hacerla más eficiente para convertirlo en una fábrica en toda forma. Juntos, los hermanos cambiaron el nombre de la empresa a Van Beuren S.A. de C.V., aunque Domus se mantuvo como el título de una marca. Para entonces, Klauss Grabe había abandonado México. Para mediados de la década, Van Beuren producía en serie y podía realizar varias líneas al mismo tiempo, conservando siempre su altísima calidad y dando lugar a lo que más tarde se conocería como diseño industrial.
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Comedor con mueble trinchador línea danesa, ca. 1957, madera ensamblada y sillas con asiento forrado en tela. Foto: cortesía Freddy van Beuren
Para 1951, Domus estaba completamente establecida. Sus muebles inundaron el mercado mexicano y en cada casa que presumía de ser moderna existía un comedor, una sala o un sillón diseñado por Van Beuren. “En medio del nacionalismo, él le ofreció a la clase media mexicana muebles confortables, contemporáneos, a buen precio y bien diseñados”, asegura la curadora de la muestra. Durante esa década, la distribución de la marca se extendió, no sólo en su tienda trasladada a la esquina de Puebla y Monterrey, sino a través de tiendas departamentales como El Puerto de Liverpool y Salinas y Rocha.
En 1957 se integró a la empresa Philip Guilmant, que había llegado a México unos años antes. El arquitecto de origen británico había abierto una tienda en la esquina del Parque España y Antonio Sola, viéndose forzado a cerrar por falta de ventas. Fue entonces cuando Freddy van Beuren lo invitó a diseñar dos líneas de muebles: la línea Danesa –caracterizada por un diseño sencillo y sutil, moderno y alineado con el diseño escandinavo que años atrás había eclosionado el mercado y del cual se hicieron cientos de reinterpretaciones alrededor del mundo– y una segunda realizada en madera de Pino, económica y sencilla, que permitió a Van Beuren abrirse campo en otros mercados.
Otras marcas de Van Beuren que tuvieron mucho éxito en esos años de transición y fueron incorporadas a un buen número de hogares mexicanos fueron: Calpini (reseñada en la revista Espacios de 1951); y Decápolis (con una fuerte influencia de la Bauhaus.
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Comedor línea pino, ca. 1957-1958, madera de pino ensamblada. Foto: cortesía Freddy van Beuren
Guilmant recuerda que en aquellos años empresas como H. Steele y Singer subcontrataban a Van Beuren para diseñar o para producir algunos muebles. En 1973, finalmente, los hermanos vendieron la fábrica a Singer, para quienes venían maquilando muebles para máquinas de coser y mobiliario de cocina. A partir de 1974, Michael y Freddy se aventuraron en la producción y venta de madera conglomerada. Su fábrica, Macosa (Maderas Conglomeradas) se ubicó al norte de la ciudad, en el rumbo de Indios Verdes. Sigue existiendo hasta la fecha, aunque al igual que Muebles Van Beuren S.A. dejó de pertenecer a la familia hace tiempo.
Michael van Beuren siguió diseñando y se retiró a vivir a Cuernavaca tras una carrera de más de 30 años. En esa ciudad, falleció en el año de 2004 el que fuera –en palabras de Héctor Rivero Borrell, director del Museo Franz Mayer– artista y diseñador emblemático del siglo XX, extranjero y aventurero que se lanzó a conocer el mundo. Fredderick T. van Beuren, por su parte, se dedicó a las carreras de autos y llegó a diseñar un par de coches. Murió en 1992.
La exposición del Museo Franz Mayer está integrada por 110 piezas que contemplan la producción mobiliaria de van Beuren de 1932 a 1973: muebles (sillas, sillones, mesas, recámaras, comedores, escritorios) de diferentes líneas (Danesa, Pino, Primavera), bocetos, dibujos, documentos, correspondencia, planos, fotografías y pintura. Los 5 núcleos temáticos son: Los años de la Bauhaus; La llegada a México; Domus: los primeros diseños; De Domus a muebles Van Beuren; y Muebles para un hogar moderno. La curaduría estuvo a cargo de Ana Elena Mallet, quien trabajo durante varios años en el proyecto, clasificando del archivo, entrevistando a la familia y revisando colecciones.
Diseño de Michael van Beuren para Muebles Domus de Van Beuren, S.A., Recámara línea pino, ca. 1957-1958, madera de pino ensamblada. Foto: cortesía Freddy van Beuren
Huellas de la Bauhaus. Van Beuren, México es patrocinada por Reactor, Three Olivez y Telcel. La muestra podrá visitarse en el Museo Franz Mayer hasta el próximo 5 de septiembre. No se la deben perder todos los interesados en el diseño, las artes decorativas, el mobiliario, la arquitectura, la estética de la primera mitad del siglo XX y la historia de la vida cotidiana, así como quienes están dispuestos a ver más que un mueble viejo en una pieza de diseño de mediados de siglo.
En el marco de la exposición, todos los domingos de julio el recinto presentará una serie de talleres infantiles con el título La forma sigue a la función. Su objetivo es que los niños conozcan la vida y obra de van Beuren y se adentren en la historia del diseño mobiliario. También habrá un ciclo de conferencias en el que participarán connotados arquitectos y diseñadores.
Museo Franz Mayer. Av. Hidalgo 45, Centro Histórico, Ciudad de México. Horario: martes a viernes de 10:00 a 17:00 hrs.; sábado y domingo de 10:00 a 19:00 hrs. br>Entrada: $45 público general; $25 estudiantes y maestros; entrada libre a niños menores de 6 años y adultos mayores de 60.