Solamente quedaron en pie las paredes y su pintura mural; se lograron rescatar 14 esculturas y dos óleos de las 125 piezas que recientemente catalogó el INAH
Está documentado que antes de la década de 1930 el templo de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María Acapulco, San Luis Potosí, joya arquitectónica misional única en el mundo, fue dañado por un rayo que cayó en su fachada, justo en las representaciones de San Francisco y San Miguel pisando al demonio; ambas esculturas se perdieron y sólo quedó el diablo debajo de los dos nichos vacíos. El pasado domingo 1 de julio, alrededor de las 4 horas, un rayo incendió la iglesia del siglo XVII, que desde noviembre de 2006 era restaurada por el INAH.
Una vez informado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) del hecho, el director del Centro INAH San Luis Potosí, Juan Manuel Frausto, se trasladó de manera inmediata al poblado, que se encuentra a cuatro horas y media de la capital del estado por carretera, para verificar las condiciones del templo y hacer una primera evaluación. Después de entrevistarse con el presidente municipal tradicional, Félix Díaz Aguirre, notificó al gobierno del estado del siniestro.
El rescate de las piezas que conservaba el templo se prolongó hasta las siete de la mañana del lunes y alrededor de las 10 horas se procedió a verificar el estado de las mismas y a revisar el inventario.
El fuego acabó con el techo construido de madera y palma de la región, el artesonado considerado único, los retablos y el altar de gran valor artístico, así como con la mayoría de las 125 piezas catalogadas por el INAH que formaban parte de su acervo, de las cuales sólo se rescataron 14 esculturas y dos óleos.
A pesar de la gravedad del siniestro el templo es recuperable, informó Frausto Franco, ya que no hay derrumbes en sus paredes, recientemente intervenidas por la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), por lo tanto la estructura y su pintura mural se pueden recuperar luego de la consolidación de muros.
El titular del Centro INAH informó que la aseguradora contratada por la dependencia para solventar este caso de desastres naturales, ya cuenta con el reporte, número 271837 del INAH, con la finalidad de determinar el monto total de daños y conjuntamente con el gobierno del estado programar el proyecto de intervención, mismo que estará a cargo de la restauradora Renata Schneider, quien ha coordinado los trabajos realizados en el templo desde noviembre de 2006, cuando inició la intervención por parte del instituto.
Dentro de las primeras medidas que se han tomado para detener el deterioro se coloca una sobre techumbre temporal para evitar más daños a la estructura del edificio mientras se consolidan los muros y se cambian los dinteles.
La restauradora Renata Schneider informó lo anterior y señaló que el terrible suceso fue una catástrofe natural inevitable dadas las características intrínsecas de los materiales con los que se construyó el templo y su cubierta, así como el medio ambiente predominante en la región, sumamente seco. ¿La presencia de un pararrayos no hubiera impedido el incendio en la palma de la techumbre tradicional pame aun cuando se extremaron precauciones y se tomaron medidas de preservación desde el inicio de la intervención; en cambio, de no haberse intervenido su estructura con anterioridad es muy posible que el rayo la hubiese colapsado.¿
Dijo que en el proyecto de conservación de la edificación del siglo XVII está contemplada la colocación de una estructura de metal aislada del templo para atraer los rayos hacia ésta y evitar que toquen el monumento histórico.
Joya mística y arquitectónica Santa Maria Acapulco es la comunidad pame que más tradiciones conserva. Se ubica en un sitio apartado, en uno de los extremos de la Sierra Gorda, en San Luis Potosí. En el lugar destacaba su templo, del siglo XVII, considerado joya arquitectónica y con un alto valor para las tradiciones del pueblo pame o xi¿ói. Desde noviembre de 2006, el INAH trabajaba conjuntamente con el gobierno de estado, en un proyecto para rescatarlo de los estragos causados por el paso de los años.
De forma paralela a las labores de conservación del templo de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María Acapulco, el INAH elaboraba un plan de manejo para el recinto, toda vez que con la apertura del tramo carretero Lagunillas-Santa María Acapulco el pasado 18 de abril, se esperaba el despunte del turismo interesado en apreciar este santuario y su consecuente impacto en un pueblo en extremo tradicional.
El proyecto, con una duración estimada de 12 años, se llevaba a cabo con fondos mixtos a través del Centro INAH San Luis Potosí y la CNCPC, dirigido por la restauradora Renata Schneider, quien, junto con integrantes de la subdirección de Proyectos Integrales de Conservación en Comunidades de esta dependencia, ha generado una línea especializada en trabajo con colectividades rurales e indígenas. El equipo inició la recuperación en noviembre de 2006 y concluyó la primera temporada en febrero de 2007.
En los cuatro meses iniciales ¿explica Schneider¿, se consolidó una tercera parte de la fachada, también se concluyó el inventario del acervo que pertenecía al templo. Eran 125 piezas entre esculturas de los siglos XVII y XVIII, retablos, pintura mural, óleos, un artesonado y objetos de culto como cálices, custodias, mantas y vestimentas.
Las cédulas en español de las 125 piezas se incluirían en una base de datos de la INTERPOL para evitar los robos. Las fichas técnicas también se elaboraron en lengua xi¿ói con apoyo de la comunidad, siguiendo las formas tradicionales de nombrar a los objetos.
Durante la primera temporada de trabajos, el equipo de la CNCPC también restauró dos esculturas policromadas y llevó a cabo diversas actividades entre la comunidad pame tendientes a asegurar la restauración y conservación de su patrimonio, entre ellas un curso de capacitación y concientización del patrimonio cultural a 20 miembros de la comunidad, preparó a ocho personas para apoyo técnico en la preservación y conservación del monumento histórico, montó una exposición sobre las labores realizadas y dio pláticas en escuelas primarias y secundarias.
Asimismo se llevó a cabo un registro fotográfico profesional, mediante el cual se tienen documentados todos los detalles técnicos, de manufactura y estilísticos de los objetos contenidos en el edificio, así como éste último. El recinto mantenía vivas tradiciones importantes del pueblo pame, algo que el proyecto pretendía conservar, reitera la especialista.
Sin luz eléctrica, con piso de tierra y techo de vigas de madera y palma tejida, el templo parecía ser pobre, sin embargo, su decoración era rica no sólo por la pintura mural, los tres retablos con corladuras de plata y su artesonado, sino además por su coro de madera, así como su baptisterio y su pila bautismal, elaborados con materiales de la región.
Schneider cuenta que la fachada, única en su género, tenía una serie de figuras que no eran comunes. En la parte central se encontraba la virgen de la Asunción ¿y agrega un detalle que parece tomado de una novela de realismo mágico¿, ¿también estaban las representaciones de San Francisco y San Miguel pisando al demonio, pero un rayo destruyó ambas esculturas y sólo quedó el demonio debajo de los dos nichos vacíos.¿
El trabajo se realizaba en etapas y paralelamente al plan de manejo, porque se quería preparar a la comunidad, la más tradicional de la etnia pame, para este cambio. En este sentido, a finales de abril iniciaron las pláticas entre diversas dependencias del gobierno estatal y municipal, más la autoridad tradicional comunitaria, para elaborar planes y proyectos que consolidaran la labor de restauración y permitieran el desarrollo comunitario.
La segunda temporada daría inicio en septiembre de 2007, para la cual el gobierno del estado de San Luis Potosí, a través de la Secretaría de Cultura, autorizó recursos que permitirían continuar con los trabajos de restauración del templo de Santa María Acapulco.
El proyecto de recuperación del templo ya es replanteado por los pobladores de Santa María Acapulco y las instancias estatales y federales que han estado a cargo del mismo; conjuntamente generan un plan de trabajo de preservación e intervención extensivo que ya ha comenzado a llevarse a cabo, por el gobierno del estado, a través de las secretarías de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (SEDUVOP) y de Cultura; el Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través del Centro INAH San Luis Potosí, y la CNCPC.