México, D.F., Jueves 2 de Septiembre de 2010, 23:1117 °C, Bruma/Calina 
Recibir novedades
Buscador
BUSCAR:

 
Museos
Compartir TwitThis
Museo del Juguete


Exhibe piezas de finales del sigo XIX y todo el XX, reunidas por Roberto Shimizu al cabo de 50 años.
Foto: Melitón Tapia/Conaculta
El juguete es producto de la actividad lúdica más espontánea del hombre y acaso su primer atisbo de creatividad artística o tecnológica, afirmó Roberto Y. Shimizu K., coleccionista e investigador de arte popular que en fecha reciente abrió al publico en la colonia Doctores el Museo del Juguete México, integrado con piezas de finales del siglo XIX y prácticamente todo el XX.

La muestra representa apenas el cinco por ciento de las diversas colecciones que Shimizu -arquitecto mexicano de ascendencia japonesa- guarda en su residencia privada y varias bodegas. El recinto, que preferiría denominar hábitat, reúne varios miles de tipos diferentes de juguete por su figura, modo de funcionamiento, material, origen, época, color, etcétera.

"Apenas el año anterior empezamos a catalogar las 10 mil piezas que tenemos aquí. El número integral se cuenta por centenares de miles y quizás supere el millón, porque la mayoría de las especies están multirrepetidas", explicó Shimizu, quien cuenta con el apoyo de seis personas para las labores de clasificación, conservación, mantenimiento y restauración.

El museo está instalado provisionalmente en dos plantas de un edificio de cinco pisos de la calle Dr. Olvera (número 15), entre el Eje Central Lázaro Cárdenas y Dr. Barragán. Abre de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas Las piezas son exhibidas en vitrinas, mostradores, mesas, linternas mágicas, robots y calidoscopios diseñados por el propio Shimizu.

Hay juguetes en miniatura del tamaño de una cabeza de alfiler hasta enormes robots ornamentales, con función mecánico-electrónica (no cibernética o electrónica), trenecitos, cochecitos, avioncitos, barquitos y platillos voladores (ovnis) de juegos mecánicos de ferias infantiles que el coleccionista compró en calidad de desecho.

Gran parte de estos exhibidores fueron construidos por Shimizu ¿arquitecto egresado de la UNAM con posgrados en las universidades de Londres y Tokio- con piezas y aparatos reciclados ¿transformadores de luz, refrigeradores, calderas, capacetes de autos, bombas de gasolina, carros de rodaje fotográfico para TV o cine, etc.- con la idea de "jugar, no de crear arte".

"Yo no creo en el arte-objeto, en el bricollage o el arte de instalaciones como expresión artística de intención comercial. ¡Eso para mí es pura vacilada! Hago esto para jugar, para divertirme y para dar cobijo a otros juguetes", dijo el coleccionista, de indudable creatividad plástica y vocación de anticuario.

Las piezas que más abundan en el Museo del Juguete México son estatuillas de luchadores famosos como El Santo ¿de quien Shimizu exhibe máscaras, zapatillas y calzoneras originales-, Blue Demon, El Cavernario Galindo, Black Shadow y Enrique Llanes, entre otros, en plástico, barros y otros materiales usados en el siglo XX.

La colección muestra también juguetes de madera, latón, hierro, celuloide, papel maché, yeso, plomo y plástico soplado, el cual estuvo en auge entre 1970 y 1990 y que según Shimizu, era muy contaminante pero que abarató mucho el costo del juguete para suplir las carencias derivadas de las crisis económicas de ese periodo.

Una de las colecciones que mayor cuidado exige a los trabajadores del museo es una familia integral de Blancanieves y los siete enanos, creada en los años 40 en barro por ceramistas de Tlaquepaque, Jalisco, época en la que detonaba el comercio artesanal mexicano con destino a Estados Unidos, Canadá y Europa.

El recinto reúne asimismo muñecos con las figuras de Cantinflas, Tin Tan y otros cómicos mexicanos; triciclos, bicicletas, marionetas, títeres, vedetes (Tongolele),rayuelas, baleros, canicas, calcomanías, álbumes de estampitas de futbolistas, pelotas, balones, carritos de mano, carretas, patines de ruedas y del diablo.

"Alguna vez un amigo me preguntó qué juguetes llevaría a otro planeta, en caso de que hubiera que abandonar la Tierra. El primero en el que pensé fue un patín del diablo que era la delicia de mi infancia. Después escogería un balón de futbol y cualquier otro juguete de uso manual, pero no un juguete caro, de lujo o eléctrico", comentó Shimizu.

El coleccionista, hijo de una familia migrante japonesa de gran éxito comercial a partir de los años 40 en la colonia Doctores, lamenta que hoy los niños sean jugadores solitarios y electrónicos, influidos por aparatos y mensajes violentos. "En mis tiempos los juguetes se compartían y disfrutaban en compañía de amigos, vecinos y condiscípulos".

Roberto Yukigiro Shimizu, quien conserva el negocio de sus padres ¿una tienda de comida oriental y aguas frescas con ofertas temporales de juguetes, libros escolares, artículos navideños, etc- comenzó a coleccionar piezas en 1945, cuando tenía 10 años de edad. Al cabo de más de medio siglo, su vocación se extendió a la adquisición de fotografías, impresos y todo tipo de objetos que "digan al futuro".

"El hábitat, casa o Museo del Juguete es en realidad una memoria de México con el lenguaje del arte popular contenido en los juguetes. La muestra pública y gratuita de una parte de las piezas, obedece al propósito de compartir con la gente mi gusto por el arte popular de mi país y de otras partes del mundo", agregó Shimizu, autor del libro inédito Los juguetes, los juegos y los coleccionables de México.
 
Autor/Redactor: CONACULTA
Editor: Manuel Zavala y Alonso
<<
 





     
BLOGS Artes e Historia México

Entradas recientes
TODOS LOS BLOGS

Las transacciones seguras de este sitio se procesan bajo https://www.arts-history.mx, en donde empleamos un certificado thawte para realizar una transmisión privada y encriptada de su información.


Artes e Historia México es una publicación cultural independiente.
© Derechos Reservados 1996-2008, Manuel Zavala Alonso
AVISO LEGAL

DIRECTORIO

Si desea enviar información relacionada a los temas de esta publicación electrónica:
noticias@arts-history.mx