Sitios

Arte en México

compartir en facebook  compartir en twitter

Jesús Urbieta Testamentos

Presentación



El 20 de marzo siguiente acusaba franca mejoría, cosa que pudimos comentar algunos que le éramos cercanos durante la inauguración de la exposición "Idolatrías" del fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio. 

"Ya le retiraron hoy un par de cateteres, incluso puede ser que la semana próxima empiece la alimentación por vía normal" aseveró el galerista Oscar Román. "Ojalá que todavía lo matengan un tiempo más en el hospital", se le respondió, pues "hay que ver cómo va a adaptarse a una nueva vida que supone cambios radicales. ¿Vivir sin beber?"(frase que acuñó Hugo Hiriart, a quien llegó a consultársele sobre Urbieta) "Habrá que cuidar el retorno al hogar y a la familia, será ya en la casa propia de la colonia Juárez". Hablamos en tono optimista y quedamos en visitarlo en el Centro Médico antes de que lo dieran de alta. Al día siguiente murió.

 


La mano de Dios, 1991
 

Tenía muchos amigos y era muy querido, sus ojos desprendían reflejos de color cerveza. El primer "homenaje" que tuvo, con carácter antisolemne, lo ofrendó Francisco Toledo con una de sus participaciones para la exposición "Diálogos insólitos. Arte Objeto". Eran unas flores de coro, son como frutos grandes, de mayores dimensiones que un coco, en forma de espira, que al ir madurando se revientan y despiden un líquido embriagante, cosas insospechables de la naturaleza. "Flor para Urbieta" se titulaba la instalación.

Hubo un sinnúmero de notas de periódico que comentaron su muerte, que nos caló de manera profunda. Se pensaba que dada su juventud, la libraba, no se esperaba tal desenlace, pese a que los médicos no habían dado grandes esperanzas, aduciendo que las várices esofágicas son impredecibles. Tenían razón.

 


Apuntando hacia la libertad, 1984
 
La muestra se convierte así, no en un homenaje fúnebre, cosa que no cuadra a un hombre como Jesús Urbieta, sino en una de esas paradojas de las que está llena la vida: el acontecimiento que se esperaba como línea divisoria en la trayectoria de un artista exitoso y que prometía una mayor madurez, habría de incluir mayoritariamente obra reciente, que no alcanzó a realizar. Se tornó en exposición antológica "post mortem". Urbieta dejó de pintar para siempre hace más de un año. 

Armada a partir de piezas de colección, esta muestra constituye parte de su testamento artístico y está dedicada a sus tres hijos, cuyas edades fluctúan entre los 13 y los 16 años de edad. Ellos son Jesús, Mónica y Federico Urbieta Palizada. La dedicatoria se extiende a María, su compañera de existencia, y a todos quienes se beneficiaron de su amistad valorándolo como artista y como persona.
Teresa Del Conde

 

 

Redes sociales