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Arte en México

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Adolfo Patiño

Segunda parte


Anónimo s.XX
 

En los marcos de referencia y en sus instalaciones rituales, Adolfo Patiño ha practicado una estética barroca. El éxito de su fórmula radica en el preciosismo de sus combinaciones: la manera en que Patiño agrega prestigio visual a los objetos de la cultura popular urbana; la aureola mística con que rodea a Frida, a la Guadalupana y a su propia imagen; el glamour que despiden sus comentarios sobre la cultura patria y el arte moderno.

"Animismos" muestra un Patiño distinto del acostumbrado: es una exposición seca, silenciosa, anticlimática. Los conceptos predominan sobre el ornamento. La mayor parte de la exhibición está constituida por muebles de artista. Son objetos que Patino ha diseñado y luego ha comisionado a un carpintero, el Sr. Indalecio Romero. La repetición comercial (pop) y el hallazgo (ready made) forman la trama de la exhibición. Son pequeños o grandes instrumentos inútiles. Muchas piezas son elogios humorísticos a las obras de Duchamp, pero al mismo tiempo signos de identidad, objetos comunes en el entorno mexicano.

El influjo del pop y el conceptualismo está mas claramente presente en dos cuadrobjetos. Al fin de cuentas comenta irónicamente el flujo material, pecuniario, de la producción artística. De un lado, sobre un cuadro, los recibos de materiales y servicios necesarios para llevar a cabo la obra, por el otro resultado, en billetes verdes. En otra obra Adolfo ha formado en la pared un enorme signo religioso, hecho con decenas de bulbos encendidos.

Los foquitos, mandados a fabricar ex-profeso como múltiples de artista, llevan en lugar de filamento un crucifijo que arde como brasa bajo la acción de la luz eléctrica.

 


Marcel Duchamp

 

 

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