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Antropología e Historia de México

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El movimiento muralista mexicano

Las propuestas de los Grupos de artistas de los años setenta


Exposición de mural 
modular, 1978
Ciudad de México
Foto: El Colectivo


A partir de la segunda mitad de los años setenta, principalmente en la Ciudad de México, surgieron formas de trabajo colectivas que derivaron en la creación de al menos quince grupos de artistas. Éstos cuestionaron la función del arte y su relación con instituciones y espectadores; se interesaron por un arte más social y participativo y trataron de reorientar la práctica artística hacia modos de producción y difusión alternativos a los medios tradicionales y a los espacios oficiales. 

Entre 1976 y 1979 se formaron los grupos El Colectivo, Germinal, Grupo de Fotógrafos Independientes, Marco, Mira, Narrativa Visual, No Grupo, Peyote y la Compañía, Proceso Pentágono, Suma, Taller de Arte y Comunicación (Taco) de la Perra Brava, Taller de Arte e Ideología (TAI), Taller de Investigación Plástica (TIP), Tepito Arte Acá, Tetraedro, entre otros. Los Grupos tuvieron un carácter heterogéneo, así como distintos orígenes, propuestas y formas de trabajo: algunos de ellos se crearon dentro del medio universitario y círculos académicos; otros dentro de las escuelas de arte y también a partir de experiencias artísticas independientes.

 


En la calle, 1976-79
Ciudad de México
Foto: Suma


Los Grupos fueron expresión de la generación que directa o indirectamente participó en el movimiento del año 68, y quienes, de diversas maneras, buscaron una democratización de la sociedad mexicana. Las décadas de los setenta y el final de la década anterior, fueron años de crisis económicas en los países tercermundistas y de conflictos políticos mundiales, el crecimiento urbano, problemas político sociales y económicos, que estuvieron presentes en las motivaciones y en las propuestas de los artistas que formaron los Grupos. También se retomaron una serie de temas orientados a analizar, reflexionar -y poner en práctica- la función del arte en la sociedad. En este marco, surgieron diversos foros de discusión en los que artistas, críticos e intelectuales se plantearon la necesidad de incorporar al público -sobre todo los sectores marginados- al sistema de producción del arte.

 


Mural colectivo, 1979
Guaunaucareo, Mich.
Foto: TIP

Los Grupos se caracterizaron por el uso de todos los medios expresivos y por una cierta innovación en cuanto a materiales y técnicas. Hubo manifestaciones de pintura mural, de arte conceptual y no objetual, así como una revitalización de la gráfica, en términos generales. Pero uno de los aspectos más importantes e interesantes de los Grupos fue intentar trasladar el arte, desde los espacios formales, hacia la calle, por medio de la experiencia de creación colectiva y de esta manera socializarlo y configurar modos alternativos de producción y difusión artística. 

Cabe destacar algunas de las propuestas grupales en su relación con el muralismo. El Grupo Tepito Arte Acá realizó en 1975 una serie de pinturas murales en el barrio capitalino de Tepito, en colaboración con los vecinos. En éstos se representaba la vida cotidiana del vecindario y el objetivo de este grupo fue el enriquecimiento del entorno de los habitantes de zonas populares urbanas por medio del trabajo colectivo entre artistas y vecinos.

Otro de los grupos notables por su trabajo desarrollado en la calle, fue Suma. Intervinieron las bardas y otros espacios de difusión buscando establecer comunicación entre los transeúntes y el arte. En 1976 realizaron una serie de pinturas murales en las calles de la capital, empleando diversos medios expresivos como cine, TV, periódicos, fotografías y grabaciones.

El Grupo Taller de Investigación Plástica -TIP- realizó diversos murales principalmente en la ciudad de Morelia, Michoacán, con la participación de las comunidades campesinas o residentes de las zonas rurales donde trabajaron. 

Aunque algunos Grupos continuaron trabajando durante los años ochenta, el proceso de disolución de los grupos para entonces ya había comenzado. Esto se debe a que las circunstancias y motivaciones personales, culturales, sociales y políticas, cambiaron radicalmente en los años ochenta, etapa que se caracterizó por un proceso de búsquedas artísticas individuales.
Daniela Cuéllar Díaz

 

 

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