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Antropología e Historia de México

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El textil mexicano tradicional

Tintes y colorantes



Foto: © Flavio Eccardi para
Arqueología Mexicana, No.17.


Las culturas prehispánicas se vieron favorecidas en varios aspectos por la diversidad biológica del momento, y un reflejo de ello son los diferentes tintes que la naturaleza les proveyó. Colorantes de origen vegetal, mineral y animal lograron dar vida a todos sus tejidos, los cuales sin lugar a duda, presentaban una enorme gama de colores.

La mayoría de los materiales colorantes se extraían de semillas, hojas, raíces, cortezas o frutos de diversas plantas. De las maderas como el palo de Brasil o palo de Campeche, se obtenían tonos rojos que variaban según sus mordentes (fijadores); el color amarillo mostaza, al cual llamaban zacatlaxcalli; se obtenía de una planta parásita color naranja, que sembrada en tierras cálidas daba un amarillo fino que llamaban xochipalli; el negro se lograba por medio del hollín del pino o de otras plantas que quemaban y molían, como el palo de guayabo o las raspas de maíz. 

Los colorantes de origen mineral provenían de tierras y piedras, como ejemplo tenemos al tizatl (yeso) con el cual se obtenían diferentes tonos de blancos; de la malaquita se lograban tonos verdes y amarillos. Toda una gama de colores, que va del rojo al amarillo, podía obtenerse también del óxido de hierro. Los colorantes de origen animal, no fueron tan variados como los vegetales, sin embargo el uso del caracol, como el de la grana cochinilla, fueron descubrimientos invaluables. La grana cochinilla, el añil y el caracol, fueron los tintes más cotizados y valiosos de la época prehispánica, además de ser una aportación histórica, que aún en nuestros días persiste.

 

 

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