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Antropología e Historia de México

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El textil mexicano tradicional

Azul indigo o añil


La masa del añil,
después de colada
Foto: Michel Zabé para
Arqueología Mexicana,
No. 17.


El azul índigo, Añil o Azul Maya se produce con la planta llamada en náhuatl xiuhquilitl (hierba azul), cuyo proceso consiste en remojar la hierba de modo que cuando ésta se fermenta y se bate, desprende su tinte, el cual logra un color negro azulado. Se presume que para la obtención de este pigmento se combinaba el extracto de la planta del añil con un barro conocido como atapulguita. Su uso fue aplicado en murales, vasijas y para teñir textiles en lugares como La Garraga y Chiptic, en Chiapas.

El añil ha sido de los tintes más representativos de las culturas mexicanas tanto como centroamericanas, aunque actualmente su cultivo se encuentra en receso. Retomando la crónica de Fray Bernardino de Sahagún realizada en los primeros 50 años de la Conquista española:

"Hay una hierba en las tierras calientes que se llama xiuhquilitl, mojan esta hierba y exprímenle el zumo, y échandolo en unos vasos allí se seca o se cuaja, con este color se tiñe de azul oscuro y resplandeciente, es color preciado."

Los mordentes o fijadores utilizados en esta época fueron el alumbre y el nitro o salitre, que además de fijar el color, purificarlo y hacerlo más intenso, lograban obtener variaciones en los tonos y gamas. La manera de teñir, al igual que la de fijar, era directamente a la madeja; pocos eran los casos en los cuales se teñían las fibras ya tejidas. Se han encontrado muy pocas evidencias arqueológicas de la práctica del teñido con técnicas de reserva, de hecho sólo existe una tela prehispánica decorada con el procedimiento del batik y ninguna adornada con plangi aunque de esta última sea probable su uso ya que se sugiere en algunos dibujos de los códices prehispánicos.

Los mordentes o fijadores utilizados en esta época fueron el alumbre y el nitro o salitre, que además de fijar el color, purificarlo y hacerlo más intenso, lograban obtener variaciones en los tonos y gamas. La manera de teñir, al igual que la de fijar, era directamente a la madeja; pocos eran los casos en los cuales se teñían las fibras ya tejidas. Se han encontrado muy pocas evidencias arqueológicas de la práctica del teñido con técnicas de reserva, de hecho sólo existe una tela prehispánica decorada con el procedimiento del batik y ninguna adornada con plangi aunque de esta última sea probable su uso ya que se sugiere en algunos dibujos de los códices prehispánicos.

 

 

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