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Antropología e Historia de México

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El textil mexicano tradicional

Siglo XVIII


De español e india, mestizo. Colección
particular, Breamore House, Londres,
Inglaterra
Foto: Las castas mexicanas, un género
pictórico Americano
, Olivetti.


El lujo y la ostenticidad de la corte novohispánica del siglo XVII, se prolongó durante el siglo XVIII, llegando la moda, en este último periodo a ser excesiva.

Francia transmitió el "espíritu de corte" a toda Europa, el gusto, el arte francés y hasta la lengua, fue cultivada del occidente al oriente europeo. Las alianzas dinásticas de los Borbones, la dispersión de los artesanos, la superioridad creciente de la sedería francesa y la primacía de los vestidos de París, otorgaron a la civilización francesa un lugar privilegidado dentro de la moda.

A partir de la llegada del Rey Borbón Felipe V a España a principios del S.XVIII, la moda en este país fue totalmente influenciada por Francia y más tarde fue transmitida tanto a los hombres como a las mujeres de la Nueva España. Españolas y criollas llevaban escotes pronunciados que cubrían con ligeras muselinas, utilizaban corpiños muy ajustados que terminaban en ángulo agudo y agregaban a los bordes de sus camisas elaborados encajes.

 


Anónimo del siglo XVIII.
Agustín Moreno y Castro
Beltrán, marqués de Valle
Ameno
. Museo Nacional del
Virreinato, México, INAH.
Foto: Jorge Vértiz para
Artes de México


Las faldas que portaban dejaban lucir el calzado, mismo que se adornaba con hebillas de diamantes llamadas "hebillas de pies". Los tocados con los que adornaban sus peinados ahuecados y de gran volumen estaban hechos de pedrería, flores, mariposas artificiales, perlas, plumas y joyas.

Así mismo, los hombres de castas privilegiadas, vestían un saco llamado casaca, el cual no abrochaban para mostrar la chupa (chaleco generalmente brocado) y al igual que las mujeres, adornaban sus camisas con encajes en los puños y vestían colores alegres, dejando atrás el negro que había predominado en el último periodo del siglo anterior. 

Las pelucas que llevaban eran blancas con dos rizos que caían sobre las orejas y recogiéndose atrás con un listón o bien, que sujetaban a la espalda dentro de una pequeña bolsa de seda. Usaban medias ceñidas a la rodilla y zapatos adornados con hebillas recargadas de oro y plata.

Dentro de las castas inferiores incluyendo en ésta a la mujer indígena, seguía portando el huipil, el quechquémitl, un enredo de algodón o de lana ceñido y una camisa cuya forma se basaba en la djellaba árabe importada desde España. En cuanto a los adornos y tocados, las mujeres de castas bajas optaron por usar gargantillas de coral y aretes de plata.

 


De español y tornatrás, tente en el
aire
. Miguel de Cabrera, Museo de
América, Madrid, España.
Foto: Camilo Garza para
Artes de México


Por otra parte del hombre indígena siguió vistiendo con sombreros de palma, tilmas, cotones y prendas hechas básicamente de lana y algodón tejidas en telar de pedales. Ejemplo de ésto son: el calzón de manta (tela de algodón de tejido sencillo) blanca, o bien el sarape, cuyo uso y florecimiento corresponden al siglo XVIII. Cabe mencionar que durante este siglo, el hombre indígena adoptó un peinado llamado de "balcarrotas" o bien "balcarritas", con el que usaban un cerquillo de fraile y, encima de las orejas, dos mechones largos que dejaban caer hasta los hombros.

Durante el siglo XVIII se hizo gran uso de una prenda que, sin importar la casta y la clase social se le veía vestir a todas las mujeres de la época. Esta prenda típica mexicana que aún en nuestros días persiste y aunque su origen no se conoce con certeza, ya que pudo haber derivado del ayate indígena (prenda utilizada para cargar mercancía), o bien ser una prenda más de influencia oriental o española, representa para la historia del textil mexicano, el producto de la mezcla de razas vivida en la Colonia.

Al igual que con las otras prendas, el estilo del rebozo dependía de quien lo portaba, es decir, las mujeres de castas bajas, usaban rebozos de algodón, mientras las de castas elevadas como las mujeres de la corte llevaban rebozos de seda con bellísimos bordados de hilos de oro y plata.

 

Anónimo del siglo XVIII. Juan José
Gines Gómez de Parada
. Colección
Carmen Pérez Salazar de Ovando.
Foto: Jorge Vértiz para Artes de
México

El acceso que la alta sociedad mexicana tenía a los hermosos textiles desarrollados en esta época combinados con la influencia de la moda francesa, lograron rebasar el lujo y la sofisticación que se manejaba aún en las mismas Cortes de Madrid. Ante este hecho, la Ordenanza de la Real Audiencia, aplicó la pragmática (ley que se promulgaba con arreglo a determinadas fórmulas) llamada "de vestidos" tratando de restringir el abuso de los excesivos lujos de esta sociedad, sin embargo estas disposiciones al ponerse en práctica, fracasaron.

Aunque es muy cierto que ciertas ropas indígenas se transformaron a raíz de la Conquista española, existieron otras que sólo fueron influenciadas por la moda europea, tal es el caso del traje de la china poblana, el cual adquirió ciertos rasgos de los trajes de la maja andaluza o la lagarterana españolas; lo mismo sucedió con el traje de charro, el cual fue fuertemente influencido por el traje del campesino de salamanca y por los trajes de los jinetes navajos y andaluces que vestían los conquistadores.

El traje de china poblana, de charro y el mismo rebozo que hoy conocemos, no son precisamente los que se utilizaron en ese entonces, el paso del tiempo y su propia evolución los han transformado, sin embargo son piezas que aún prevalecen en la indumentaria típica mexicana.

 

 

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