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Antropología e Historia de México

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Las diosas en los códices del grupo Borgia

Arquetipos

Estos modelos a alcanzar en el plano trashumano, se refieren a modelos o normas de conducta mental y emotiva, que el Psicólogo Carl G. Jung denominó arquetipos11. Los cuales se expresan a través de los elementos de la vida psíquica, que cristalizados en forma de imagen arquetípica penetran en la esfera del inconsciente12. Conviene apuntar que las imágenes arquetípicas son reveladas por medio de los mitos en sociedades religiosas del tipo que se desarrolló en Mesoamérica ya que los mitos tienen la función de fijar los modelos ejemplares de todas las actitudes humanas significativas13, reveladas en éstos desde el origen por los dioses o héroes. La función del hombre es repetir indefinidamente estos gestos ejemplares y paradigmáticos14. De tal manera, que los modelos dejan importante marca en el individuo "formando sus emociones y su panorama ético y mental , influyendo en sus relaciones con los demás y, de este modo, afectando la totalidad de su destino"15.

La mitología será pues, en este sentido, el despliegue de la materia inmemorial y tradicional donde están contenidos los relatos de los dioses. Es aquí donde el hombre va a buscar la realidad profunda de su propia vida cotidiana, pero debe hacerlo a través del entendimiento del origen, porque es aquí donde están los arquetipos y el presente es la combinación de un conjunto de arquetipos que pueden descubrirse en los distintos ciclos calendáricos16. Parece, de este modo, que la materia mitológica lejos de ser estática se mueve, se transforma y nos habla de imágenes que evocan formas de conducta determinadas por los modelos divinos. Conviene destacar, en este punto, algunos aspectos que propone López Austin en su amplia definición del mito para Mesoamérica, que alude directamente a estas formas de conducta existentes en el mito.

"El mito es un hecho complejo y sus elementos se aglutinan y ordenan principalmente en torno a dos núcleos que son recíprocamente dependientes. Una concepción casual y taxonómica de pretensiones holísticas, que atribuye el origen y naturaleza de los seres individuales, de las clases y de los procesos a conjunciones particulares de fuerza personalizadas; concepción que incide en acciones y pensamientos de los hombres sobre sí mismos y sobre su entorno, y que se manifiesta en expresiones, conductas y obras heterogéneas y dispersas en los diversos campos sociales de acción..."17.

En la historia de las religiones aparecen dos importantes principios arquetípicos: el masculino, representado por la imagen de Nuestro Padre, en la religión del Padre, que mora en el cielo, crea y actúa; corresponde al modelo masculino por excelencia. Junto a éste, el femenino, Nuestra Madre, que mora en la tierra, da a luz y en cuyo seno todo suceder tiene su origen y su fin18, que atañe al modelo cósmico de la mujer. Ambos principios arquetípicos se encuentran presentes en la religión mesoamericana; ya que ninguna religión carece de los conceptos del Padre y de la Madre. Para todo hombre su Madre es una diosa y su Padre un dios19.

En este contexto es necesario, para nuestros objetivos, ubicar la religión mesoamericana en la que se dio la mitología de las Diosas-Madres. Sabemos que las culturas que se desarrollaron en Mesoamérica eran básicamente de economía agrícola, lo cual trastocaba también su economía religiosa. Las fuerzas religiosas que entraban en juego nos situaban directamente sobre la mitología de la mujer y la tierra, donde la fertilidad y la sexualidad jugaron papel fundamental. La experiencia religiosa está vinculada de manera más íntima con la vida. Las grandes Diosas-Madres y los dioses de la fecundidad tienen papeles importantes y dinámicos, que involucran múltiples advocaciones. Junto a estas características, tenemos que las diosas de la agricultura asumen esferas de actuación relacionadas con la muerte y la resurrección y, por ende, con el sacrificio humano, como más adelante se mencionará.

De todo lo tratado hasta aquí resulta que los arquetipos de la mujer están en los mitos y por extensión en los rituales que se desprenden del mito. Nos interesa tratar en esta disertación aquellos modelos que podemos inferir de las imágenes divinas y símbolos plasmados específicamente en los códices religiosos que abordan directamente los temas del calendario ritual, el tonalamatl y de algunas ceremonias mágico-religiosas. En este lenguaje de imágenes y símbolos relacionados con las diosas, pretendemos poner de manifiesto algunos de los arquetipos que existieron para la mujer en Mesoamérica; definidos y comprendidos a la luz de los datos obtenidos mediante el análisis iconográfico.
 
Autor: María de los Ángeles Ojeda Díaz, Cecilia Rossell

 

 

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