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Antropología e Historia de México

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Las diosas en los códices del grupo Borgia

Códice Borgia

Como hemos mencionado, uno de nuestros objetivos fue obtener información directamente de los testimonios prehispánicos, que nos remitieran a las más antiguas y puras concepciones de las divinidades. Para ello seleccionamos el Códice Borgia, por considerarlo el más representativo de los códices religiosos.

El Códice Borgia o amoxtli (en nahuatl libro hecho a modo de biombo) es uno de los más bello y trascendentes documentos pictográficos de origen prehispánico, por su calidad estética y por el cúmulo de información que aporta en torno a la religión mesoamericana.

Se conforma de 14 tiras de piel curtida de animal, probablemente venado; de 27 cm de ancho y distintos largos. Están unidos en una sola tira de 10 m de largo, plegada a modo de biombo o acordeón, constituyendo 39 hojas, cada una de 26.5 cm de largo, de las cuales 39 están pintadas por ambos lados. Presenta una fina capa de estuco (cal o yeso) blanco, alisado y pulido como revestimiento para corregir las irregularidades del material, donde se aplicaba con finos pinceles de pelo de conejo, las imágenes iluminadas con colores de origen vegetal y mineral disueltos en agua.

Como ocurre con otros códices mexicanos prehispánicos y coloniales, no se resguarda en el país. Actualmente se localiza en la Biblioteca Apostólica Vaticana, en la Ciudad del Vaticano, Italia.

Junto con los códices Fejérváry Mayer, Laud, Cospi, Vaticano B, y la Pintura No. 20 de la Colección Goupil Aubin, forma el denominado grupo de Códices Borgia, al cual da su nombre por ser el más representativo. El conjunto se integra a partir de la serie de características que comparten.

En efecto, fueron elaborados antes de la conquista, aproximadamente en el Postclásico Tardío entre 1200 y 1300 d.C.; provienen de un área no ubicada todavía con exactitud entre los valles de Puebla y Tlaxcala por el norte, y Oaxaca por el sur. Presumiblemente de la cultura nahuatl con influencia de la mixteca. Fueron realizados en piel de animal de estilo similar al denominado Mixteca-Puebla, estilo iconográfico "internacional" que prevaleció en gran parte de Mesoamérica durante el postclásico. Tiene como características más importantes: la precisión casi geométrica en la delineación de las imágenes, símbolos uniformados y convencionales, colores numerosos y vivos que expresan ideas fundamentales con sentido religioso.

Los asuntos religiosos contenidos en el Códice Borgia están estrechamente vinculados con el mito, el rito, la astronomía y el calendario augural-adivinatorio.

Además contiene una amplia y compleja sección intermedia -única en este códice- con escenas de elaborados rituales relacionados con prácticas mágicas y religiosidad efectuadas, en su mayoría, en diversos recintos sagrados. Así como algunas imágenes míticas.

Ahora bien, gran parte de su información se utilizó con fines adivinatorios (para predecir el futuro) y augurales (para conocer aspectos favorables o desfavorables del destino humano) por lo que se le designa tonalamatl, libro de los destinos o calendario adivinatorio de índole ritual.

Varias secciones del Códice Borgia ilustran el tonalamatl que abarca lapsos de 260 días divididos en 20 grupos de 13 días, lo que da 20 trecenas. Además había una deidad asociada a cada día y una o dos deidades regían la trecena. El significado del primer día del mes determinaba el carácter favorable, nefasto o indiferente de la trecena. Los días que eran 20, además de tener este tipo de manifestaciones, tenían su propio signo o glifo. A la lectura de estos 260 días se le llamaba tonalpohualli, cuenta de los días o destinos.

Es de especial interés mencionar que por el carácter religioso que tiene el códice, las deidades ocupan papel especial. Como ya hemos anotado, presiden días y trecenas, además de aparecer en la amplia sección relacionada con el ritual. Podemos observarlas en las escenas de las trecenas y en los 20 signos-días con los objetos simbólicos rituales asociados a su culto; atuendos sumamente elaborados y distintiva pintura facial y corporal, que permite en la mayoría de los casos, su identificación.

De este modo pues, queda claro por qué hemos tomado el Códice Borgia como punto de partida para elucidar en torno a los arquetipos divinos. Sólo queda agregar que la tradición iconográfica representada en el códice nos remite al siglo XIII ca. de nuestra era, -aunque el panteón representado es más antiguo- pero sobre todo, el hecho de pertenecer a la cultura nahuatl con influencia de la mixteca, lo convierte en antecedente del panteón mexica, del cual tenemos más información documental. Y desde luego, porque podemos considerar a las diosas representadas como las más antiguas imágenes, en su conjunto provenientes del Altiplano Central.
 
Autor: María de los Ángeles Ojeda Díaz, Cecilia Rossell

 

 

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