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Antropología e Historia de México

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Las diosas en los códices del grupo Borgia

Tlazolteotl


Tlazolteotl,
profundidad ctoniana, es
fertilizada por el agua que
arroja Tlaloc-Xochipilli-
Tonatiuh.
Borgia, 28
Foto: Fig. 2


Tlazolteotl, "Diosa de la basura o inmundicias", diosa de la fertilidad humana, la gran parturienta, diosa del amor y deidad ctónica asociada a la luna. En esta deidad, más que en ninguna otra, convergen casi todos los atributos propios de la Gran Madre-Tierra, de tal manera que en el Códice Borgia, podemos rastrear iconográficamente imágenes que nos llevan a concepciones telúricas muy antiguas; antecedentes directos de las Diosas-Madres. Esto implica que Tlalzolteotl en un principio fue concebida como Madre-Tierra en su capacidad infinita e inagotable de dar fruto, como capa telúrica, profundidad ctoniana, de la que nace todo. Así por ejemplo, en la lámina 28 (Fig. 2) diversas advocaciones de la deidad se muestran influenciadas por las fuerzas -personificadas en Tlaloc- que ayudan o afectan las plantas del maíz.

Pero también Tlazolteotl es la Gran Madre, concebida como la gran parturienta. En el Códice Laud, lámina 40 (fig. 3) se le representa embarazada, con las piernas abiertas en posición de parto mamazouhticac "tener los brazos extendidos". Conviene distinguir que usualmente se le representa después de parir, esto es; senos plenos y pesados con pliegues en el vientre.

 


Tlazolteotl,
en posición de parto.
Laud, 40
Foto: Fig. 3
 


Por su actividad de parir se le asocia más a la mujer madura, a quien protege en el embarazo junto con su criatura. En este contexto, la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer se solidarizan: "la tierra es una mujer y la mujer es la tierra"26. Ambas producen la vida y encierran dentro de sí el misterio de la creación. La madre humana no es sino la representante de la Gran Madre telúrica, porque "el alumbramiento y el parto son versiones microcósmicas de un acto ejemplar ejecutado por la tierra. La madre humana no hace sino imitar o repetir este acto primordial de aparición de la vida en el seno de la tierra"27.

También el modelo de parir fue instaurado por los dioses. Cuando las mujeres no podían parir, las parteras les hablaban así: "hija mía muy amada, mira que eres mujer fuerte, esfuérzate y haz como mujer varonil, haz como aquella diosa que parió primero que se llamaba Cihuacoatl y Quilaztli"28. Una advocación de la diosa Madre.

Tenemos que Tlazolteotl, en su desdoblamiento como Teteoinnan "Madre de los Dioses", era patrona de las parteras, médicas y de aquellas que echaban la suerte con granos de maíz29. Por cierto, la práctica de la medicina y de leer la suerte mediante los granos de maíz, fueron actividades de la mujer porque los dioses así lo indicaron en el principio de la humanidad "...a ella le dieron [los dioses] ciertos granos de maíz para que con ellos curase y usase en adivinanzas y hechicerías y así lo acostumbraban hacer hoy en día las mujeres"30

 


Tlazolteotl,
arquetipo de la Madre, de la mujer madura.
Borgia, 12
Foto: Fig. 4



Sin duda Tlazolteotl ocupó lugar importante entre los númenes representados en el Códice Borgia. Su culto debió tener jerarquía en la zona de procedencia del documento. En un total de 57, sus imágenes se distribuyen en las diferentes secciones que conforman el códice, aludiendo a las diversas epifanías de la deidad. Rige el signo del día jaguar y es patrona de la décimo tercera del tonalamatl que empieza con el día uno movimiento.

En tal contexto la podemos identificar mediante sus atavíos esenciales o diagnósticos en la lámina 12 donde aparece como tutora del signo ocelotl "jaguar". (Fig. 4) Porta las vendas de algodón sin hilar ichcaxochitl "flor de algodón", que son parte del tocado del cual se corona con dos husos de oro de cuyas agujas superiores generalmente penden copos de algodón cardado como espiguillas, llamadas tlamamalacaquetzalli "husos perforados con plumas preciosas". Atuendo que alude directamente a una de las ocupaciones principales de la mujer: el hilado y el tejido. Actividades también establecidas por los dioses; ya que cuando hicieron al hombre y a la mujer, le mandaron a ella que hilase y tejiese31.

Sus ornamentos son variados, un collar de oro, otro de mosaico de turquesa revestido con cascabeles redondos de oro. Un sartal de cuentas preciosas también con cascabeles áureos y un pectoral en forma de penca -hoja carnosa- del maguey trabajada en lo que podría ser concha y mosaico de turquesa. La pulsera es de plumas finas con pinjantes de oro. El torso está desnudo y sólo se distingue, en la parte de la espalda, una pequeña capa en blanco y negro que podría ser de papel por la rigidez que presenta. El adorno de la región lumbar es una cabeza de guacamaya de la que penden dos ribetes uno trabajado en pluma y otro de papel.

Luce cueitl "falda" en negro y rojo con el símbolo en forma de "herradura" y un pedernal adentro que es la convención iconográfica que representa a la luna en la fase de cuarto creciente. Asimismo, la cenefa con banda roja perdernales y puntos negros en fondo azul, sugiere la noche. Encontramos, por tanto, que la falda es una alegoría selénica toda vez que la deidad está íntimamente vinculada con el astro. Explicaremos esta relación en forma más detallada en líneas posteriores.

Siguiendo con la descripción de los atuendos, vemos que lleva adorno de nuca en hechura de abanico con plumas finas entre las que destacan las negras de gallina silvestre o cuervo. Como extensión del atavío sobresale parte del penacho de hojas amarillas de la palma zoyatl, llamado zoyatemalli, el cual nace de una madeja hecha con plumas de codorniz, que en este caso queda oculta por la imagen en primer plano. La nariguera en forma de luna yacameztli es de oro, al igual que la orejera engarzada con un ovillo de algodón. La pintura facial consta de doble raya negra, ancha y angosta, abajo del ojo; y de la zona ennegrecida con hule alrededor de la boca, referida como motenolcopintica. La pintura corporal es amarilla, característica de las diosas.

Cabe agregar que, Tlazolteotl está sentada sobre icpalli "sillón con respaldo" y asiento en piel de jaguar, acción que hace referencia a la jerarquía y poder del gobernante, a la autoridad, dignidad y mando y, en sentido figurado, a la madre, a la protectora32, por extensión a la madre amorosa que da vida y protege a sus criaturas.

 


Tlazolteotl,
arquetipo de la mujer guerrera.
Laud, 20
Foto: Fig. 5
 


Encontramos que uno de los poderes o fuerzas asociados al numen son los selénicos, en este sentido se entiende que lleve yacameztli y los símbolos de su falda plenamente identificados como luna y oscuridad. En otras imágenes del códice la relación Luna-Tlazolteotl es clara33.

La vinculación seguramente estaba en la naturaleza cíclica de la luna. Los mexicas reconocían los ritmos que la hacían renacer y morir "cuando la luna nuevamente nace parece como un arquito de alambre delgado, [y] después de sus ritmos se muere la luna"34. Si esto es, entonces, podemos hablar de una regeneración en el plano cósmico. La valoración religiosa de los ciclos lunares hizo posibles las primeras grandes síntesis antropocósmicas de los hombres de la antigüedad al relacionar hechos tan heterogéneos como el nacimiento, la evolución, la muerte y la resurrección, las aguas, las plantas, la mujer y la fertilidad35.

Pero lo que nos interesa por el momento sobre la abundante concepción de la luna, son los aspectos que influyen tanto en los ritmos de las plantas como en la fisiología de la mujer. En efecto, se reconoce que la naturaleza femenina es recurrente y desde los tiempos históricos más remotos se ha comparado el ciclo menstrual con las distintas fases de la luna36; reconociendo que gobernaba estos periodos. Así, la mujer como la luna son cíclicas. De la misma manera el mundo de las plantas es sometido a la misma recurrencia controlada por los ritmos lunares37

A la luz de esta fuerte asociación entre el astro y la vegetación podemos entender por qué varias diosas de la fertilidad son al mismo tiempo númenes lunares. Encontramos, por tanto, que los símbolos selénicos tan abundantes en la iconografía de Tlazolteotl, nos dirigen a la idea del ritmo, tanto en la fisiología de la mujer como en la vegetación.

Aparecen, por cierto, en esta diosa propiedades que la hacen responsable de la sensualidad y los excesos de índole sexual. A ésto se refiere su nombre como diosa de la basura e inmundicia -en sentido simbólico- ya que estas exageraciones contaminaban al hombre con suciedad. En este contexto, en el códice preside el signo del día uno ocelotl, ya que mujeres que nacían bajo la fuerza de este día serían adúlteras38. Pero la fuerza que llevaba al hombre a la lujuria era Tlazolteotl.

 


Tlazolteotl,
mujer guerrera.
Cospi, 26
Foto: Fig. 6
 


"El polvo y la basura
las obras de la carne
Tlazolteotl las provocaba, las encendía
Tlazolteotl las fomentaba
y sólo ella descargaba
ella purificaba, aliviaba
ella lavaba, bañaba"39.



Pero esto implica que, como lo indica la parte final del texto, Tlazolteotl tenía la capacidad de recobrar la fuerza que ella penetraba en el hombre; era a su vez , Tlaelcuani "comedora de inmundicias". Como sugiere López Austin, "los dioses inspiraban -formaban dentro del hombre- las pasiones positivas y negativas"40.

Finalmente, la deidad incorpora el arquetipo de la guerrera, aunque sin duda se pensará que su correspondencia en la mujer se refiere al parto, ya que se imaginaba como guerrera que luchaba por traer al mundo a un nuevo ser, como dicen las fuentes documentales. Aun así, pensamos que las representaciones del numen en los códices Borgia 63, Cospi 26 y Laud 20 (fig. 5), donde se muestra como "mujer guerrera" por llevar chimalli o escudo, bandera, flechas, lanza dardos; banda multicolor asociada a la guerra, anudada a la cintura y Cuauhpilolli "colgajo de plumas de águila" se refieren efectivamente a la actividad bélica de la mujer; como podemos constatar en otro códice de orden histórico como el Selden, donde aparece beligerante. Regresaremos a esta idea más adelante.

 


Tlazolteotl,
arquetipo de la mujer madura.
Laud, 42
Foto: Fig. 7
 

Sin duda Tlazolteotl fue deidad de múltiples desdoblamientos, los cuales debieron atañer a diferentes arquetipos de la mujer mesoamericana dentro de la mitología de la diosa. Ya hemos mencionado que se asimilaba a la mujer madura en plenitud de procrear. Pero hay encarnaciones en contexto más tardío que se vinculan a otras edades de la mujer; como Toci "Nuestra Abuela", "Corazón de la Tierra", se identificaba con la mujer anciana y sabia, además de las atribuciones que tiene como avatar de Tlazolteotl -patrona de las médicas o parteras, protectora de las recién paridas y sus criaturas- es además inventora del baño de temazcal y a ella se le hacía responsable de los temblores de tierra41.
 
 
Autor: María de los Ángeles Ojeda Díaz, Cecilia Rossell

 

 

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