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Antropología e Historia de México

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Las diosas en los códices del grupo Borgia

Chantico


Chantico,
arquetipo divino de la feminidad.
Borgia, 63
Foto: Fig. 15


Falta mencionar otra diosa relacionada con Xochiquetzal y las Cihuateteo, Chantico "la que está en el hogar", diosa del fuego terrestre, que se ubica en el fogón de la casa, ante el cual se hacían varias ceremonias al día. El fogón hace la morada, por lo que podríamos pensar que Chantico factiblemente también era diosa del hogar. Fue especialmente venerada por el gremio de los joyeros; aunque también lo fue de los grabadores en piedra, los lapidarios y los pulidores.

En el códice se representa dos veces, una en la lámina 37, como parte de la escena ritual y otra donde se resalta, de manera especial, cuando rige la decimoctava trecena del tonalamatl, que empezaba con el día ce ehecatl, uno de los cinco días en que descendían las Cihuateteo para efectuar su terrorífica labor; lo que identifica a Chantico como una de ellas. Pero además, la trecena era especialmente propiciatoria para los magos y sus artes. Precisamente el nombre calendárico de la deidad era Chiconahui Itzcuintli "9 Perro", fecha que caía en la trecena en su día noveno; espacio de tiempo propiciatorio en el cual los brujos, que se transformaban en diversos animales, y las brujas, llamadas mometzcopinqui74, ejercían su poder.

Chantico fue la primer mujer en no ayunar antes de hacer ofrenda a los dioses, por lo cual fue castigada por Tonacatecuhtli "Señor de los Mantenimientos" que la convirtió en perro. La fuente dice que se llamaba Chantico y también "Mictlantecuhtli, sic", Señor del Mictlan o inframundo75, lo que viene a acentuar el aspecto ctónico de la diosa.

Otro aspecto importante de Chantico es que se le atribuye, con la participación de otros dioses, la invención de la joyería. Pero a ella en particular se le asignaban los afeites -cosméticos- de las mujeres76.

En efecto, la deidad se representa en el Códice Borgia, lámina 63 (fig.15) bellamente ataviada, al igual que Xochiquetzal, como si se intentara realzar su feminidad. El Tlazolxochitl "flor de inmundicia", uno de sus atavíos diagnósticos, es especialmente hermoso; éste ciñe su cabellera mediante un paño de tela con listas en tonos amarillo, blanco y rojo, adornado en sus orillas con círculos blancos, factiblemente de concha, que llegan hasta las cintas del manto, en este caso cubierto por la toca, las cuales finalizan en borlas, piel con flecos de finas plumas blancas y flores amarillas. En el vértice de la cabeza el zoyatemalli especialmente resaltado en la composición.

 


Chantico,
arquetipo de la feminidad,
delicadeza y gracilidad.
Vaticano B, 66

El tocado permite observar el elaborado peinado de la diosa que consiste de un pequeño fleco y dos mechones verticales sobre la frente. La pintura facial como la corporal es amarilla con una pequeña línea ancha y negra sobre el mentón. Como adorno de la nariz lleva yacapapalotl fabricada con mosaicos de turquesa, así como su orejera de la que penden dos piezas de piedra café, una de piel con pequeñas plumas blancas y una joya blanca o de cristal. Sus collares son de oro y turquesa adornado con cascabeles redondos áureos; pero de manera especial los brazaletes son bellos. Constan de una argolla de oro, mosaicos de turquesa y piel de pinjantes de oro.

El quechquemitl tradicional de la mujer es en tono rojo con franja amarilla y cenefa posiblemente de plumas de colores. Complemento ideal que armoniza con su falda blanca, aderezada con rectángulos bicolores en negro y rojo en la parte superior. En la inferior los rectángulo se distribuyen en una línea horizontal para terminar la falda plisada en la orilla. Todos estos atavíos dispuestos armoniosamente, se complementan con sus sandalias blancas sujetas a los tobillos por medio de cintas rojas de piel adornadas con flores amarillas, trabajadas en igual forma que los remates de los cordones del manto.

Es importante hacer notar el interés del tlacuilo por mostrar un seno pleno y pesado, lo que viene a destacar su aspecto de Madre Nutricia. De manera similar a las otras diosas del Códice Borgia, Chantico también se posa sobre el icpalli, con la misma connotación de jerarquía, poder y Madre Protectora.

A Chantico le corresponde asumir el poder femenino como tal, el arquetipo de la feminidad, de la delicadeza y gracilidad. En otras palabras, el eterno femenino que ha distinguido a la mujer a través de la historia de la humanidad. Pero también, representa la fuerza propicia para las artes mágicas de las mujeres, como ocurre con otras diosas.
 
Autor: María de los Ángeles Ojeda Díaz, Cecilia Rossell

 

 

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