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Antropología e Historia de México

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Maestros del arte popular

Las esculturas de madera

<br>Debido a lo perecedero del material, pocas piezas de madera prehispánica sobreviven hasta la fecha. La colonia nos heredó una amplia gama de imaginería y de altares, ya sea al natural, dorados o estofados. Actualmente se tallan toda clase de objetos, tanto utilitarios, como de ornato.

¿Quién no recuerda los bastones de Apizaco, llamados así por venderse en la estación del ferrocarril de ese pueblo tlaxcalteco? En realidad se producen en San Esteban Tizatlán, donde muchos artesanos se dedican a esculpir una gran variedad de objetos de madera. Los motivos predilectos son figuras de indígenas ataviados al estilo prehispánico o temas patrióticos.

También en Apaseo el Alto, Guanajuato, hay muchos artesanos que trabajan la madera. Existen figuras de gran tamaño y otras de dimensiones reducidas. Un motivo favorito es el caballo en diferentes actitudes, con o sin jinete, pero hay realmente una enorme variedad de temas e interpretaciones. A veces un mismo artista crea piezas muy disímbolas.

Un caso especial son las tallas en madera de palo fierro de los indígenas seri que viven en la costa de Sonora. Las esculturas de personas y de animales que existen en la región son de reciente creación, se producen desde aproximadamente 1965. Tuvieron tal éxito que ahora hay artesanos no indígenas que viven en Hermosillo, capital del estado y que están realizando figuras al estilo seri. Como el palo fierro es escaso, usan a veces maderas tropicales, llevadas hasta allí desde zonas selváticas.

Las tallas de los indígenas mixes de la sierra de Juárez en Oaxaca, son también de creación reciente. Se derivan de otras producidas por zapotecos del valle de Oaxaca desde los años sesentas. A diferencia de figuras procedentes de otros pueblos, éstas están decoradas en vivos colores, lo que les imparte un sentido de gran alegría.

 

<br>La diversidad de estilos e interpretaciones regionales de la pequeña muestra aquí presentada, habla de la riqueza creativa del artesano mexicano.




Salvador Camacho

Nació en Apaseo el Alto , Guanajuato. Aprendió a tallar madera de forma autodidacta desde hace 30 años. Sus tallas en madera han sido expuestas en la Casa del Lago, el Poliforum Cultural Siqueiros y en el Hotel Anciera de Monterrey. Sus temas son variados y van desde el realismo hasta el mundo fantástico. Es Premio Nacional de Artesanías 1990, en la rama miniaturas. 

 





Unión de Artesanos de Palo Fierro Sonora

Todos ellos forman parte de la Unión de Artesanos del Palo Fierro de Sonora. Esta asociación se ha dedicado a realizar talla de madera denominada de "detalle". 

A diferencia de la mayoría de los 250 talleres que actualmente operan en Sonora, las cuales se dedica a la talla de "volumen", el grupo que se presenta destaca por el hecho de que encontró la posibilidad de agregar más valor a un mismo trozo de madera al realizar obras más finas y con mayor grado de dificultad.

 




Los miembros de esta Unión han presentado sus obras en diversas exposiciones como la Semana Sonorense de Comercio Exterior, Muestras Artesanales de la Confederación Nacional Campesina y en el Annual Trade Show, Small Business Celebration de Tucson, Arizona.

Actualmente forman parte de Proyecto Protección del Palo Fierro de Sonora y Uso Integral de Maderas Duras Tropicales de Quintana Roo, ya que a través del envío de fustes y ramas de maderas cosechadas bajo administración forestal sustentable, se está enlazando a dos ecosistemas sensibles: el desierto de Sonora y la Selva Tropical Maya.

José Reyes Juárez

Nació en Tlaltempan, Tlaxcala en 1934 y desde los 11 años se dedica a la artesanía. Aprendió la talla de madera y la elaboración de máscaras de su Abuelo y de su padre. En 1993 obtuvo el Primer Lugar del Concurso Estatal de Artesanías Tlaxcaltecas y al siguiente año ganó el Segundo Lugar.

 




Las máscaras ceremoniales se usan como parte de una cierta indumentaria, para caracterizar un determinado personaje en una danza. Hay a todo lo largo y ancho del país un sinnúmero de danzas diferentes. Suele haber en cada pueblo un artesano dedicado a hacer las caretas necesarias de acuerdo con las peculiaridades del lugar.

En cada una de las poblaciones alrededor de la capital de Tlaxcala, hay varias cuadrillas de danzantes durante el Carnaval. Aunque usan diferentes atuendos, sus máscaras son iguales y la mayoría son talladas en Tlatempan por dos hermanos, hijos de Carlos Reyes Alcoltzin, ya fallecido. Son finamente labradas, pintadas de manera que asemejan la piel humana y, para colmo del naturalismo, tienen ojos de vidrio y mueven las pestañas por medio de un resorte oculto. En Temalacatzingo, Guerrero, se usan máscaras para el Carnaval, así como en danzas durante la fiesta patronal. Como en esta población los habitantes se dedican a cubrir el maque a jícaras y objetos de madera, frecuentemente sus máscaras reciben el mismo tratamiento.

 




No todas las caretas hechas en Temalacatzingo son para danzas; algunas son simplemente decorativas, tallas en madera, cubiertas de laca. Dado el sorprendente efecto decorativo que una máscara puede producir, hay muchos artesanos en varios estados de la República que se dedican a tallar caretas con características que no se usan en ninguna danza. Un ejemplo muy llamativo son máscaras y estatuas, hechas por los indígenas huicholes, que cubren toda la superficie de las piezas en chaquiras multicolores, pegadas con cera de Campeche. Son objetos bellos, cuyo propósito es llamar la atención, cosa que se logra ampliamente.

 

 

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