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Antropología e Historia de México

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Maestros del arte popular

La miniatura en México

<br>Miniaturas existen en todo el mundo. En México se han encontrado diversos objetos en todas las culturas prehispánicas y es hasta la fecha una rama artesanal muy difundida. Hay miniaturas ceremoniales que tienen una finalidad propiciatoria. Por ejemplo los huicholes agregan pequeños objetos a sus flechas sagradas que comunican sus súplicas a los dioses. De acuerdo con sus necesidades puede ser una minúscula tela con una aguja atravesada, si desean ser buenas bordadoras, un arco y flecha para la buena suerte en la caza o un pequeño tambor para poder tocar bien en la fiesta.

En las cercanías de Mitla, Oaxaca, hay una gran cruz en un llano. El 31 de diciernbre de cada año llegan peregrinos de todo el valle y de la sierra de Juárez, para expresar sus peticiones. Se simula un rancho con una cerca de palitos, una milpa con pajuelas, una casa con piedras sobrepuestas. Hay vendedores de pequeñas figuras que la gente compra y, de acuerdo con sus aspiraciones ponen vacas o caballos o gallinas o una señora con un niño en brazos, si desea descendencia.

Las miniaturas son tamhién objetos codiciados por coleccionistas. ¿Quién no recuerda las vitrinas de las abuelitas, donde guardaban un plato alemán, un cristal de Checoslovaquia, algún recuerdo de viaje, así como una canastita de porcelana que le regalaron llena de colación en una posada, un Niño Dios, también de porcelana, que le tocó en una rosca de Reyes o una pequeña matraca de plata, recuerdo de una Semana Santa? Junto con esto hay soldaditos de plomo o cualquier otro juguete, con los que se entretiene a los niños.

Las casas de muñecas son otro pretexto para coleccionar miniaturas: Desde los muebles a escala, hasta los trastecitos de cocina. Cada objeto es un verdadero deleite que invita a jugar o simplemente a contemplarlos. Las miniaturas se hacen de todas las materias primas imaginables. Es inagotable la inventiva de los artesanos para concebir nuevas imágenes, partiendo de pequeños trozos de material de desperdicio o que sobra de una obra de mayores dimensiones. Además de la creatividad, se necesita una gran destreza técnica, para lograr plasmar en piezas tan diminutas verdaderas esculturas con todo el detalle de un trabajo más grande.


Plácido Hernández López



Destacado artista de las miniaturas, por cierto de las que demandan mayor destreza por la dureza de los materiales trabajados, Plácido fue alumno del maestro Roberto Ruiz. Se inició en la miniatura a los 14 años en su natal Villahermosa y desde entonces elabora diversoso objetos a escala que van desde muebles, ollas, jarras, canastas, figuras humanas hasta juguetes. Recientemente Plácido se ha dedicado a la elaboración de nacimientos. Su habilidad ha sido distinguida con varios premios como el Nacional de la Juventud (1987), Concurso de Miniaturas en Tabasco y en la Expo del mismo estado. 

 





Bernardino Bonella

Oriundo de Chigmecatitlán, Puebla; Bernardino posee unas diestras manos que desde hace años, tejen palma para crear diversas figuras de menos de 1cm. de alto.

En 1994, Bernardino ganó el Primer Lugar en el International Creche Festival, evento dedicado a promover los nacimientos navideños a nivel mundial, en miniaturas y distintos materiales.



Roberto Ruiz

 




Carlos Monsiváis escribió hace tiempo sobre Roberto Ruiz: "un creador popular, un artista de tradición artesanal, un artesano sin límites formales. Su proceso es ejemplar. Nace el 2 de marzo de 1928 en Miahuatlán, Oaxaca. Apenas en el segundo año de primaria se ve obligado a llevar dinero a su casa para sobrevivir". Monsiváis retoma de un cuaderno de notas que Don Roberto escribió para sus hijos el siguiente y conmovedor testimonio: "...porque veía a mi madre que trabajaba muy fuerte, haciendo tortillas muy elaboradas, y por esa razón dejé la escuela para aprender a trabajar, y como la maestra de la escuela notó mi ausencia, fue a platicar con mi madre para seguir la educación primaria porque era necesario, pero para ese entonces ya estaba traaajando en una panadería. En ese amasijo descubrí mi actual trabajo, y en la escuela también, porque en vez de hacer el trabajo que me ponía la maestra, el cuaderno lo llenaba de puras figuras dibujadas, y lo mismo en la panadería la masa del pan la convertía en figuras de bulto como las llamé en mi niñez. Cuando contaba con 21 años me fui al campo porque pensé mejorar nuestro sistema de vida, y cuidando los animales como pastor disponía de un cuchillo muy afilado. Empecé a darle forma a la madera haciendo lo que se ve en el campo, la yunta de toros, la carreta con sus estacas, el arado que por cierto me trae bonitos recuerdos. Siguieron las inquietudes por darle forma a la arcilla y a la madera".

Don Roberto trabaja el hueso y cualquier material con cierta dureza y sus estilos incluyen figuras religosas, pero particularmente calaveras como influencia de su "reconocido maestro" José Guadalupe Posada. La calavera es, como lo apunta Monsivais, la búsqueda de representaciones intensas de lo popular y lo tradicional. Las miniaturas de Ruiz son en palabras del escritor mexicano "demostración única del don creativo de una persona y del genio de un arte popular, refinadísimo, ancestral, de vanguardia".

EI maestro Roberto Ruiz es Premio Nacional de Ciencias y Artes en la Rama VI Artes y Tradiciones Populares de 1988 y ha obtenido numerosos premios de miniaturas populares en concursos nacionales y de nacimientos.

 




Teodoro Torres Olea

Teodoro nació en la ciudad de México en 1933. Todos sus antecesores eran artesanos. Su padre, quién murió hace dos años, hacía figuras de papel aglutinado y de plomo. Su madre construía juguetes para día de muertos, figuras de cera y otros objetos de pequeñas dimensiones. Su abuelo elaboraba milagros en molde y con centrífuga de mano, también hacía matracas de plata en moldes de piedra.



Susana Navarro




Susana Navarro es esposa de Teodoro y juntos han recorrido toda la república mexicana para promover sus miniaturas. Han trabajado conjuntamente por muchos años y han creado importantísimas colecciones privadas, como la de Carlos Monsiváis cuya pieza Salto del Agua se presenta en esta exposición. Para hacer sus figuras el matrimonio Torres trabaja con moldes denominados "machotes", es decir, donde obtienen piezas sin detallar. Posteriormente los rasgos se caracterizarán de acuerdo a las necesidades del montaje que se desee. Muchos moldes Machotes se elaboran según la posición que se requiera (sentado, parado, caminando, etc.). Estas figuras son de plomo y de otros metales. Se detallan manualmente. Para vestirlos el matrimonio Torres usa una lámina de una aleación de estaño y metal "mariposa". Con esta aleación se hacen bloques, se laminan lo que les permite dar la suficiente maleabilidad para modelar y recortar la ropa según la necesidad. Para pintar antes usaba colores industriales, ahora usa polvos y tierras con aceite de linaza. 

Han obtenido numerosos premios en las categorías de miniatura y de figuras de plomo.

 

 

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