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Antropología e Historia de México

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Maestros del arte popular

Las imágenes de caña de maíz

<br>A su llegada, los españoles se maravillaron ante la ligereza de las imágenes sagradas de los indios purépechas de Michoacán: una figura del tamaño de un hombre pesaba escasamente 6 kgs. Estaban hechas de caña de maíz, ya fuera a partir de pequeños trozos ensamblados o de pasta molida de caña de maíz. El pegamento se extraía de una orquídea. Los primeros religiosos reconocieron de inmediato las ventajas del material, único en el mundo y encargaron a los indígenas la manufactura de estatuas de Vírgenes y Santos. Durante todo el virreinato, muchas iglesias dentro y fuera de Michoacán se surtían de estas figuras sagradas, provenientes de Pátzcuaro.

Durante largo tiempo se pensó que éste era un arte del pasado; sin embargo había un hombre en Pátzcuaro, Don Baldomero Guzmán, quién retomó la tradición y en edad muy avanzada, logró transmitirla a un grupo de alumnos, gracias a un curso patrocinado por la Fundación Cultural Bancomer. Don Baldomero ya falleció, pero debido a su tezón se ha logrado revivir una técnica. Simultáneamente otra persona versada en conservación, pudo conocer la técnica y adiestrar a otros artesanos; gracias a la labor de ambos, hoy podemos presentar la obra del alumno más aventajado de estas enseñanzas.

<b>Antonio Hernández González</b>

 

<br>Nació en Patamban, Michoacán hace 57 años. De oficio alfarero logró numerosos reconocimientos en su trayectoria como tal. Sin embargo a raíz de una lesión en la columna provocada por cargar un horno, Antonio tuvo que reorientar su actividad. Siempre atraido por la escultura y respondiendo a una convocatoria de la Casa de las Artesanías de Michoacán en 1994, tomó un curso para realizar figuras de pasta de caña de maíz. Este fue un curso de seguimiento al primero que impartió Don Baldomero Guzmán en 1993 con apoyo de la Fundación Cultural Bancomer. Al término del curso impartido por un maestro restaurador de la región destacó el maestro Antonio Hernández por sus enormes dotes escultóricas. Adicionalmente realizó numerosos experimentos para rescatar todos los procedimientos antiguos documentados sobre la elaboración de las piezas hechas con pasta de caña de maíz, incluyendo los aglutinantes a base del bulbo de la orquídea y la savia de la nochebuena. Con la presentación de esta pieza celebramos el rescate de una de las más preciadas técnicas de origen prehispánico que estuvo en peligro de extinción tan sólo hace 2 años y que ha encontrado en la sensibilidad y maestría de Antonio Hernández un futuro promisorio.

Obtuvo Primer Lugar en Escultura en el XXVII Concurso de Domingo de Ramos de Uruapan, Michoacán 1995.

 

 

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