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Antropología e Historia de México

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México en el tiempo

México le declara la guerra a los países del Eje 1942


México en la II Guerra Mundial
Foto: sedena.gob.mx

México ha mantenido una política internacional invariable en relación con los ideales de la Revolución, de acuerdo a los principios ideológicos de don Benito Juárez sobre la autodeterminación de los pueblos y la doctrina Estrada, que sostenía el derecho de México de no calificar ni precipitadamente ni a posteriori el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades. Y fue así como durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el gobierno mexicano se declaró neutral, gracias a los principios de la Revolución, que eran:

- Abogar por la desaparición de la colonia en nuestro país y por su liberación económica mediante la defensa de sus riquezas naturales.
- Condenar el imperialismo y las agresiones a los pueblos débiles
- Sostener el respeto a la soberanía de las naciones y a los principios democráticos
- Y por último, proclamar la solidaridad del continente americano al margen de los conflictos bélicos internacionales. 

No obstante, Estados Unidos le insistía a México ponerse a favor de las potencias aliadas. Y cuando el fascismo italiano atacó y se anexó Etiopía en 1935, México formó parte de los países que ejercieron el bloqueo económico en contra de Italia, suspendiendo la exportación de carbón, petróleo, hierro y otros productos mexicanos a ese país y evitando la compra de artículos italianos.

Por otro lado, México siempre reconoció a los gobiernos legítimos refugiados en el exilio 1940, en los casos de Checoslovaquia, Australia y otros países invadidos por Alemania, y apoyó con especial firmeza la causa de la España republicana. 

Sin embargo, la neutralidad de México en la Segunda Guerra Mundial cambió y decidió su posición al incidir situaciones de carácter geográfico, político y económico, como fueron la vecindad con los Estados Unidos, la solución dada por el presidente Franklin Delano Roosevet al petrólero de México y la necesidad de los países aliados de contar con el petróleo mexicano para la guerra y la recuperación económica del país.

México le declara la Guerra a los
paises del Eje
Foto: sedena.gob.mx


El gobierno mexicano, al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos el 7 de diciembre de 1941, y cumpliendo los compromisos contraídos en las Conferencias Internacionales, rompió sus relaciones diplomáticas y consulares con el Japón, Italia y Alemania y las reanudó con Inglaterra, mismas que desde la Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938, se habían roto.

Así México les vendió petróleo a varios países, siendo su principal cliente Estados Unidos, y sus buquetanques navegaron por el Golfo de México. Como este comercio naturalmente no convenía a las potencias del Eje, los submarinos alemanes amenazaron a los buques mercantes de México, para advertirles que esta actividad podría tener severas consecuencias.

En mayo de 1942, Alemania torpedeó dos navíos petroleros mexicanos: el Potrero del Llano y el Faja de Oro. Con este hecho se dio inicio a la única participación de México en las guerras mundiales. México envió una nota de protesta a los países del Eje por intermedio de la legación diplomática de Suecia, pero Alemania se negó a recibirla. Italia y Japón no contestaron, por lo que el Congreso Mexicano les declaró la guerra el 22 de mayo de 1942. Desde fines de junio a principios de septiembre, los submarinos alemanes hundieron cuatro barcos más: Tuxpan, Las Choapas, Barco Oaxaca y Amatlán. 

Con el pretexto de una posible agresión por parte del Japón en las costas del Océano Pacífico, Estados Unidos inició discretas gestiones para que se le permitiera instalar una base militar en la península de Baja California. Como no tuvo éxito, se especuló la posibilidad de ocupar por la fuerza esa parte del territorio nacional.

 


201st Escuadrón Aéreo de Pelea
Foto: watchdogamerica.com


Pero el Presidente de México, en ese entonces, el general Manuel Ávila Camacho, se reunió de inmediato con su gabinete, quienes analizando la situación, tomaron medidas precautorias reforzando la vigilancia y defensa de las costas del Pacífico. La responsabilidad de esta misión se la encargó al general Lázaro Cárdenas del Río, quien dio la orden de disparar ante cualquier intento estadounidense de ocupar tierra mexicana. 

Se difundió por todo el país, a través de magnavoces, el discurso en que el presidente hacía referencia a los agravios contra México, el ultimátum a los países del Eje y la decisión de declarar la guerra. Se corría el rumor de que los jóvenes mayores de 18 años serían enviados al frente. La prensa y la opinión popular, se dividían en dos partes: los aliadófilos, que estaban a favor y la corriente germanófila, que estaban en contra.

El líder de los trabajadores, Vicente Lombardo Toledano, cabeceaba la izquierda y apoyaba en las tribunas la causa aliada y aconsejaba al presidente no refugiarse en la prudencia “pues había llegado la hora de que México hiciera honor a sus tradiciones”.

De esta forma, prevaleció la idea de la unidad nacional y en 1942 fue bautizado como el Año del Esfuerzo, junto con mensajes alusivos en los medios como:

Mexicano: piensa en tu patria y trabaja para ella,
Las Américas Unidas vencerán,
Estamos en Guerra,
Espíritu de Victoria.

acompañadas siempre de una hermosa bandera mexicana.

 


El Escuadrón 201, de la Fuerza Aérea
Expedicionaria Mexicana
Foto: me1629.tripod.com

Una vez en guerra, aparte de la defensa civil, el gobierno mexicano lanzó otras medidas como: la retención y administración de las propiedades que los súbditos alemanes, italianos y japoneses poseían en México, instituyó el servicio militar obligatorio, organizó un Consejo Supremo de la Defensa Nacional y estrechó los lazos de amistad y ayuda que lo unían con los países democráticos aliados.

México contribuyó principalmente a la derrota del fascismo como minerales para las industrias bélicas y con millares de trabajadores que en calidad de braceros (ejército de brazos de trabajo) levantaron las cosechas agrícolas y conservaron las vías férreas en los Estados Unidos durante la guerra.

Militarmente, la participación mexicana se limitó a la defensa de las costas bajacalifornianas, pero Estados Unidos presionaba para que se mandara una “fuerza simbólica” al campo de batalla. Ávila Camacho, cauteloso, al tanto de la situación económica, y sabiendo que el pueblo se oponía, en general, al reclutamiento forzoso del servicio militar, determinó enviar a combatir contra el enemigo en los frentes del Pacífico en Asia -especialmente en las Islas Filipinas- y bajo la bandera mexicana, a un escuadrón aéreo profesional, integrado por alrededor de 300 hombres: el Escuadrón 201, de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, el cual operó durante la Batalla de Luzona en la etapa final del conflicto, realizando 59 misiones de combate encuadrado en la Fuerza Aérea estadounidense.
 
 
Autor: Iván Neria

 

 

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