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Antropología e Historia de México

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México en el tiempo

Creación de la Ley Federal Electoral



Foto: dealba.files.wordpress.com


Una vez que México fue independiente, los alcaldes y los jefes políticos locales y regionales eran quienes organizaban las elecciones. Pero no fue hasta 1946, cuando se federalizó la estructural electoral con la creación de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral, presidida por el Secretario de Gobernación, por otro miembro del gabinete, un diputado, un senador y dos representantes de los partidos políticos de mayor relevancia. Al mismo tiempo, se crearon las comisiones locales electorales y el consejo del padrón electoral. 

En 1951 se autorizó a la Comisión para mediar el registro de nuevos partidos políticos y para formular constancias de mayoría. En 1973 se creó la Comisión Federal Electoral en cuya conformación participaban, con voz y voto, todos los partidos registrados. Y en ese mismo año el Registro Nacional de Electores se volvió una entidad autónoma. 

Cuatro años más tarde, en 1977, se expidió la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), cuya principal aportación fue la de permitir el ingreso a la vida institucional de fuerzas políticas antes “proscritas” y propició su representación en los órganos legislativos. La LOPPE modificó la integración de la Comisión Federal Electoral y permitió la participación de los partidos políticos registrados en igualdad de condiciones. Y fue así que la Comisión quedó conformada por el Secretario de Gobernación, un representante por cada una de las cámaras legislativas, un representante de cada partido político con registro y un notario público. 

Finalmente, en 1987 se llevó a cabo una nueva reforma que introdujo el criterio de la representación proporcional en la integración del órgano electoral; de este modo, para organizar las elecciones de 1998, el PRI contaba con 16 representantes, en tanto que el Ejecutivo y el Legislativo, junto con los demás partidos políticos sumaban 15 asientos en la Comisión Federal Electoral. 

Creación del Instituto Federal Electoral

En 1989, al ver los resultados del año anterior, se emprendió una nueva reforma a la Constitución, y en agosto del año siguiente se expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), el cual dio lugar a la creación del IFE como un organismo con personalidad jurídica y patrimonios propios, depositario de la autoridad electoral, misma que, sin embargo, estaba supeditada a los poderes Ejecutivo y Legislativo, pues el texto constitucional de 1989 establecía que la organización de las elecciones era una función estatal a cargo de dichos poderes con la participación y corresponsabilidad de los partidos políticos y de los ciudadanos. 

A este nuevo órgano electoral se le confirió la responsabilidad de contribuir al desarrollo de la vida democrática; preservar el fortalecimiento del régimen de partidos políticos; asegurar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos políticos electorales y vigilar el cumplimiento de sus obligaciones; velar por la autenticidad y efectividad del sufragio, y coadyuvar en la promoción y difusión de la cultura cívica democrática. Además, a diferencia de los organismos electorales que le precedieron, cuyas actividades eran temporales, se determinó que el IFE tuviese un carácter permanente. 

En el Instituto Federal Electoral se concentraron por primera vez funciones que antes estaban aisladas y dispersas o que ni siquiera estaban consideradas, tales como: la actualización permanente del padrón electoral, el registro de partidos políticos, sus plataformas y candidatos, asegurar a los partidos el disfrute de sus prerrogativas, la organización de la jornada electoral, el cómputo de las votaciones y la entrega de constancias de mayoría, la capacitación electoral y la educación cívica, así como la implantación y desarrollo del servicio profesional electoral.

El padrón electoral

Una de las primeras acciones de especial relevancia fue la de elaborar un nuevo Padrón Electoral, mediante el empleo del método censal para construirlo. Y fue así que se visitaron cerca de 16 millones de visitas a cada uno de los hogares mexicanos, lo que permitió el registro de más de 39 millones de ciudadanos y la entrega de poco más de 36 millones de credenciales de elector. Con tales instrumentos se llevaron a cabo las elecciones intermedias de 1991.

 


Credencial para votar con fotografía
Foto: i6.photobucket.com
 

Luego el 3 de julio de 1992 se aprobó el nuevo modelo y diseño de la credencial de elector, cuya principal característica fue la incorporación de la fotografía de su titular. Y seis días después, el Senado de la República aprobó por unanimidad que esta nueva credencial sirviera también como instrumento de identificación personal en trámites administrativos, en tanto fuera expedida la Cédula de Identificación Ciudadana a partir de las reformas que se hicieren a la Ley General de Población. 

Pero como bien sabemos, la cédula nunca salió y desde entonces la credencial de elector sigue siendo el instrumento de identificación más aceptado. Para las elecciones intermedias de 1997 se introdujo otra novedad que consistió en incorporar la fotografía de los ciudadanos en los listados nominales, con lo cual se incrementaron los mecanismos destinados a garantizar y asegurar la efectividad de sufragio. 

Por otro lado, a partir de una reforma promulgada en 1993, la legislación electoral reconoció como derecho exclusivo de los ciudadanos mexicanos el de participar como observadores electorales en la forma y los términos que determine el Consejo General del IFE en ocasión de cada proceso electoral federal, siempre y cuando hayan gestionado y obtenido oportunamente la acreditación correspondiente.

Otra de las innovaciones introducidas por la reforma electoral de 1989-1990 fue la de instituir la profesionalización del personal encargado de prestar el servicio público electoral.

Como resultado de ello, el 29 de junio de 1992, el presidente de la República firmó el decreto que creó el Estatuto del Servicio Profesional Electoral, con lo cual se dio el primer paso para la profesionalización de los servidores responsables de organizar las elecciones federales a partir de 1994.

Con ello, México contó por primera vez en su historia electoral, con un cuerpo de servidores públicos de carrera especializados en las funciones electorales, y cuenta con dos cuerpos de funcionarios: el directivo, que realiza funciones de mando y supervisión; y el técnico, que efectúa actividades especializadas como las de cartografía, estadística, informática y capacitación, entre otras.

Y es así como a partir de 1993, el Instituto Federal Electoral se ha concentrado en el despliegue de diversas actividades de información, promoción y atención a consultas de la comunidad internacional relativas al proceso de reforma y actualización del régimen electoral mexicano, y más específicamente en lo que se refiere a la naturaleza, atribuciones, organización, funcionamiento y programas sustantivos emprendidos por el IFE.

La continuidad de esta tarea le ha permitido al Instituto establecer y consolidar una amplia red de vínculos interinstitucionales, así como integrarse o participar en importantes foros e instancias de intercambio, cooperación y asistencia técnica a nivel internacional.

El Instituto Federal Electoral ha suscrito acuerdos de esta naturaleza con la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), con el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) y con las autoridades electorales de Canadá, Colombia y España.

Entre las actividades más destacadas del IFE en el entorno internacional hay que considerar la adhesión de las autoridades electorales federales de México a la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) en 1996; la celebración de los seminarios sobre el voto en el extranjero, realizados en México en 1998; el Taller Internacional sobre los organismos electorales como instituciones de gobernabilidad; IX curso de Elecciones y Democracia, ambos eventos verificados en el año de 1999.

Así, luego de 15 años de fortalecimiento de las instituciones y los procedimientos democráticos sin precedente por su magnitud y profundidad a escala internacional, el Instituto Federal Electoral mantiene el indeclinable propósito de consolidar la vida democrática del país.
 
 
Autor: Iván Neria

 

 

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