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Antropología e Historia de México

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Virreyes de la Nueva España (1519-1821)

Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta



(Cádiz, España 1682- Nueva España 1747)

P/ 1734 - 1740

Don Juan Antonio Vizarrón nació en El Puerto de Santa María, actual provincia de Cádiz, ciudad situada frente a la capital gaditana, al otro lado de la Bahía del mismo nombre. Nació el día 2 de septiembre de 1682, hijo de una ilustre y adinerada familia de cargadores de Indias, como se llamaba entonces a los comerciantes que traficaban con mercancías, en los dos sentidos del Atlántico. Era, efectivamente ilustre su familia (de procedencia vasco-navarra y de los Países Bajos) ya que el Rey Felipe V (primer Borbón de España) en las dos ocasiones que visitó el Puerto de Santa María, se hospedó en su casa. 

Esta casa donde nació existe todavía, aunque muy deteriorada. Es un antiguo palacio renacentista, de patio central con altísimas columnas y arcos, pozo en el centro, entrepisos y pisos superiores, todo con aire muy majestuoso y, al mismo tiempo, muy andaluz. Es conocida en la ciudad con el nombre de la Casa de las Cadenas y está en la plaza donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento. Lamentablemente está todo muy descuidado y actualmente tiene el peor destino que puede tener un edificio de esta nobleza: es una casa de vecinos, que es como se denominan en España las edificaciones palaciegas, que antaño fueron de una sola familia y ahora viven en ella varias o muchas.

Don Juan Antonio fue Canónigo Arcediano de la Catedral de Sevilla y de allí promovido a Arzobispo de México. Más tarde, después de don Juan de Acuña, en 1734, fue nombrado Virrey de la Nueva España, hasta que en 1740 le sucedió don Pedro de Castro y Figueroa. 

No olvidó el Arzobispo a la Catedral de Sevilla -a la que llamaba mi madre-, ya que en su testamento otorgado en México el 21 de noviembre de 1744, donó a dicho templo: de plata labrada, doce blandones de la estatura de mi cuerpo, aparte de un cáliz cincelado, su patena, vinajeras, platillo y campanilla, dos copas con su salvilla, todo de oro, destiné para el adorno de dicha Santa Iglesia. Estas alhajas están en el tesoro de la Catedral y se usan en las grandes festividades. Los candelabros o blandones son conocidos en Sevilla como los Vizarrones

El principal problema del trigésimo octavo virrey fue la amenaza de invasión por parte de Inglaterra en el Golfo de México, y de Francia en el Norte. Sólo la intervención diplomática pudo salvar a la Colonia de éstas. 

En 1736 una epidemia de fiebre amarilla llamada "Matlazáhuatl" acabó con la vida de 40 mil personas en la ciudad de México y más de 200 mil indígenas en todo el territorio.

Para poder erradicarla, el virrey mandó construir varios hospitales y proclamó a la virgen de Guadalupe patrona de la ciudad y de la Nueva España.

Cuando la fiebre fue erradicada, los ingleses declararon la guerra a España y amenazaron con invadir la Colonia. Vizarrón aumentó las guarniciones de Ulúa y Veracruz y ayudó con armas, milicianos, alimentos y dinero a los puestos militares de La Florida, Puerto Rico, Santo Domingo y Cartagena.

Tuvo éxito en una campaña de seguridad pública con la cual desmanteló diversas bandas de bandidos y asaltantes. Mandó reconstruir el Palacio Episcopal y se construyeron otros edificios en la ciudad.

Se le consideró un buen virrey y su cuerpo está enterrado en la Catedral de la Ciudad de México.
 
 
Fuente: "Enciclopedia de México" Impresora y Editora de México, 1978, tomo 5. "Gobernantes de México" Fernando Orozco Linares, Panorama, México, 1986, 2a edición. "Diccionario de Gobernantes de México" Juana Vázquez-Gómez, Nueva Imagen, Editorial Patria, México, 1998, 4a edición. Agradecemos a Miguel Ángel Pichardo Cabrera, de La Palma del Condado (Huelva) España por su información en este apartado.

 

 

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