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Antropología e Historia de México

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Pintura Colonial Mexicana

Temas implantados en la Nueva España


Anónimo, La Benedicta de
Actopan


El análisis de la pintura mural ha explicado una idea general de los temas recurrentes en el ámbito conventual. Faltaría ahora completar y sintetizar los temas más utilizados en la Colonia. La primera iconografía cristiana en Nueva España corresponde al periodo de la Conquista en la cual se distinguen tres figuras importantes: Cristo, la Virgen y el apóstol Santiago.1

La iconografía de caballete correspondería -después de la iconografía de las pinturas murales- a la siguiente etapa. En primer lugar, se encuentra la pintura de retablos. El retablo del siglo XVI se realizaba según las disposiciones de la orden a la que pertenecía la iglesia, pero por lo general, los temas más recurridos son pasajes de la vida de Cristo o de la Virgen, completados por figuras de apóstoles, evangelistas, padres y doctores de la Iglesia, fundadores de las órdenes, religiosos, mártires, ermitaños y santos de la orden. En la gran mayoría de los casos, los retablos están coronados por la figura del Padre Celestial.2

Al otro extremo del imaginario cristiano, se encuentra la iconografía mitológica que ha sido poco estudiada y vagamente conocida en nuestro país. El Concilio de Trento (1545-1563), limitó las imágenes de orden mitológico, sobretodo en aquellos países de Europa donde el humanismo no había sido ampliamente concebido. En el caso de España, el humanismo prevalecía sólo bajo la estricta observación eclesiástica comparada con aquellos numerosísimos ejemplos en Italia y Francia. De ahí que son contadas las manifestaciones de las figuras "paganas" en Nueva España. A pesar de ello, es indudable que el ámbito novohispano conoció su existencia a través de los textos importados del Viejo Mundo.

 


Anónimo, Túmulo imperial de
Carlos V


El conocimiento de alegorías, fábulas y dioses de la Antigüedad Clásica, se presentaron sobre los arcos de triunfo erigidos para recibir a las autoridades civiles y religiosas al Nuevo Mundo.3

Estas obras fueron elaboradas a base de materiales efímeros y por ello sólo se conservan los documentos donde corroboran sus características y detalles de manufactura.

Otro ejemplo fueron los monumentos funerarios, uno de los cuales se dedicó a la muerte de Carlos V y se colocó en la capilla de San José de los Naturales. Comprendía 64 pinturas, realizadas por artistas indígenas de la misma escuela, y se complementaban con alegorías como la Prudencia, la Constancia y la Justicia, todas ellas parlantes de las cualidades del Emperador. 

Asimismo, el monumento manifestaba algunas divinidades paganas como Júpiter y Faetón, así como los protagonistas de la reciente historia de la Nueva España, en particular, Hernán Cortés.4 

Por su parte, la pintura histórica pregonaba los grandes triunfos de la historia local, como la Conquista y la colonización junto con sus principales personajes. Ejemplos de este tema se encuentran en el convento agustino de Tlayacapan y en la iglesia franciscana de Tlatelolco. Por último, el retrato del siglo XVI permeaba en el ámbito oficial y se dirigía principalmente a virreyes y arzobispos quienes los encargaban a los mejores artistas de la época.


1 Victoria Vicencio, Guadalupe, Op. Cit., p. 122.
2 Ibidem, p. 130.
3 Ibidem, p. 131.
4 Ibidem, p. 132.
 
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

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