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Antropología e Historia de México

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Pintura Colonial Mexicana

Los representantes


Juan Correa, San Agustín
escribiendo en el corazón de
santa María Magdalena de
Pazzi


Se han querido señalar como los representantes del barroco novohispano a los pintores Juan Correa y Cristóbal de Villalpando. En ellos existe una amplia investigación, difusión y documentos suficientes para que últimamente se les haya incluso nivelado a la fama de Miguel Cabrera. Indudablemente, la producción de Correa y Villalpando es enérgica, barroca y en definitiva muy bella. De alguna manera, los dos artistas sintetizan y enriquecen al mismo tiempo el legado de la primera escuela novohispana. Primeramente, habrá que reconocer que ya pasada la primera mitad del XVII, se advierte un cambio estilístico en la pintura, tanto en España como en la Colonia. De esta forma, se trasciende de una cierta austeridad pictórica hacia escenas y contenidos más sueltos, brillantes y dinámicos. Es decir, la pintura tiende a "soltarse" tanto en el dibujo como en el colorido.

Elisa Vargas Lugo cita a Alfonso Pérez Sánchez quien menciona estos importantes cambios en la pintura española hacia el mismo periodo. Entre estas transformaciones, el maestro señala en primer lugar el cambio de la paleta que se volvió más clara y luminosa, en segundo, los celajes azules y una mayor recurrencia a los rompimientos de gloria; por último y aún más que antes, la pintura tendió hacia grandes gesticulaciones, imágenes triunfales y escenarios ricos y opulentos.1

 


Juan Correa, La Virgen
de Aranzazu


En síntesis, la pintura novohispana más allá de la mitad del siglo XVII se le nombra "pintura luminosa" precisamente porque el barroco se impregna con más intensidad del espíritu triunfalista que tienen su base en el espíritu criollo de la época. Por ello, y desde aquella época, se considera que la producción de Correa y Villalpando compiten efectivamente con la escuela española, o por lo menos, se observa la intención en los lienzos de enfrentar la producción pictórica novohispana con la presencia española. 

Finalmente. Marcus Burke menciona que la pintura de Villalpando y Correa es reveladora de idiosincrasias las que sólo pueden ser consideradas como el sello y la identidad de la escuela colonial mexicana. Todos esto, se deriva de la libertad pictórica a la que atendieron estos dos artistas, manifestante en las distorsiones anatómicas, las tendencias hacia ciertas fórmulas pictóricas y "el toque ocasional de un primitivismo ingenuo".2 Sin más preámbulos, veamos más de cerca la vida y obra de los representantes de la pintura colonial del XVII. 


1 Vargas Lugo, Elisa, "Un maestro y su influencia", Juan de Valdés Leal y el arte sevillano del barrocoOp. Cit.pp. 121-122.
2 Burke, Marcus, "Correa y Villalpando", Op. Cit., p. 112.
 
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

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