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Antropología e Historia de México

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Pintura Colonial Mexicana

José de Ibarra


José de Ibarra, Señor de
Santa Teresa


Nació en la ciudad de Guadalajara en 1685. Se observa en su producción un estilo inmerso en el estilo del barroco tardío debido a que fue discípulo de Juan Rodríguez Juárez desde 1722. Asimismo, participó en el grupo de inspección de la imagen de Guadalupe organizado por Miguel Cabrera en 1751. Se puede definir la pintura de Ibarra por su fuerte influencia de composiciones rococó en donde prevalece el vigor barroco de las pinceladas sueltas y dinámicas.1

Entre sus obras destacan las pinturas que cubren los muros exteriores del coro de la Catedral de Puebla, realizados en 17322 que son La Asunción, La invocación de María por Jesús Niño, La Adoración del Santísimo Sacramento y La Concepción. 

Además, Ibarra realiza diversos retratos y

 


José de Ibarra, Regreso de Egipto

 

un autorretrato que se encuentra dentro de la colección de la Pinacoteca Virreinal de San Diego. En general, se puede observar en sus obras pinceladas más precisas, gusto por el colorido -como los leves contrastes entre azules y rojos que no son demasiado vivos o brillantes-, y una dedicación especial en la representación de los cuerpos angelicales ya que les dota detalles rojos y rosas reflejando en cierta medida una sensación suave y dócil. Ibarra controla el movimiento del barroco, sin permitir las composiciones estáticas o "acartonadas" a su vez que deja de lado los accesorios y los detalles excesivos para plasmar saturación de colores en las formas. 

En la obra Regreso de Egipto, se asocian ciertas afinidades flamencas en la forma de representar el paisaje del fondo. A su vez, la palmera se le recurre aquí como el elemento exótico propio del imaginario que se vinculaba con lo que se creía el paisaje de Oriente. Sin embargo, la arquitectura no refleja similitudes con aquel exotismo, así como la extraña casa roja de donde salen algunos personajes. María aquí lleva un sombrero que parece protegerle del sol. Asimismo, el Niño emana una luz propia observada detrás de la cabeza como un pequeño círculo solar. Por último, en el extremo derecho del cuadro se encuentra el retrato de Don Manuel de la Canal, donante de la capilla en donde se colocó la obra.


1 Burke, "Pintura mexicana del siglo XVIII", Op. Cit., p. 149.
2 Tovar de Teresa, Guillermo, Op. Cit., tomo II, p.180.

 
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

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