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Antropología e Historia de México

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Pintura Colonial Mexicana

España


Fernando Gallego, La Piedad o la
quinta angustia
, siglo XV, col. Museo
del Prado, Madrid
Foto: SCALA-SALMER, en: Museo del
Prado
, p. 42.


España fue centro de numerosas influencias artísticas, esto se percibe a lo largo de la historia del arte colonial. Como sabemos, España se divide en varias provincias que presentan distintas manifestaciones culturales distinguibles. Además de su pasado visigodo y romano, España fue la puerta que abrió paso a la cultura musulmana, y, debido a muchos elementos artísticos que confluyeron en aquel país, los conquistadores españoles importaron varios conceptos estéticos a las colonias americanas. 

El estilo imperante en esta España conquistadora era la pintura gótica, pero en algún momento y a causa de la llegada de diversos artistas extranjeros, el Renacimiento empezaba a colarse entre las obras de sus pintores. Cabría aquí aclarar que debido a su gran influencia flamenca, el hecho de interpretar la figura humana dentro de los parámetros idealistas del Renacimiento no fue inmediata. Por ello, algunas regiones se inclinaron mucho más por la pintura flamenca que por la italiana. Un importante hecho que contribuyó a la prioridad del estilo flamenco fue la visita de Jan Van Eyck (1390-1441) quien, probablemente estuvo en 1429. Los investigadores españoles han relacionado su estancia con la vida del artista Luis Dalmán, puesto que se sabe que estudió las obras de Van Eyck.

 


Pedro Berruguete, La
Virgen y el Niño
, siglo
XV
Foto: SCALA-SALMER,
en: Museo del Prado,
p. 42.

 


Otro pintor que desenvolvió la técnica flamenca fue Jaime Baco, mejor conocido como Jacomart quien fue pintor de cámara de Alfonso V de Aragón. 1. Van Eyck es actualmente muy famoso y es célebre su obra El matrimonio de los Arnolfini (1434). Su pintura se caracteriza por una visión microscópica de la realidad, el encanto por el detalle y la minuciosidad en la representación de las formas, así como la estilización de las figuras humanas. 

Por su parte, Italia sostuvo relaciones políticas, económicas y comerciales con España desde muchos años atrás, lo que suscitó que los italianos aportaran la influencia artística de los pintores florentinos y sieneses, como los hermanos Lorenzetti. 2 La escuela de Siena se diferenciaba mucho de la florentina. Los sieneses se caracterizaron por el uso de un colorido muy vivo, que tiende hacia tonos rojizos principalmente y que contrastan con azules. Los elementos formales que se acercan al arte florentino son la elegante opulencia decorativa y un deseo de modelar las figuras con claroscuro. En el caso de Jacomart, se puede reconocer el vínculo entre la pintura gótica decorativa y las novedades de la arquitectura italiana que, nos acercaría a los primeros brotes renacentistas.

 


Antonio Moro, La reina María
de Inglaterra
, siglo XVI, col.
Museo del Prado, Madrid
Foto: SCALA-SALMER, en:
Museo del Prado.


Como vemos, el Renacimiento se introdujo en España de diversas formas y caminos. Es importante constatar aquí que el Renacimiento no es un estilo que debemos enfocar exclusivamente en Italia -Leonardo da Vinci no debería ser el único artista que concibamos dentro de este arte-. El Renacimiento nació en Italia, pero ciertamente este estilo se enriqueció de buena parte de influencias flamencas y alemanas, y por ello se deben comprender en esta época numerosos artistas que dieron paso a la estética de este periodo. Sería más claro para usted lector, decirle que nunca encontrará una obra con el estilo de Leonardo aunque los libros le digan que el Renacimiento llegó propiamente a México. Es necesario comprender estas influencias ajenas a Italia para comprender el arte de Nueva España. 

Los artistas que manifestaron una síntesis entre el norte de Italia y Flandes eran originarios de Cataluña como Pablo Vargas y en especial, Jaime Huguet (1448-1483). Posteriormente y, acercándonos cronológicamente al periodo novohispano, llegó el artista Antonio Moro (1512-1576) a la corte de Felipe II en España, caracterizado por su estrecho vínculo con la tradición alemana del retrato, la cual fue resultado del trabajo de Van Eyck, Durero y Holbein. Además, recibió algunos tintes italianos al copiar la obra de Tiziano en Roma. Antonio Moro se integró al ámbito cortesano de la pintura, lo que implicaba una renombrada posición en España. Fue su discípulo el pintor valenciano Alfonso Sánchez Coello nacido en 1531.3

 


Pere Espallargués, Retablo
de la Encarnación
, 1465,
col. Museo de San Carlos,
Ciudad de México
Foto: Arturo Piera, en:
Museo de San Carlos,
guía
.
 

En el Museo de San Carlos de la Ciudad de México, se pueden encontrar diversas obras de carácter gótico, en especial, de la escuela española, que delata ya un encuentro próximo con el Renacimiento. Me parece importante incluir esta etapa de la pintura española ya que, de alguna forma enriquece la producción novohispana en la medida que presenta signos distinguibles de la escuela de Flandes. Una de estas obras que usted puede ir a contemplar es El retablo de la Encarnación, fechado en 1465 por Pere Espallargués. Esta tabla representa la técnica implantada legendariamente por los hermanos Van Eyck y, además, el estilo que predominó en la plástica para representar figuras religiosas dentro de un retablo (el cual se repetirá en el caso de Nueva España) conformado por la división de calles y predela.

Esta obra en especial, alude a las Madonnas o Vírgenes sentadas en un trono cargando al Niño. Dichas figuras manifiestan el tan remitido estilo de grandiosidad, de jerarquía mariana que encontramos en la escuela italiana de Siena. La conformación de este retablo debe ser vinculado con la composición de los retablos coloniales que analizaremos más adelante. Por el momento, bastaría una breve descripción del retablo de la Encarnación de Espallargués: en la predela o base del conjunto, figuran ocho santos que portan los atributos de sus propios martirios, así como una escena donde aparece Cristo junto a la Virgen y San Juan rodeado de los arma christi o símbolos de la Crucifixión como son los clavos, la cruz, la escalera -los mismos signos que aparecerán en las cruces atriales de los conventos coloniales del siglo XVI así como en pinturas de diversos artistas novohispanos que se mencionarán más adelante-.

Al centro, se encuentra la Virgen en un trono flanqueada por dos ángeles. A los lados de esta escena, sobre las calles encontramos pasajes de la vida de la Virgen y de Cristo -La Anunciación, la adoración de los pastores, la presentación en el templo, así como una escena que repite la composición central del retablo donde una vez más, aparece la Virgen en un trono cargando al niño Jesús, pero esta vez, rodeada de numerosos ángeles celestiales. Por último, sobre la parte superior se encuentra Cristo crucificado acompañado de la Virgen y San Juan. En síntesis, la obra de Espallargués manifiesta la actitud hierática de las figuras a finales de la edad media, así como su solemnidad y composición equilibrada que caracterizan el arte español del siglo XV. Como veremos, esto repercutió en diversas formas artísticas en la Nueva España. 


1 Lafuente, Ferrari, Enrique, "El comienzo de la influencia flamenca y la pintura de la segunda mitad del XV en la Corona de Aragón", en: Breve historia de las pintura española, 3ª. edicicón refundida y ampliada, Dossat, Madrid, 1946, p. 59.
2 Díez, Rosa, "Las técnicas y materiales de un pintor novohispano en el siglo XVII", en: Coloquio El arte en tiempos de Juan Correa, Museo Nacional del Virreinato, INAH, México, 1994, p. 72.
3 Op. Cit.
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

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