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Antropología e Historia de México

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Pintura Colonial Mexicana

Italia


La traición de Judas


Paralelamente a la pintura gótica dentro España y Flandes en el siglo XV, Italia presentaba ya el desarrollo del primer renacimiento en el siglo XIV o Quattrocento. Básicamente, si comparamos algunas obras italianas de este periodo con otras españolas o flamencas, observaremos que contienen elementos formales parecidos, por ejemplo, la noción del espacio, el tratamiento de las telas y de las figuras humanas. No obstante, en Italia ya había aparecido para ese entonces un grupo importante de artistas que marcaría radicalmente un cambio.

Fue precisamente en Florencia, como todos sabemos, donde se vio surgir al Renacimiento. Un dato histórico importante y que aún debe tomarse en cuenta para comprender estos cambios artísticos, es la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, la cual causó la huida de numerosos intelectuales griegos hacia Italia, dotando a esta región de la reminiscencia del arte griego que alimentó al arte, la literatura y la filosofía de la época.1

 


Sandro Botticelli, La primavera,
siglo XV


A pesar de que el Renacimiento se vio influido de diversas corrientes ajenas a Italia, se debe considerar que el surgimiento del estilo renacentista fue primordialmente un fenómeno italiano, ya que la región aportó las condiciones sociales, intelectuales y artísticas que propiciaron las primeras articulaciones de la concepción del arte y por tanto, de la teoría.2

Además de todo esto, el Renacimiento se desarrolló a partir de la concepción del artista en sí mismo y para con los demás: individual y socialmente. Antes, el artista era considerado un artesano que formaba parte de un gremio. A la par con el surgimiento de la teoría del arte, el artista empezó por liberarse de esa "terrible" herencia medieval que le concebía bajo un precepto comunal, para ser considerado como un ser individual. De esta forma, pintores y escultores optaron por expresar una obra dirigida a cultos e intelectuales en lugar de exponerla a la masa sin gusto y sin cultura.3

 


Andrea Mantegna,
San Sebastian
 

Así, el ámbito artístico empezó a enriquecerse de tratados, textos, posturas filosóficas e ideales que sustentarían la concepción del arte en épocas posteriores y, que de alguna forma trasciende el gusto por el arte renacentista aún en nuestros días -puesto que todo mundo sabe quién es Leonardo-. La figura sustancial que inspiraría a numerosos artistas italianos fue Giotto (1266/7-1337). Sin ahondar demasiado en su vida, podemos decir que Giotto fue el artista que se acercó sensiblemente a la naturaleza, para imitarla y expresar en su obra lo que no se hacía en la época medieval, la cual exponía, en términos de Moshe Barasch, únicamente efectos decorativos superficiales. 

Gran parte de nuestra concepción artística medieval tiene su origen en estos preceptos, puesto que aún no se ha digerido en el pensamiento colectivo de nuestros días que el arte medieval respondía, digámoslo así, a otra forma de concebir la existencia humana, y que el Renacimiento heredó gran parte de la filosofía y teología medieval en muchas ocasiones.

La imitación de la naturaleza en el Quattrocento garantizaba el logro auténtico tanto de la pintura como de la escultura . Poco a poco, la observación de la naturaleza se convertiría en las formas clásicas y a la vez, tan características de los artistas del Alto Renacimiento en el siglo XVI -Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, en fin, todos ellos de gran fama-. No obstante, el Quattrocento se deberá considerar como una etapa primordial en la que Florencia, centro artístico y comercial encontraría su clímax.


1 Ibid., Pasquel, El Quattrocento o primer Renacimiento, p. 76. 
2 Barasch, Moshe, "El primer Renacimiento", en: Teorías del arte: de Platón a Winkelmann, (Textos del Renacimiento), p. 85.
3 Barasch, Op. Cit., p, 85.
 
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

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