Sitios

Antropología e Historia de México

compartir en facebook  compartir en twitter

Pintura Colonial Mexicana

Ejemplo: Epazoyucan


Anónimo, El calvario


La orden franciscana fue la primera en llegar a esta zona hacia 1528. Sin embargo, los agustinos se establecieron ahí en 1540. La edificación del convento se inicia a mediados del siglo, aproximadamente en 1556. Epazoyucan es una joya novohispana debido a la monumentalidad de su arquitectura conventual y a los frescos que sobreviven en distintas partes del conjunto (claustro, bautisterio, capilla abierta, refectorio, cubo de la escalera y sacristía).

Habrá que darse un poco de tiempo para visitar este misterioso y austero lugar. Después de notar a lo largo del camino un clima seco y un paisaje áspero, el claustro en especial, se levanta como un oasis en donde las pinturas, sin necesidad de mucho colorido, reavivan la abundancia de la naturaleza que no se percibe fácilmente en los alrededores. 

Sólo se señalarán aquí las pinturas que corresponden al claustro que son las siguientes: Ecce Homo, Caída en el Camino de la Cruz y el Descendimiento. La quinta se encuentra en un muro y es el Tránsito de la Virgen. Según Toussaint, las pinturas expresan propiamente tres influencias: la flamenca, vista a través de las figuras alargadas en la escena del Calvario; la italiana en el Tránsito de la Virgen y por último, la primitiva española en la Caída en el Camino de la Cruz. Los colores de dichas obras no son contemporáneos a su factura, sino que probablemente datan de la restauración de 1901.1

 


Anónimo, Ecce Homo

A partir de la excelente investigación de Christiane Cazenave-Tapie sobre el convento, se atribuye la fuente iconográfica de la pintura Caída del Camino a la Cruz al grabado de Philippe Pigouchet quien a su vez se influyó del artista alemán Martín Schongauer.2 Como podremos notar, una vez más se aprecia la influencia del norte de Europa en el arte novohispano del siglo XVI. 

Falta destacar brevemente la decoración que complementa la pintura mural del claustro. En primer lugar, como marco de los nichos, la decoración parte de una figura angélica de pie sobre una columna. Además, se observan fastuosos motivos vegetales y animales. En el primer grupo destacan lacerías, hojarascas y flores; en el segundo, diversas aves como búhos y palomas.3 La representación de estos motivos orgánicos en movimiento sugieren un estado de tranquilidad que aluden en todo caso a la reflexión, actitud idónea en la vida conventual. 


1 Cazenave-Tapie Alcalde, Christiane, El convento agustino de Epazoyucan y su iconografía, Tesis, UIA, 1986, p. 136.
2 Cazenave-Tapie, Op. Cit.
3 Ibidem, p. 142.
 
 
Autor: Gabriela de la O

 

 

Redes sociales